Qué es el SIBO, la enfermedad intestinal que es poco conocida, pero muchos padecen

Una afección silenciosa puede estar detrás de molestias digestivas cotidianas, y entender estos indicios ayuda a buscar alivio desde los primeros síntomas

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Microbiota intestinal, Salud digestiva, Bacterias intestinales, gastrointestinal, Intestinos, Ciencia y salud, microbioma - (Imagen Ilustrativa Infobae)
La importancia de detectar a tiempo este desajuste radica en su impacto en la energía y la absorción de los nutrientes esenciales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, conocido como SIBO por sus siglas en inglés, se ha convertido en un diagnóstico cada vez más frecuente dentro de los trastornos digestivos.

Esta condición se caracteriza por una proliferación anormal de bacterias en una zona del aparato digestivo donde normalmente su presencia es limitada.

El SIBO puede generar síntomas persistentes como hinchazón, dolor abdominal y alteraciones en el tránsito intestinal, afectando la calidad de vida y el estado nutricional de quienes lo padecen.

Su impacto en la salud destaca la importancia de una detección temprana y un abordaje integral para evitar complicaciones a largo plazo.

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El sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, conocido como SIBO, se reconoce como una causa frecuente de trastornos digestivos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

SIBO: la enfermedad intestinal que es poco conocida y muchos padecen sin saber

El SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth, por sus siglas en inglés) es una afección caracterizada por un crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado.

En condiciones normales, el intestino delgado contiene menos bacterias que el colon, pero en el SIBO la cantidad aumenta de forma anormal, lo que interfiere con la digestión y la absorción de nutrientes.

De acuerdo con información de Mayo Clinic, entre los síntomas más comunes se encuentran los siguientes:

  • Distensión abdominal o hinchazón
  • Dolor o malestar abdominal
  • Gases y flatulencias
  • Diarrea o, en algunos casos, estreñimiento
  • Náuseas
  • Sensación de saciedad precoz
  • Pérdida de peso involuntaria
  • Fatiga
  • Deficiencias nutricionales (por mala absorción)

Tratamiento

El tratamiento del SIBO suele incluir:

  • Antibióticos específicos que reducen la cantidad de bacterias en el intestino delgado. Los más utilizados son rifaximina y metronidazol, entre otros.
  • Modificaciones en la dieta, como la dieta baja en FODMAPs (hidratos de carbono fermentables), que puede ayudar a disminuir los síntomas.
  • Tratamiento de enfermedades subyacentes que puedan favorecer el desarrollo del SIBO, como alteraciones anatómicas, motilidad intestinal reducida o enfermedades crónicas.
  • Suplementos nutricionales en caso de deficiencias detectadas, bajo indicación médica.

El diagnóstico y manejo del SIBO debe realizarlo un profesional de la salud, ya que requiere estudios específicos, como el test de aliento con lactulosa o glucosa.

Individuo agarrándose el vientre, posible signo de gastritis o trastorno gastrointestinal - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El SIBO provoca síntomas como hinchazón, dolor abdominal, gases, diarrea o estreñimiento, afectando la calidad de vida de los pacientes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo debe ser la alimentación de una persona son SIBO

La alimentación de una persona con SIBO debe orientarse a reducir los síntomas digestivos y limitar el crecimiento bacteriano en el intestino delgado. Las principales recomendaciones incluyen:

  • Dieta baja en FODMAPs: Consiste en restringir alimentos ricos en hidratos de carbono fermentables, como ciertos lácteos, legumbres, trigo, cebolla, ajo, manzana, pera y algunos edulcorantes. Estos componentes tienden a fermentar en el intestino y alimentar a las bacterias, exacerbando los síntomas.
  • Fraccionar las comidas: Realizar varias comidas pequeñas durante el día, en lugar de pocas y abundantes, para facilitar la digestión y evitar la acumulación de residuos fermentables.
  • Preferir alimentos frescos y poco procesados: Optar por carnes magras, pescados, huevos, arroz, zanahoria, calabaza y vegetales permitidos en la dieta baja en FODMAPs.
  • Evitar azúcares simples y alcohol: Eliminar o reducir bebidas alcohólicas, refrescos, jugos industriales y productos con alto contenido de azúcar.
  • Evaluar la tolerancia individual: Algunos alimentos pueden ser mejor tolerados que otros, por lo que es recomendable ajustar la dieta según la respuesta personal y bajo supervisión profesional.
  • Mantener una hidratación adecuada: Priorizar el consumo de agua simple y evitar bebidas carbonatadas.
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El ajuste de la dieta para SIBO implica evitar azúcares simples y alcohol, preferir alimentos frescos y mantener hidratación adecuada durante el tratamiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La pauta dietética debe ser temporal y personalizarse según los síntomas y las necesidades nutricionales.

El acompañamiento de un nutricionista especializado en SIBO es fundamental para garantizar una alimentación equilibrada y prevenir deficiencias.