El PT le torció el brazo a Morena: el “Plan B” llega a Diputados sin revocación de mandato

Tras una maratónica sesión nocturna en el Senado, la reforma electoral de Sheinbaum avanza —pero sin su pieza más polémica

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La noche del miércoles, la Cámara Alta respaldó la iniciativa impulsada por la presidenta aunque excluyó la propuesta sobre el artículo 35, tras una negociación encabezada por el dirigente del Partido del Trabajo, Alberto Anaya. Foto: Gabriel Pano
La noche del miércoles, la Cámara Alta respaldó la iniciativa impulsada por la presidenta aunque excluyó la propuesta sobre el artículo 35, tras una negociación encabezada por el dirigente del Partido del Trabajo, Alberto Anaya. Foto: Gabriel Pano

Pasadas las 11 de la noche del miércoles, el Senado de la República dio un giro inesperado. El Plan B de la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum fue aprobado, pero con una modificación de última hora: las bancadas eliminaron los cambios al artículo 35 constitucional, el que habría permitido adelantar la revocación de mandato al 2027.

El protagonista del momento: Alberto Anaya, líder nacional del Partido del Trabajo, quien puso sobre la mesa una condición y la cumplió.

¿Qué era el Plan B y qué tenía de polémico?

La iniciativa buscaba reformar los artículos 35, 115, 116 y 134 de la Constitución para regular la revocación de mandato, establecer límites al número de regidurías en los municipios, recortar el presupuesto de congresos estatales y ajustar los salarios de funcionarios del INE y sus homólogos en los estados.

El punto de fuego era el artículo 35: la propuesta original permitía que la revocación de mandato se aplicara al tercer o cuarto año de gobierno —es decir, en 2027— y que la propia presidenta pudiera promoverla. La oposición lo llamó abiertamente una “ratificación de mandato disfrazada”.

Adán Augusto López, Senador de Morena, dialoga con los senadores del PT, Alberto Anaya y Giovanna Bañuelos, durante la discusión del "Plan B" en el Senado. Foto: Daniel Augusto, Cuartoscuro.
Adán Augusto López, Senador de Morena, dialoga con los senadores del PT, Alberto Anaya y Giovanna Bañuelos, durante la discusión del "Plan B" en el Senado. Foto: Daniel Augusto, Cuartoscuro.

87 votos a favor, pero con reserva

El dictamen alcanzó mayoría calificada con 87 votos a favor y 41 en contra. El PT votó junto a Morena en lo general, pero inmediatamente presentó una reserva en lo particular para eliminar todo lo relativo a la revocación. Fue la condición que Anaya puso para avalar la otra parte de la iniciativa: las medidas de austeridad republicana.

Con esta decisión, la revocación de mandato se mantiene tal como está en la Constitución, y seguirá prevista para 2028.

De madrugada, la minuta llegó a San Lázaro

Ya entrada la madrugada del jueves, Alberto Anaya se presentó físicamente en la Cámara de Diputados para encontrarse con su bancada. Llegó a las 2:43 horas. Les explicó las negociaciones, los llamó a la calma y les dijo: “En la mesa se resuelven las cosas.”

La minuta fue turnada a las comisiones unidas de Puntos Constitucionales y de Reforma Política Electoral. El coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, adelantó que el dictamen se aprobará en comisiones el 7 de abril y se votará en el pleno al día siguiente.

El coordinador del Partido del Trabajo, Alberto Anaya, dialoga con el Senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña en la sesión de este miércoles. Foto: Daniel Augusto, Cuartoscuro.
El coordinador del Partido del Trabajo, Alberto Anaya, dialoga con el Senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña en la sesión de este miércoles. Foto: Daniel Augusto, Cuartoscuro.

¡Claro! Aquí va reescrito ese cierre:

¿Fracaso o pragmatismo?

Monreal salió a dar la cara. Lejos de asumir el recorte al artículo 35 como una derrota, el coordinador de Morena en San Lázaro lo reencuadró: la reforma avanzó, los privilegios de funcionarios serán recortados y las reglas de los congresos locales cambiarán. Para él, el mensaje es claro — la coalición gobernante sigue funcionando, aunque a veces con fricciones.

La apuesta inmediata de Morena tiene nombre: “operación cicatriz”. El objetivo es cerrar la herida abierta con el PT tras semanas de tensión por la revocación de mandato, y garantizar que ambos partidos lleguen unidos a las elecciones de 2027, donde se renovará la Cámara de Diputados y varios gobiernos estatales. La cohesión del bloque oficialista es, en ese horizonte, un activo que no pueden darse el lujo de desperdiciar.