Mexicanas enfrentan pobreza, brechas laborales y violencia en aumento, revela informe de ONU y Secretaría de las Mujeres

El informe señala que el 70.1% de las mujeres mexicanas de 15 años o más ha vivido algún tipo de violencia

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El profesor sonorense fue detenido
El profesor sonorense fue detenido por las autoridades y vinculado a proceso |Crédito: Cuartoscuro

La desigualdad de género mantiene arraigo en México pese a la existencia de leyes y políticas orientadas a la igualdad, según el informe “La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y la Agenda Regional de Género en América Latina y el Caribe: Indicadores de género de México a 2025”, presentado por ONU Mujeres y la Secretaría de las Mujeres.

El documento revela que persisten desigualdades estructurales de género en pobreza, acceso al ingreso y cuidados no remunerados, y que tanto la violencia de género como la inseguridad muestran tendencias al alza, afectando especialmente a mujeres y niñas en contextos de mayor vulnerabilidad.

El análisis de ONU Mujeres y la Secretaría de las Mujeres detalla que, aunque entre 2018 y 2024 más de trece millones de personas dejaron la pobreza, la incidencia sigue siendo mayor en mujeres: en 2024, el 30.1% de las mexicanas vivía en pobreza multidimensional frente al 28.9% de los hombres, mientras un 5,5% de las mujeres se encontraba en pobreza extrema.

Las cifras se agravan en grupos interseccionales; el 75% de las mujeres hablantes de lengua indígena en zonas rurales padece pobreza y el 37% pobreza extrema, superando doce veces la proporción de quienes residen en zonas urbanas.

El informe atribuye esta brecha a la limitada autonomía económica de las mexicanas. Una de cada cuatro mujeres mayores de 15 años no percibe ingresos propios ni estudia, una proporción cuatro veces superior a la de los hombres.

Esta vulnerabilidad se intensifica en los quintiles de menor ingreso y entre quienes dedican más de cuatro horas diarias a trabajos de cuidados no remunerados.

Solo la mitad de las mujeres cuenta con algún esquema de seguridad social y apenas el 14.6% de las madres recientes recibió prestaciones económicas por maternidad en 2022, con una brecha más amplia entre mujeres indígenas o con discapacidad.

La sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidados, considerado indispensable para el bienestar social, recae principalmente en las mujeres mexicanas.

De acuerdo con el documento de ONU Mujeres, en 2024 ellas dedicaron en promedio 39.7 horas semanales a actividades no remuneradas, el doble que los hombres. El tiempo diario invertido por las mujeres en estos quehaceres alcanza 5.6 horas, frente a 2.6 horas entre los hombres.

Las disparidades aumentan en comunidades indígenas y rurales. Esta distribución desigual limita el acceso de las mujeres al empleo formal y a la generación de ingresos propios.

Nueve de cada diez personas que salieron del mercado laboral por tareas de cuidados en 2022 eran mujeres. El porcentaje de jóvenes mujeres de 15 a 24 años que no estudian ni trabajan triplica al de los hombres, principalmente a causa de la carga de trabajo no remunerado.

La brecha de ingresos y la persistencia de la informalidad también marcan la realidad laboral.

La participación laboral femenina se sitúa en 45.8%, frente a 75.1% entre los hombres. La mitad de las mujeres ocupadas trabaja fuera de la formalidad, con tasas de 78% en el ámbito rural y 82% en el sector agropecuario.

Por cada 100 pesos que perciben los hombres, las mujeres reciben 83, cifra que baja a 75 pesos en la informalidad.

En materia de violencia de género, el informe presentado por ONU Mujeres y la Secretaría de las Mujeres advierte que el 70.1% de las mexicanas de 15 años o más ha experimentado algún tipo de violencia en su vida.

Las formas sexual y psicológica muestran los mayores incrementos recientes y una de cada cinco mujeres sufrió violencia sexual en los últimos 12 meses. La violencia feminicida permanece: durante 2024, al menos 852 mujeres fueron víctimas de feminicidio y, sumando los homicidios dolosos, diez mujeres son asesinadas diariamente en el país. Jóvenes, indígenas y rurales figuran entre las más afectadas.

El temor también impacta el día a día: siete de cada diez mexicanas reportan sentirse inseguras al caminar solas de noche en su comunidad, una brecha de veinte puntos respecto a los hombres.

El fenómeno de la violencia se extiende a la niñez: casi la mitad de las niñas entre 1 y 14 años ha sufrido castigos físicos o agresiones psicológicas por parte de sus cuidadores, según el reporte de ONU Mujeres.

Pese a avances como la paridad legislativa, reformas constitucionales y la creación de la Secretaría de las Mujeres, la aplicación de políticas efectivas tropieza con la permanencia de estereotipos de género y la lentitud en la transformación estructural.

El informe subraya la necesidad de atacar los nudos estructurales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y garantizar una vida libre de violencia y discriminación para mujeres y niñas.