La cumbre de la exclusión: la crítica de Monreal al ‘Escudo de las Américas’

Calificó la coalición militar lanzada por Trump como una iniciativa parcial, discriminatoria y excluyente para las economías más grandes del continente

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(Infobae-Itzallana)
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La cumbre que el presidente estadounidense Donald Trump presidió el 7 de marzo en Doral, Miami, no pasó desapercibida en el Congreso mexicano. Ricardo Monreal, coordinador del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, analizó la iniciativa denominada “Escudo de las Américas” y advierte sobre sus implicaciones para México en un momento geopolítico particularmente delicado.

Una coalición que excluye a quienes más peso tienen

Para Monreal, quien publicó el 9 de marzo una columna de análisis, el primer síntoma de las limitaciones del proyecto es su lista de ausentes. Brasil, Canadá y México —las tres economías más grandes del continente, cuyas superficies representan aproximadamente una tercera parte “del macizo continental americano”— no fueron convocados. Esa exclusión, argumenta el legislador, no es accidental: “nos habla ya de la naturaleza excluyente, discriminatoria y limitada de una posible salvaguardia americana”.

En cambio, los países presentes sí comparten un denominador común: pertenecen a una corriente de pensamiento que privilegia el mercado sobre el Estado, el capital financiero sobre el capital social, y la fuerza militar sobre el derecho internacional como mecanismo de resolución de conflictos. La conclusión del diputado es directa: “fue una cumbre de mandatarios de la derecha latinoamericana”.

Fotografía difundida en la cuenta
Fotografía difundida en la cuenta en X @DanielNoboaOk del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, de Noboa (d) y su homólogo de EE.UU., Donald Trump (4-d), en la foto de familia en la cumbre 'Escudo de las Américas' este sábado, en Miami (Fl, EE.UU.). EFE/ @DanielNoboaOk

Un giro histórico en la relación bilateral

Más allá de la composición del evento, Monreal advierte sobre algo de mayor calado: la reconfiguración del papel que Estados Unidos le asigna a México dentro de su doctrina de seguridad nacional. Durante décadas, México fue considerado un aliado estratégico —primero como el llamado “patio trasero” durante la Guerra Fría, y después como puente de mediación entre Washington y los países de Centroamérica y el Caribe—. Tanto gobiernos demócratas como republicanos lo trataron como socio indispensable para contener la migración y el tráfico de drogas.

Hoy esa ecuación se ha roto. Con el “Escudo de las Américas”, México ya no es mediador ni aliado: es señalado como una de las principales amenazas a la seguridad y la prosperidad de Estados Unidos. Para Monreal, esto representa “un giro de 180 grados, insospechado, en los más de 200 años de relaciones diplomáticas entre ambos países soberanos”.

El narcotráfico redefinido: de problema de salud pública a amenaza militar

Otro punto central del análisis es el cambio de paradigma en la forma en que la administración Trump enmarca el problema del narcotráfico. Según Monreal, con esta cumbre el crimen organizado deja de ser abordado como un asunto de salud pública, policial o judicial, para convertirse en una “amenaza terrorista transnacional” que, bajo esa lógica, solo puede enfrentarse con estrategias de exterminio militar.

Ese reencuadre tiene consecuencias prácticas y jurídicas: abre la puerta a justificar intervenciones militares en suelo extranjero bajo el argumento de la seguridad hemisférica, algo que el gobierno de Claudia Sheinbaum ha rechazado de manera explícita y reiterada.

(Infobae-Itzallana)
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El trasfondo económico: T-MEC, petróleo y tierras raras

Monreal no pasa por alto el contexto en el que ocurre esta cumbre: México está a punto de entrar a la renegociación del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), en la que recursos estratégicos como el petróleo, el litio y las tierras raras tendrán un papel protagónico. A diferencia de la cumbre de seguridad, de esa mesa México no será excluido —pero el legislador advierte que será incluido “con propósitos y motivaciones muy transparentemente geopolíticas”.

En ese sentido, el “Escudo de las Américas” no sería solo una iniciativa de seguridad, sino también una pieza dentro de un tablero más amplio de presión y negociación económica.