Las “Cuatro P” de la diabetes: señales clave que alertan sobre un posible diagnóstico

Conocer los síntomas e identificarlos es esencial para poder tomar una decisión a tiempo y evitar complicaciones

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Conocer los síntomas y señales
Conocer los síntomas y señales es fundamental para tomar una decisión a favor de la salud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La diabetes es una enfermedad crónica que afecta a millones de personas en el mundo y que, en muchos casos, puede pasar desapercibida en sus etapas iniciales. Por ello, reconocer sus síntomas tempranos es fundamental para lograr un diagnóstico oportuno y evitar complicaciones. Entre las señales más comunes se encuentran las llamadas Cuatro P de la diabetes, un conjunto de manifestaciones clásicas que alertan sobre niveles elevados de glucosa en la sangre.

Las Cuatro P son: poliuria, polidipsia, polifagia y pérdida de peso. Estos síntomas suelen presentarse de manera progresiva y están directamente relacionados con el desequilibrio en el metabolismo de la glucosa.

Poliuria (orinar con frecuencia): La poliuria se refiere al aumento anormal en la cantidad y frecuencia de la orina. Ocurre cuando los niveles de glucosa en la sangre son tan altos que los riñones no pueden reabsorberla por completo, por lo que el exceso se elimina a través de la orina.

Este proceso arrastra grandes cantidades de agua, provocando que la persona orine con mayor frecuencia, incluso durante la noche. Este síntoma suele ser uno de los primeros en aparecer.

Polidipsia (sed excesiva): La polidipsia es la sensación constante e intensa de sed. Como consecuencia de la poliuria, el cuerpo pierde líquidos de forma continua, lo que genera deshidratación.

Para compensar esta pérdida, el organismo envía señales de sed, llevando a la persona a consumir grandes cantidades de agua u otras bebidas. A pesar de beber líquidos, la sensación de sed puede persistir.

Polifagia (hambre excesiva): La polifagia se manifiesta como un aumento inusual del apetito. En la diabetes, la glucosa no puede ingresar adecuadamente a las células debido a la falta de insulina o a la resistencia a su acción.

Como resultado, las células no reciben la energía necesaria y el cuerpo interpreta esta situación como hambre, estimulando el deseo constante de comer, incluso después de haber ingerido alimentos.

Pérdida de peso inexplicada: A pesar del aumento del apetito, muchas personas con diabetes experimentan pérdida de peso sin causa aparente. Esto ocurre porque, al no poder utilizar la glucosa como fuente de energía, el organismo comienza a descomponer grasas y masa muscular para obtenerla.

Este proceso provoca una disminución progresiva del peso corporal, especialmente en personas con diabetes tipo 1, aunque también puede presentarse en la tipo 2.

El páncreas es el órgano
El páncreas es el órgano que produce la insulina, una hormona clave en el organismo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Por qué ocurren las Cuatro P?

Las Cuatro P se originan por un problema en la producción o el uso de la insulina, hormona encargada de regular los niveles de glucosa en la sangre.

Cuando la insulina es insuficiente o no funciona correctamente, la glucosa se acumula en la sangre y desencadena estos síntomas característicos.

Reconocer las Cuatro P de la diabetes es clave para acudir a tiempo con un profesional de la salud. Un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado permiten controlar la enfermedad, mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo. Ante la presencia de uno o varios de estos síntomas, se recomienda realizar una evaluación médica oportuna.

Además de las conocidas Cuatro P de la diabetes, existen otros síntomas que pueden presentarse de forma temprana o progresiva y que ayudan a identificar esta enfermedad.

Estas manifestaciones suelen estar relacionadas con los niveles elevados y persistentes de glucosa en la sangre, los cuales afectan distintos sistemas del organismo.

Entre los signos más frecuentes se encuentra la fatiga constante, incluso después de haber descansado. Esto ocurre porque la glucosa no logra ingresar adecuadamente a las células para ser utilizada como fuente de energía, lo que genera una sensación permanente de cansancio.

Otro síntoma habitual es la visión borrosa, provocada por los cambios en los niveles de azúcar en la sangre, que afectan el cristalino del ojo y alteran temporalmente la capacidad visual. Si no se controla, esta condición puede derivar en daños oculares más severos.

La resequedad en la piel y en la boca también es frecuente, consecuencia de la deshidratación causada por la poliuria. Asimismo, las personas con diabetes pueden presentar heridas que tardan en sanar, ya que el exceso de glucosa afecta la circulación sanguínea y la respuesta del sistema inmunológico.

Las infecciones recurrentes, especialmente en la piel, encías, vías urinarias o genitales, son otro signo de alerta. Los niveles altos de azúcar crean un ambiente favorable para el crecimiento de bacterias y hongos, debilitando las defensas naturales del cuerpo.

También pueden presentarse hormigueo, entumecimiento o dolor en manos y pies, síntomas asociados al daño en los nervios periféricos, conocido como neuropatía diabética, una complicación común cuando la enfermedad no se controla adecuadamente.

La glucosa cumple una función
La glucosa cumple una función vital en el organismo, aunque siempre es necesario revisar los niveles en que se encuentra. Foto: (iStock)

¿Existe una quinta P de la diabetes?

Algunos profesionales de la salud y textos médicos reconocen la quinta P: prurito, que se refiere a la comezón persistente, especialmente en la piel y la zona genital. Este síntoma está relacionado con la resequedad cutánea, la deshidratación y la mayor predisposición a infecciones por hongos o bacterias, condiciones frecuentes en personas con diabetes no diagnosticada o mal controlada.

El prurito puede aparecer sin una causa aparente y volverse constante, afectando la calidad de vida de quien lo padece. Aunque no siempre se menciona de forma oficial junto a las Cuatro P clásicas, su presencia recurrente puede ser una señal importante de alerta.

Reconocer tanto las Cuatro P como estos síntomas adicionales permite identificar la diabetes en etapas iniciales. Un diagnóstico oportuno facilita el inicio del tratamiento adecuado, que incluye cambios en el estilo de vida, alimentación saludable, actividad física y, cuando es necesario, medicación.

Ante la presencia de varios de estos signos, es fundamental acudir con un profesional de la salud para realizar estudios de glucosa y recibir orientación médica. Detectar la diabetes a tiempo puede marcar una diferencia significativa en la prevención de complicaciones y en la calidad de vida a largo plazo.