
En los últimos meses, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México ha detectado e informado a la ciudadanía sobre una modalidad de robo a casa habitación conocida como el “fraude del repartidor falso”.
Este método delictivo, que combina el engaño y la observación estratégica de los domicilios, busca vulnerar la seguridad de los hogares capitalinos disfrazando a los delincuentes como repartidores de comida o paquetería que se presentan en la puerta bajo el pretexto de una entrega aparentemente rutinaria.
La manipulación empieza cuando un individuo, vestido con uniformes o accesorios similares a los de repartidores de compañías reconocidas, arriba al hogar en motocicleta. Su objetivo es simular una situación cotidiana, transmitiendo confianza y actuando de forma amable para que la persona que se encuentra en casa baje la guardia. Esta modalidad aprovecha la familiaridad que la mayoría de los ciudadanos tiene con los servicios de entrega para generar una falsa sensación de seguridad y así facilitar el acceso al inmueble.

En este tipo de fraude, la clave radica en el momento en que el supuesto repartidor toca el timbre del domicilio. Si el residente se encuentra dentro, el delincuente observa y evalúa si es viable ejecutar el engaño o retirarse. En caso de que nadie responda o la casa parezca deshabitada, el falso repartidor y sus cómplices actúan de inmediato.
El protocolo delictivo consiste en aprovechar la oportunidad para forzar la entrada, ingresar a la vivienda y sustraer en segundos los objetos de valor que encuentren a su paso. Esta modalidad tiene como objetivo central el robo a casa habitación, valiéndose del disfraz y la distracción como herramientas para diagnosticar la vulnerabilidad del domicilio y actuar con rapidez.
La SSC de la Ciudad de México ha insistido en la necesidad de adoptar medidas simples pero efectivas para prevenir este tipo de fraude. Recomiendan que, si no se ha solicitado un envío, se evite abrir la puerta y, en caso de duda, se utilicen siempre mirillas o cámaras de vigilancia antes de interactuar con cualquier repartidor. Corroborar la identidad del supuesto empleado solicitando identificación formal y el número de orden es otra recomendación para alertar sobre irregularidades en la entrega.

Asimismo, aumentar la percepción de presencia en el domicilio puede desalentar la comisión del delito. Prender luces, hacer ruido o comunicarse con otras personas dentro del hogar puede servir como intimidante para quienes buscan actuar con discreción y rapidez. La SSC sugiere también cerrar puertas, rejas y ventanas, así como activar la vigilancia vecinal para compartir información sobre personas sospechosas o vehículos que merodean la zona sin razón aparente.
En situaciones de emergencia o ante la menor sospecha de intento de engaño, la institución invita a la ciudadanía a reportar de inmediato cualquier anomalía a través del 911 o la aplicación “Mi Policía”. Señalan que, incluso durante las ausencias prolongadas, es fundamental asegurar todas las entradas.
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