
En México, la presencia de imitaciones de queso amarillo se ha expandido considerablemente en tiendas y supermercados, en respuesta a la alta demanda de este alimento en sándwiches y hamburguesas.
Según la Revista del Consumidor de la PROFECO, estas imitaciones han entrado al mercado con un aspecto y sabor que buscan asemejarse al auténtico queso americano, pero sus ingredientes y forma de elaboración presentan diferencias fundamentales frente a los productos originales.
La PROFECO advierte que el núcleo de estas copias radica en su fórmula compuesta de ingredientes que distan del perfil lácteo tradicional. Las imitaciones de queso amarillo, señala la Revista del Consumidor, están hechas a partir de agua, almidón, grasas vegetales y caseinatos (derivados sintéticos de la proteína láctea denominada caseína). Asimismo, incorporan sales fundentes y una gama de aditivos que cumplen la función de brindar la textura y sabor característicos de los quesos procesados.

El proceso de elaboración inicia mezclando agua con los almidones para formar la base del producto. Posteriormente, se agregan grasas vegetales, que sustituyen la grasa de la leche utilizada en el queso auténtico.
A esta mezcla se le incorporan los caseinatos, que funcionan como proteínas de reemplazo, acompañados por sales fundentes que permiten homogeneizar y fundir los ingredientes en una masa uniforme. Los aditivos y colorantes, ya sean naturales o artificiales permitidos por la normativa mexicana, completan el perfil sensorial y visual que distingue a estas alternativas. De la mezcla sale una lámina que, después de enfriarse, es cortada, empaquetada y enviada a las tiendas.
En algunos casos, los fabricantes integran pequeñas fracciones de quesos madurados dentro de la mezcla, pero, a diferencia del original, el grueso de la receta se compone de ingredientes no lácteos. Gracias a esta combinación, las imitaciones logran un producto final capaz de fundirse y ofrecer una apariencia suave y flexible, similar a la del queso americano, aunque con composiciones químicas distintas.

El queso americano verdadero emplea únicamente productos lácteos, mezclando diferentes quesos madurados como gouda o cheddar. El proceso del auténtico inicia con la molienda de estos quesos, que, tras mezclarse con agua, sal, estabilizantes, conservadores y colorantes naturales como achiote o cúrcuma, se calientan y se transforman en una masa uniforme, lista para cortar y empacar.
La diferencia por la presencia de grasas vegetales y proteínas sintéticas en las imitaciones, frente a la base exclusivamente láctea del queso americano genuino hace que la legislación mexicana prohíba que las copias se etiqueten y comercialicen como “queso”.
A partir de abril de 2021, la modificación a la NOM-051-SCFI/SSA1-2010 obliga a identificar en el empaque de las copias de queso americano la palabra IMITACIÓN en letras mayúsculas visibles sobre fondo claro, vetando cualquier presentación que sugiera equivalencia con queso real.
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