
A finales del siglo XVIII, la Ciudad de México enfrentaba graves problemas de salud pública debido a la costumbre de enterrar a los muertos dentro de templos y atrios, lo que saturaba el ambiente y facilitaba la propagación de epidemias en el entorno urbano.
De acuerdo con información del Boletín de Monumentos Históricos del INAH, la viruela de 1779, que contagió a más de 40 mil personas, fue una de las crisis sanitarias que impulsaron la creación de panteones fuera de la zona central de la ciudad.
PUBLICIDAD
Bajo la iniciativa del arzobispo Alonso Núñez de Haro y Peralta, en 1784 se entregó al Hospital de San Andrés un terreno denominado Santa Paula, ubicado cerca de la parroquia de Santa María la Redonda. En 1786, se bendijo la capilla, probablemente dedicada a san Ignacio de Loyola, y comenzó a funcionar el cementerio.

En los primeros años del México independiente, las autoridades reforzaron la prohibición de los entierros religiosos dentro de iglesias, dictando un decreto en 1824 que establecía que los difuntos debían sepultarse en cementerios comunes. Sin embargo, persistió la resistencia de la población a alejar a sus muertos de los espacios consagrados.
PUBLICIDAD
No fue sino hasta 1836 que Vicente García, administrador del hospital de San Andrés, recibió la autorización para establecer oficialmente el Panteón General de Santa Paula en esos terrenos, extendiéndolo con el terreno vecino de Santa Marta hasta alcanzar 37 mil 800 metros cuadrados. El cementerio quedó flanqueado por las actuales calles de Moctezuma, Eje Central, Magnolia y Galeana, con su entrada principal en lo que hoy es República de Ecuador.
Durante la primera mitad del siglo XIX, el Panteón de Santa Paula ganó relevancia, tanto por su arquitectura como por su higiene y orden, comparándose incluso con cementerios europeos y norteamericanos de la época.
PUBLICIDAD

El panteón acogió las víctimas de brotes de cólera y otras epidemias, así como a personajes ilustres como Leona Vicario y el conde de Regla, e incluso albergó el emblemático monumento a la pierna amputada de Antonio López de Santa Anna. La saturación llegó con las crisis sanitarias, cuando los cuerpos se depositaban en fosas comunes y se cubrían de cal o carbón para evitar contagios.
Tras la muerte de Vicente García en 1851, el lugar entró en decadencia y sufrió un fuerte deterioro, agravado por el temblor de 1858 y el rápido crecimiento de la ciudad. Para 1871, el gobierno ordenó la clausura del Panteón de Santa Paula y otros cementerios antiguos, al considerarlos un riesgo para la salud pública.
PUBLICIDAD
El proceso de cierre y transformación del terreno se extendió durante décadas, y en 1909 todavía se registraban muros, osarios y la acequia que lo conectaba con el cementerio de Santa Martha, de acuerdo con planos y fuentes del Archivo Histórico de la Ciudad de México.
El pasado 10 de julio, un nuevo hallazgo en una obra sobre Paseo de la Reforma reavivó el interés por la historia del panteón. Según reportó Infobae, la madre buscadora Ceci Flores denunció la aparición de restos humanos en el número 159 durnate una excavación, provocando la intervención de la Fiscalía capitalina y de la alcaldía Cuauhtémoc. Aún no se informa oficialmente si los huesos encontrados en la obra son del siglo XIX o si son recientes.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Más Noticias
Ochoa ya se reportó en México: “Me siento con muchas ganas de seguir aportando”
El arquero de cuarenta años se convierte en el primer futbolista en el extranjero que llega al país para incorporarse en el CAR
Guillermo del Toro confesó que tras el “El Laberinto del Fauno” vio cerca el fin de su carrera
El realizador mexicano fue distinguido como “Miembro de Honor del Instituto Británico”

¿Qué está pasando en el Metro y Metrobús hoy 8 de mayo? Línea 7 del STC presenta retrasos y desalojos
Información y actualización del servicio de transporte público en la capital este viernes en vivo minuto a minuto

Henry Martin se lanza contra Pumas y asegura que buscaron ganar por “medios raros”
El capitán azulcrema convirtió la polémica por alineación indebida en un tema de ética deportiva y a dejarlo todo en el Clásico Capitalino

