
Florinda Meza y Roberto Gómez Bolaños, conocido como Chespirito, protagonizaron una de las historias de amor más controversiales de la televisión latinoamericana. Su relación, surgida en los años setenta, estuvo marcada por la polémica debido a que Gómez Bolaños mantenía un matrimonio con Graciela Fernández, con quien tuvo seis hijos.
El vínculo sentimental entre Meza y Gómez Bolaños comenzó durante las grabaciones del programa “El Chavo del 8”. En distintas entrevistas, la actriz explicó que fue una relación que se consolidó pese a múltiples obstáculos y rechazos sociales, en especial porque la separación del comediante de su esposa generó fuertes repercusiones.
Años después, el 19 de noviembre de 2004, Florinda Meza y Roberto Gómez Bolaños contrajeron matrimonio en una ceremonia privada en la Ciudad de México. El evento reunió a familiares cercanos y a algunos amigos, lejos de los reflectores de la prensa.

La pareja se mantuvo unida hasta el fallecimiento de Gómez Bolaños en 2014. A lo largo de su vida, Meza y Chespirito defendieron públicamente su historia, reconociendo los momentos difíciles que atravesaron al formar pareja mientras él aún estaba casado, pero también el fuerte lazo personal y profesional que los unió por más de cuatro décadas.
En una entrevista de 2025 con Paty Chapoy, Florinda Meza relató cierto clima social en México influyó en la determinación de formalizar su relación tras casi tres décadas juntos. Meza explicó que la percepción pública sobre su pareja, considerada un modelo de unión y afecto, los llevó a reflexionar sobre su responsabilidad social.
Según sus palabras, “Acababa de suceder que López Obrador mandó al diablo las instituciones y estaba de moda mandar al diablo las instituciones. Y todo mundo nos decía que éramos un ejemplo de pareja, un ejemplo de matrimonio... que tantos años juntos, que cuánto nos queríamos (...) Nos veía la gente y le encantaba vernos juntos, abrazados, de la mano...“, expresó.

“Y un día dice Roberto: si la gente nos admira tanto, somos ejemplo para la gente, nuestra responsabilidad social nos indica que debemos pensar también que estamos violando una institución social, pero finalmente una institución, el matrimonio”.
Durante la conversación, Meza detalló que, a pesar de los 28 años de convivencia, nunca le insistió a Chespirito sobre el divorcio pendiente de él, ya que priorizaba la solidez de su vínculo y la vida compartida. La actriz subrayó que su atención estaba centrada en el trabajo, los viajes, el amor, la convivencia y la familia, incluyendo hijos y nietos. “No porque para mí era más importante la unión que teníamos, la vida que llevábamos. Estábamos tan ocupados no solo en el trabajo, en convivir, en amarnos, en disfrutar de la vida, en viajar, en los hijos, en los nietos”, afirmó Meza.
El proceso legal para regularizar la situación resultó sencillo y rápido. Una vez resuelto el divorcio entre Roberto y Graciela, la pareja formalizó su matrimonio, cumpliendo así con la expectativa social que los rodeaba como figuras públicas.
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