
Después de 13 años de ausencia, Lady Gaga regresó a México con su gira ¡Viva la Mayhem! y ofreció un espectáculo inolvidable en el Estadio GNP. Ante más de 60 mil personas, la estrella pop desbordó talento, teatralidad y emoción, consolidándose como una de las artistas más completas de la industria.
El concierto comenzó a las 21:15 horas con un impactante vestido rojo de dimensiones colosales. Desde una estructura de dos pisos en forma de jaula, bailarinas acompañaron a Gaga durante “Bloody Mary”, “Abracadabra” y “Judas”. Tras esta primera aparición, la cantante cambió a un vestido negro y, con peluca larga y oscura, encendió el escenario al ritmo de “ScheiBe”.
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“¡México te amo!”, exclamó en sus primeras palabras, desatando la euforia de sus Little Monsters. Como si se tratara de una obra teatral, el espectáculo se dividió en cuatro actos, cada uno con una escenografía detallada, más de 25 bailarines y múltiples cambios de vestuario.
Durante la interpretación de “Poker Face”, Gaga sorprendió con un ajedrez humano sobre la pasarela, acercándose aún más a sus seguidores. En el segundo acto, con un ambiente gótico, destacó con “Perfect Celebrity” y “Disease”, mientras interactuaba con una caja de arena y un esqueleto.
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Lady Gaga dedica palabras de amor a sus fans mexicanos
El momento más emotivo de la noche llegó cuando Gaga, en perfecto español, expresó su cariño y gratitud hacia el público mexicano:
“Es un honor estar aquí en su hermoso país presentándome para ustedes. Han pasado 13 años desde la última vez que estuve aquí, espero que vean cuánto he trabajado duro en el escenario esta noche, para demostrarles cuánto los admiro y respeto.
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Sinceramente, les agradezco que hayan elegido pasar la noche conmigo. La Ciudad de México es un lugar especial en mi corazón, porque es donde terminé mi primera gira en estadios, el ‘Monster Ball’… Estoy orgullosa de compartir este momento con ustedes nuevamente, solo que esta vez no es el final, sino el principio”.

La artista continuó con “Alejandro” y “The Best”, enfundada en un body azul con detalles negros. En el tercer acto, tocó baladas como “Killah” y “How bad do you want me” en el piano, mientras pedía al público levantar los brazos al ritmo de la música.
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Previo al último acto, Gaga agradeció nuevamente por el cariño recibido. Recordó que desde niña soñaba con cantar frente a miles de personas y esa noche, una vez más, cumplía su sueño.
El cierre fue apoteósico con “Bad Romance”. Lady Gaga apareció con un vestido blanco y garras filosas sobre una mesa de operación, rodeada por sus bailarines y ovacionada por un público que, fiel a su estilo, lució atuendos espectaculares en honor a su ídolo.
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Lady Gaga no solo ofreció un concierto magistral; también selló una promesa de amor eterno con sus “pequeños monstruos” mexicanos, quienes en la calle y el metro de la ciudad, entornaron sus canciones para alargar la felicidad de un reencuentro esperado por largo tiempo.

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