Qué significa que una persona se vista en colores neón según la Psicología

Reconocidos por su intensidad y brillo, estos tonos tienen el poder de generar sensaciones contrastantes dependiendo del contexto e intensidad, desde fascinación y alegría hasta ansiedad o rechazo

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Imagen de un señor mayor con ropa colorida y moderna, disfrutando de la música con auriculares. Ejemplo de longevidad, alegría y bienestar a través de la música. (Imagen ilustrativa Infobae)
Considerados audaces y únicos, estos colores son sinónimo de creatividad y energía. (Imagen ilustrativa Infobae)

El impacto de los colores en la percepción humana, como por ejemplo, los tonos neón, va más allá de lo que nuestros ojos pueden detectar a simple vista, pues juega un papel crucial en la manera en que experimentamos el mundo y nos relacionamos con él. Desde la antigüedad, las culturas han atribuido a los colores significados profundos, y hoy en día sabemos que nuestras preferencias cromáticas pueden revelar mucho sobre nuestra personalidad y emociones, a menudo de forma inconsciente.

El psiquiatra Carl Jung, en su obra Simbología del Espíritu, se refirió a los colores como “la lengua madre del subconsciente” ya que, a pesar de las diferencias sociales o culturales, todos los seres humanos responden de manera similar a los estímulos cromáticos motivados por el espectro electromagnético, pues cada uno tiene una vibración.

Los colores neón son una gama de colores fluorescentes, como el rosa, verde, amarillo y naranja, que tienen la particularidad de emitir una luz intensa bajo ciertas condiciones, caracterizados por su intensidad y capacidad para destacar en cualquier entorno, su nombre proviene del gas noble neón, que al ser excitado produce una luz de este tipo, popularizada en los anuncios luminosos y las señales urbanas.

A nivel psicológico, los colores neón generan respuestas emocionales intensas, ya que su brillo y saturación tienen el potencial para estimular el sistema nervioso, provocando sensaciones de alerta o energía, no obstante, debido a estas características, pueden ser percibidos como abrumadores si se usan en exceso, por ello, aunque el uso de colores neón es una declaración audaz cuando se trata de estilo, también tiene implicaciones psicológicas que varían según el contexto y la persona que los lleve.

La psicología detrás de los colores neón

Modelos, actrices, bailarinas, artistas posan en un evento festivo de temática neon, fosforescente - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Con su capacidad para sobresalir incluso en la oscuridad, los colores neón son un símbolo de vanguardia y futurismo, relacionado con conceptos modernos como el cyberpunk.

Los colores neón tienen la capacidad de transmitir juventud, energía y vitalidad, sin embargo, como lo indica un artículo de la revista GQ, también pueden ser desafiantes en contextos formales debido a su naturaleza llamativa y poco convencional. Al tratarse de colores llamativos, representan a personas que desean destacar y comunicar emociones intensas, lo que coincide con el análisis de Carlos Piedrahíta, asesor de imagen integral citado en el diario El Colombiano, quien asegura: “Cuando una persona usa neón, se sabe que le gusta la moda y no le teme a los riesgos”.

De igual manera, quienes visten colores neón suelen transmitir señales de personalidad audaz, creativa y extrovertida, sin embargo, al ser extremadamente brillantes y saturados, pueden tener efectos tanto positivos como negativos sobre la percepción emocional.

Según un artículo de la L’Escola d’Art i Superior de Disseny de Vic, en España, los colores neón cálidos y vibrantes tienden a llamar más la atención y generar sensaciones de expansión visual lo que provoca emociones fuertes como urgencia o energía, no obstante esa intensidad también puede resultar abrumadora.

Al respecto, la psicoterapeuta Jayne Leonard, citada en Medical News Today, señala que los colores intensos pueden contribuir a la sobrecarga sensorial, una situación en la que los sentidos se ven sobreestimulados, algo que generalmente ocurre en personas con trastornos como el TEPT o el trastorno del procesamiento sensorial, quienes pueden experimentar ansiedad o malestar en presencia de colores extremadamente llamativos.

Desde otro ángulo, las personas que optan por vestirse con colores neón suelen asociarse con la modernidad y el futurismo. Según el artículo de l’Escola d’Art i Superior de Disseny de Vic, al tratarse de colores saturados, brillantes, extremos, con el máximo contraste, se asocian con lo juvenil, lo que coincide con la idea de que quienes los prefieren buscan romper normas y apostar por opciones más audaces y diferentes, que a la vez refleja cierta inclinación hacia lo artístico, lo creativo y lo innovador.

Ángela Useche, directora de la Red de Conceptos de Moda de ACICAM, declaró para El Colombiano: “Los colores neón siempre serán audaces y divertidos, ofreciendo alternativas únicas a la hora de vestir”, por lo que este tipo de elección denota también una personalidad que no teme destacar ni enfrentarse a los estándares establecidos.

El color neón, con su capacidad de captar miradas de inmediato, está diseñado para destacar, como ya se mencionó, algo que, según el psicólogo Nahum Montagud Rubio, de la Universidad de Barcelona y colaborador en Psicología y Mente, generalmente es un rasgo de personalidad normal y sana. De igual manera, en psicología, esto se entiende como una señal de extroversión y deseo de interacción social.

El origen de los colores neón

Retrato de una mujer joven adulta con luces de neón - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Los colores neón son un fenómeno cultural que ha conquistado el arte, la moda y la publicidad.

El descubrimiento del neón se remonta a 1898, cuando el elemento que actualmente se encuentra en la tabla periódica fue identificado por primera vez por los químicos británicos Sir William Ramsay y Morris W. Travers. Según la periodista Violeta Valdés, especializada en moda y belleza, aunque posteriormente se desarrolló la luz fluorescente y en 1910 se creó el tubo de neón, no fue hasta las décadas de 1960 y 1980 que estos colores alcanzaron su máximo esplendor, gracias a su adopción en la cultura pop y la moda, explicó para la revista Marie Claire.

En los años 60, el artista Andy Warhol popularizó los colores neón a través de sus icónicas serigrafías, como las que retrataban a Marilyn Monroe. Más tarde, en los 80, estos tonos se convirtieron en un símbolo de optimismo y vitalidad, impulsados por la influencia de Hollywood y la llegada de la MTV (televisión musical), que comenzó a emitir videoclips en 1981, y fue durante esta época que los colores neón se asociaron con una estética juvenil y alegre, reflejada en prendas como shorts de lycra y materiales reflectantes.

A pesar de su popularidad que definió toda una época, los colores neón no siempre han sido bien recibidos, por ejemplo, Christopher Kane, diseñador de moda citado en Marie Claire, afirmó que estos tonos son “brillantes, descarados y artificiales”, por lo que son considerados una elección poco elegante en algunos contextos. Además, el evocar culturalmente el recuerdo de la publicidad nocturna de los años 30, asociada a lugares de reputación cuestionable, contribuyó a crear su imagen relacionada con el exceso y frivolidad.