El poder corruptor del narco y la estrategia de García Harfuch: los riesgos de acercar el Ejército al Cártel de Sinaloa

El periodista y analista de seguridad pública, David Saucedo, analiza el peligro que implica enviar a las Fuerzas Armadas al centro de operaciones del narco mexicano

Guardar
Google icon
ARCHIVO - Un soldado participa en el desfile por el Día de la Independencia de México en el Zócalo de la capital mexicana, el 16 de septiembre de 2024. (AP Foto/Félix Márquez, archivo)
ARCHIVO - Un soldado participa en el desfile por el Día de la Independencia de México en el Zócalo de la capital mexicana, el 16 de septiembre de 2024. (AP Foto/Félix Márquez, archivo)

Omar García Harfuch, el encargado de implementar la estrategia de seguridad para pacificar al país, afirmó que no existirá ninguna clase de diálogo con el crimen organizado y enfatizó que siempre sale mal y que sería un “espejismo”. Para bajar los índices delictivos —agregó—, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum partió de una premisa: “los delitos no bajan si no detenemos a quienes los cometen”.

Para que esa estrategia de seguridad funcionara, el gabinete de seguridad federal aprobó el envío de de cientos de elementos de las Fuerzas Armadas (Marina, Defensa y Guardia Nacional) a las zonas con mayores índices de violencia. Sinaloa, cuna del Cártel del Pacífico, fue de las zonas elegidas para poner un freno a la guerra entre Los Chapitos y La Mayiza; sin embargo, para el analista en temas de seguridad David Saucedo, también representa un riesgo por el poder corruptor que posee el narco mexicano.

PUBLICIDAD

“Cada vez que las Fuerzas Armadas entran en contacto con el narcotráfico, normalmente hay una corrupción de las organizaciones criminales hacia las instituciones democráticas (...) Hasta donde estoy enterado, sigue ocurriendo y seguirá sucediendo. Es un problema que tienen las democracias”.

En entrevista para Infobae México, David Saucedo amplió el marco de las instituciones que suelen ser corrompidas por el narco; más aún, cuando se trata de aquellas que se encuentran en sus principales centros de poder: “No sólo pasa con las Fuerzas Armadas, pasa con el Poder Judicial y con el sistema penitenciario”.

“La autoridad nunca ha dado a conocer cuántos soldados de élite han cambiado de bando, francamente no creo que lo transparenten algún día, pero es un hecho que sigue ocurriendo”.
CULIACÁN, SINALOA, 20JUNIO2019.- En el poblado de Alcoyonqui, elementos del Ejército y de la Secretaría de Seguridad Pública estatal aseguraron un narcolaboratorio donde se procesaba droga sintética denominada cristal. Se localizaron cerca de 6 mil 500 litros de precursores químicos, y poco más de una tonelada de precursores sólidos. 
FOTO: JUAN CARLOS CRUZ /CUARTOSCURO.COM
CULIACÁN, SINALOA, 20JUNIO2019.- En el poblado de Alcoyonqui, elementos del Ejército y de la Secretaría de Seguridad Pública estatal aseguraron un narcolaboratorio donde se procesaba droga sintética denominada cristal. Se localizaron cerca de 6 mil 500 litros de precursores químicos, y poco más de una tonelada de precursores sólidos. FOTO: JUAN CARLOS CRUZ /CUARTOSCURO.COM

De Los Zetas al Cártel de Sinaloa

David Saucedo recordó lo que ocurrió con el Cártel del Golfo y su poder para seducir a toda una brigada del del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Independientes (GAFE´s) para que a finales de la década de 1990 desertaran al Ejército Mexicano y se convirtieran en la guardia personal de Osiel Cárdenas Guillén, misma que con el tiempo aumentó su poder y se consolidó como uno de los cárteles más sanguinarios del país: Los Zetas.

PUBLICIDAD

“Ya no como ocurrió con los GAFE´s, pero sigue ocurriendo, con exagentes de la Policía Federal, del Cisen (Centro de Investigación y Seguridad Nacional) e integrantes de los cuerpos de élite de la Marina y Sedena (hoy Defensa). sigue ocurriendo de manera regular por los salarios competitivos que ofrece el narcotráfico para que los soldados compartan sus conocimientos con los grupos criminales”.

Hace un par de semanas, Héctor Francisco Morán González, comandante de la 30 Zona Militar de Tabasco, pidió no dar voz a los criminales que tapizaron la entidad con narcomantas en las que lo señalaban —a él entre otras autoridades— de recibir sobornos de hasta 10 millones de parte del CJNG. El comandante ya dejó el cargo (el 31 de enero de 2025), la misma semana que el Congreso local aprobó tipificar como delitos graves que ameritan cárcel la colocación, posesión y fabricación de narcomantas.

En Sinaloa las narcomantas quedaron atrás y dieron paso a los volantes y los interrogatorios criminales. Sujetos levantados y desaparecidos suelen ser grabados, torturados y asesinados por miembros rivales mientras afirman que las autoridades de los tres niveles los protegen. Desde los aires avionetas han soltado miles de volantes para denunciar la corrupción que existe y protege a Los Chapitos y La Mayiza. Las autoridades —dicen— ya investigan.

En el contexto de la narcoguerra de Sinaloa, el gobierno de Donald Trump (su segundo mandato como presidente de Estados Unidos) analiza la posibilidad de denominar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, sin embargo:

“Sectores conservadores de Estados Unidos han insistido en que se utilice a las Fuerzas Armadas para combatir a los cárteles, pero los primeros en oponerse han sido los propios generales de los Estados Unidos porque no quieren poner en contacto a sus tropas con el poder corruptor del narco (...) No dudo que Trump intente utilizar al Ejército para atacar a los cárteles, pero no creo que pueda, no veo a los generales cediendo ante este tema”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD