La UNAM identifica factores clave en depresión infantil: ¿Qué sucede si no se interviene a tiempo?

Ignorar la depresión infantil conlleva consecuencias graves, advierte un estudio de la Facultad de Psicología de la UNAM

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Especialistas en salud mental detallan
Especialistas en salud mental detallan cómo ciertas condiciones ambientales y emocionales están impactando directamente en el bienestar psicológico de los menores. FOTO: Archivo

Al menos uno de cada veinte niños sufre depresión antes de llegar a los 19 años y de los afectados menos del 50% recibe tratamiento psicológico, reveló un estudio realizado por la Clínica Universidad de Navarra, mientras que en México investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México abordan el creciente problema de este padecimiento en menores.

La doctora Karla Suárez Rodríguez, de la Facultad de Psicología de la UNAM, llevó a cabo un estudio enfocado en la depresión infantil y a partir de él comparte algunos consejos para que los padres prevengan esta condición en los pequeños o, en su caso, sepan cómo detectarla y abordarla.

¿Cuáles es la causa de la depresión infantil?

De acuerdo con la doctora Suárez Rodríguez, la depresión en niños puede tener dos orígenes:

Predisposición genética: esto no quiere decir que el menor necesariamente vaya a padecer depresión, sino que tiene más posibilidades de desarrollarla en comparación a otros menores.

Factores ambientales: que en el hogar se presenten hechos de violencia, que se le hagan comentarios agresivos (“Eres un tonto”, “No haces bien las cosas”), que sus padres se estén divorciando, que se muera un familiar o incluso un animal de compañía.

Se estima que menos del
Se estima que menos del 50% de los casos de depresión infantil recibe el tratamiento adecuado. FOTO: Archivo

La depresión infantil es un trastorno que, aunque comparte síntomas con la depresión en adultos, presenta particularidades únicas en los menores. Según declaraciones de expertos en la materia, es crucial identificar signos como el aislamiento social, irritabilidad constante, bajo rendimiento escolar y fluctuaciones en el apetito y el sueño para un diagnóstico adecuado.

Entre los síntomas de la depresión infantil se destacan la anhedonia, la sensación de tristeza persistente, problemas de autoestima y alteraciones en los patrones de sueño y alimentación. Sin embargo, las manifestaciones de este trastorno en niños pueden incluir también comportamientos de aislamiento, irritabilidad, enojo excesivo y disminución del rendimiento académico. Estas señales, a menudo confundidas con otros problemas de conducta o ansiedad, son indicativas de la necesidad de prestar especial atención al bienestar emocional de los menores.

De acuerdo con los especialistas, es primordial que los padres y tutores se mantengan alerta ante estos indicios y establezcan una comunicación abierta y de apoyo con el niño, procurando tiempo de calidad para su cuidado. La comprensión y el tratamiento temprano de la depresión pueden marcar una diferencia significativa en el desarrollo emocional y social de los infantes.

La falta de intervención ante
La falta de intervención ante signos de depresión en niños puede derivar en problemas mayores. EFE/ Román G. Aguilera

La investigación sobre la depresión ha evolucionado en las últimas décadas, examinando sus efectos en diferentes grupos de edad y explorando factores como el impacto en el cerebro y la posible influencia de la microbiota. A pesar de estos avances, la depresión en la población infantil ha recibido menos atención, posiblemente debido a la percepción errónea de que los niños son menos conscientes de sus emociones o incapaces de experimentar trastornos de esta naturaleza.

La identificación temprana y el soporte adecuado son claves para abordar la depresión en niños, enfatizan los expertos, quienes instan a un cambio de perspectiva en el tratamiento de la salud mental infantil. Subrayan la importancia de desmitificar la noción de que los niños están exentos de sufrir trastornos emocionales y psicológicos serios, abogando por una mayor conciencia y recursos para su diagnóstico y manejo.

Aunque los padres y los familiares son importantes para detectar los síntomas, Suárez Rodríguez advirtió que no pueden atribuirse la capacidad de dar un diagnóstico certero. Por ello, es necesario asistir con un profesional de la salud mental. Si el profesional diagnostica la depresión, se deben identificar las situaciones que influyen para que el menor presente este trastorno.

La experta universitaria indicó que la depresión infantil debe atenderse, y de manera oportuna. Que “de adulto se la va a quitar” es una creencia infundada, que puede dar pie a un efecto bola de nieve. No atender la depresión infantil puede tener distintas repercusiones negativas una vez que se alcanza la vida adulta.