El origen de la migración mexicana a los Estados Unidos (2da parte)

El traslado masivo de migrantes se debió a la expansión y desarrollo del capitalismo, así como guerras y crisis económicas, por casi dos siglos, sin embargo también se vivió discriminación generalizada sin importar el lugar de procedencia

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Alex Munguía Salazar Profesor Investigador
Alex Munguía Salazar Profesor Investigador Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) Foto: Cortesía derl autor

Existe una relación simbiótica entre el proceso de expansión económica y la inmigración en Estados Unidos hay una relación directa. Como se evidencia en la emigración masiva irlandesa (durante las décadas 30 y 40 del siglo XIX); la alemana (a finales de la década del 40 del siglo XIX); y la del sur y este de Europa, la cual hacia 1910 llega a constituirse en el 71.9% del total de la emigración a Estados Unidos.

Esta relación existente entre economía y migración se vio reflejada en la expansión y desarrollo del capitalismo en Estados Unidos, mismo que se dio a la par de su consolidación como nación, con la colonización, inmigración y expansión de su territorio. Entre 1815 y 1870 emigraron aproximadamente 46 millones de personas que hicieron posible la colonización y la industrialización. Entre 1881 y 1900 fueron 8.9 millones de inmigrantes y aumentaron hasta alcanzar su máximo en 1907 con un total de 1 millón 208 mil personas en un solo año. Sin embargo, la etapa de la inmigración ilimitada correspondiente a la población europea que todavía prosiguió intensamente durante las dos primeras décadas del siglo XX se acabó en 1921 con la primera ley de cuotas.

Migrantes de diferentes nacionalidades caminan
Migrantes de diferentes nacionalidades caminan en una caravana hoy, en el municipio de Tapachula, en Chiapas (México). EFE/Juan Manuel Blanco

Esas corrientes migratorias no sólo tuvieron que ver con la atracción ejercida por la expansión económica de Estados Unidos, sino en su contrapartida, con la situación que prevalecía durante los periodos correspondientes en los países de origen, como guerras y crisis económicas. Uno de los sellos característicos que se reflejó en todas las etapas migratorias fue la discriminación y relegación social a la que los migrantes fueron sujetos, como ejemplo de ello la asignación de los trabajos de más bajo salario por parte de los habitantes anglosajones en la mayoría de los casos, aunque en una etapa también los trabajadores irlandeses fueron discriminados.

Pese a que la discriminación era generalizada sin importar el lugar de procedencia, fue contra latinos, negros y asiáticos hacia quienes se acendró una xenofobia que asociaba lo “perverso” e “inferior” a la nueva inmigración. La justificación supuestamente “objetiva” de esta base irracional se basaba en el hecho de que los trabajadores nuevos llegaban a desplazar a los nativos de sus empleos al ofrecerse por salarios más bajos. De tal suerte que, los propios sindicatos reclamaban la imposición de limitaciones a la inmigración, reforzado así “un mecanismo de discriminación étnica y racial sobre la cual se mantienen las estructuras del poder” .

Un grupo de migrantes cruzan
Un grupo de migrantes cruzan el río Bravo para ingresar a la frontera con Estados Unidos desde la ciudad de Matamoros (México). EFE/Abraham Pineda/

Los hechos restrictivos y discriminatorios a la inmigración se hicieron más duros respecto a los trabajadores asiáticos. Hacia 1886, los inmigrantes chinos llevaban a cabo el 90% del trabajo agrícola en California, y su inmigración crecía, al grado de que, entre 1850 y 1882 llegaron a cerca de 200 mil, y en 1905, 1 millón 26 mil.

En el caso de México el desplazamiento de los trabajadores migratorios a Estados Unidos también estuvo precedido, desde sus orígenes, por la constante del desarrollo del capitalismo en ese país. Así a finales del siglo XIX los trabajadores mexicanos empezaron a desempeñar un papel de especial importancia en la construcción y mantenimiento de los ferrocarriles, las labores agrícolas y la minería en el suroeste de los Estados Unidos.

En los ferrocarriles su trabajo constituyó el 70% de los empleados de ese sector y el 90% de los llamados trabajadores eventuales o transitorios en las principales líneas, recibiendo los salarios más bajos conforme su aumento cobraba importancia en relación con la exclusión de la inmigración china y asiática en general, ya que se incrementaba la demanda de mano de obra no calificada. Además, el asentamiento de la población mexicana en Estados Unidos se explicaba en parte por el antecedente histórico geográfico de haber sido territorio mexicano.