Cuál es el evento astronómico que determinó la orientación de la calzada Ermita-Iztapalapa al ser construida por los mexicas

El camino fue construido pensando en tener la posibilidad de observar un hermoso espectáculo natural

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Imagen del aire de la
Imagen del aire de la Calzada Ermita-Iztapalapa (X:Claudia Sheimbaun)

La calzada Ermita-Iztapalapa es sin duda una de las vialidades más importantes del país, no solo por ser de las más largas y transitadas sino también por ser una de las vialidades originales de la ciudad, las cuales crearon los antiguos mexicas para conectarse con tierra firme.

Y es que como bien sabemos, la antigua México-Tenochtitlan, antecesora directa de la actual ciudad de México, fue construida sobre un islote, por lo que requirió de enormes vialidades, que recibieron el nombre de calzadas, para conectarse con diferentes puntos de los puntos más cercanos al Valle México, como Texcoco o Tacubaya.

Es por esto que los mexicas crearon cuatro grandes calzadas que fueron consideradas en la planeación posterior de la ciudad y que se conservan hoy en día.

Es debido a su antiguo origen que estas enormes calzadas están llenas de misterios y datos interesantes, como es el caso de este dato sobre la calzada Ermita-Iztapalapa que hoy traemos para ti.

Imágenes de las calzadas originales
Imágenes de las calzadas originales que rodeaban a México-Tenochtitlan (Especial)

Y es que investigaciones recientes realizadas por arqueólogos mexicanos han encontrado que la construcción de la vialidad no fue de manera fortuita sino que se consideraron aspectos que eran relevantes para sus antiguos pobladores, tales como ciertos eventos astronómicos y la posición de los imponentes volcanes.

En este sentido, de acuerdo con estos estudios, la calzada se encuentra trazada tomando en cuenta la posición del sol, la posición del volcán Iztaccíhuatl y, sobre todo, la orientación adecuada para observar en todo su esplendor el solsticio de invierno.

Como sabemos, el solsticio de invierno marca el momento en que el sol alcanza su máxima distancia respecto al ecuador terrestre, lo cual ocurre cada año en el hemisferio norte, normalmente el 21 de diciembre.

Se trata de un evento astronómico que indica el inicio del invierno y momento en el cual ocurre el día más corto y la noche más larga de todo el año.

Este fenómeno era tan importante para los mexicas, que la ubicación de la calzada fue pensada para estar orientada hacia el punto en que el sol se ocultaba, justo detrás del volcán Iztaccíhuatl, ese preciso día del año.

Sol ocultándose detrás del Iztaccíhuatl
Sol ocultándose detrás del Iztaccíhuatl (Instagram: diego.padrone)

Para entender un poco más sobre la decisión de los mexicas es importante explicar que cualquiera de sus construcciones estaba también pensada para los fines rituales que podrían llevarse a cabo en esos lugares. En este sentido, esta calzada no era solo una calle más sino que funcionaba como un camino por el cual se realizaban largas procesiones como parte de diferentes celebraciones.

Lo mejor de conocer este dato, es que gracias a esta planeación, los habitantes de ahora tenemos la oportunidad de disfrutar de este hermosos fenómeno natural, tal como fue la intención de los mexicanas al construir al calzada con dicha alineación.

Cabe mencionar, que dicha alineación, también fue pensada con la intención de medir el paso del tiempo, pues cuando ocurría indicaba que había pasado un año más.

Y es que, de acuerdo con los especialistas, es posible disfrutar de la alineación del sol con la calzada y con el volcán Iztaccíhuatl cada año, pues se trata de un evento astronómico que no cambiará en millones de años.

El sol ocultándose en la
El sol ocultándose en la calzada Ermita-Iztapalapa (ADN40)

Para que no te pierdas de ese espectáculo pensado por los mexicas y que ahora podemos disfrutar, te comentamos que el mejor momento para apreciarlo es entre el 15 y el 25 de diciembre siendo el cruce de Ermita-Iztapalapa y la calzada Javier Rojo Gómez el mejor punto de observación.

La hermosa postal del sol puede disfrutarse al verlo salir detrás del volcán de la mujer dormida, al amanecer, o al verlo ocultarse tras él durante el atardecer.