Suokki finlandés, el caballo nórdico que reconstruyó su nación tras la Segunda Guerra Mundial

Considerado el equino oficial de su país desde 2007, actualmente se desempeña en actividades rurales, deportivas y recreativas

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Durante el conflicto, estos animales
Durante el conflicto, estos animales transportaron suministros y heridos en condiciones extremas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Finnhorse, conocido popularmente como Suokki, es reconocido oficialmente desde 2007 como el “caballo oficial de Finlandia”, una distinción que resalta su importancia histórica y su vínculo profundo con la nación nórdica.

Hoy, según datos oficiales, permanecen en el país alrededor de 20 mil ejemplares, utilizados en múltiples actividades que van desde trabajos agrícolas, monta recreativa hasta competiciones de trote.

De acuerdo con el portal especializado Terránea, el primer registro oficial del Suokki data de 1907, aunque la denominación moderna comenzó a consolidarse hasta la década de 1990.

Así, a pesar de su larga trayectoria, la raza ha atravesado cambios significativos que la han convertido en una pieza fundamental en la historia social, bélica y económica de Finlandia.

“Suomenhevonen”

Desde labores agrícolas hasta competencias
Desde labores agrícolas hasta competencias deportivas, esta raza ha evolucionado adaptándose a los cambios.

En finés, el nombre oficial de la raza es “Suomenhevonen”, que significa literalmente caballo de Finlandia. No obstante, en el habla cotidiana, como señala Terránea, tanto hombres como mujeres y niños prefieren llamarlos Suokki, un apelativo afectuoso que refleja su presencia cotidiana en la vida rural y en la memoria colectiva del país.

Pese a ser catalogados por expertos como caballos de “sangre fría” debido a su temperamento dócil y apacible, su comportamiento en acción demuestra una energía y rapidez sorprendentes. Esta dualidad ha contribuido a su fama y a su papel polifacético, desde animales de trabajo hasta participantes activos en deportes ecuestres.

El reconocimiento como “caballo oficial de Finlandia” también implica una política estricta respecto a su exportación. Al respecto, Terránea destaca que, por decisión gubernamental, solo existen pocos Suokki fuera de las fronteras nórdicas. Para la nación, proteger esta raza es preservar una parte viva de su patrimonio cultural.

Caballos de trabajo adaptados al clima y al terreno

Existen por lo menos 10 tipos que por sus precios son animales exclusivos. (Créditos: Infobae México)

Tradicionalmente, los Suokki fueron criados como equinos de trabajo en granjas, capacitados para transportar carga pesada y tirar de carruajes. Su fuerza, combinada con su temperamento confiable, los convirtió en animales esenciales para el desarrollo de la agricultura y la industria forestal del país.

Con la llegada de la maquinaria agrícola, su papel evolucionó hacia el ámbito deportivo y recreativo. Gracias a su alzada de entre 157 y 178 centímetros, el Finnhorse se adaptó fácilmente a la monta y a las competiciones de trote, donde sus versiones más ligeras han destacado de manera notable.

En las zonas rurales, especialmente durante el invierno, su presencia sigue siendo visible. Según Terránea, todavía es común ver trineos tirados por caballos Suokki, facilitando el abastecimiento y el comercio entre granjas cuando las condiciones climáticas extremas dificultan el uso de otros transportes.

El Suokki en la Segunda Guerra Mundial y su camino a la recuperación

Su fuerza y docilidad lo
Su fuerza y docilidad lo hicieron indispensable en la agricultura y la reconstrucción nacional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La reputación de la raza se consolidó durante la Segunda Guerra Mundial, cuando demostró ser un recurso invaluable para el ejército finlandés. Estos caballos participaron activamente en el transporte de municiones, suministros y heridos, desempeñando labores esenciales en terrenos y condiciones donde los vehículos no podían operar.

Tras la guerra, el Suokki jugó un papel igualmente importante en la reconstrucción del país. Finlandia, devastada por el conflicto, necesitó de la fuerza y la adaptabilidad de estos caballos para restablecer caminos, movilizar materiales y reactivar la actividad rural, sin embargo, la posguerra no estuvo exenta de dificultades.

Terránea detalla que Finlandia fue obligada a pagar a la Unión Soviética una indemnización equivalente a 300 millones de dólares, lo que derivó en la “exportación forzosa” de al menos 15 mil ejemplares. Esta circunstancia redujo drásticamente la población de la raza, sumándose a un declive que ya se venía observando desde inicios del siglo XX.

Antes de ello, Finlandia llegó a albergar más de 400 mil ejemplares de Finnhorse. Es importante señalar que la mayoría de los caballos actuales presentan capas castañas, aunque también existen algunos ejemplares alazanes y negros.

A pesar de las dificultades históricas, el Suokki continúa siendo un símbolo identidad y orgullo nacional dado que su trayectoria, definida por la guerra, el trabajo rural y la evolución cultural del país, lo convierte en un verdadero patrimonial vivo de Finlandia.