
La elevada población de perros callejeros ha puesto a prueba la capacidad de los refugios y organizaciones de rescate animal. Estos lugares, en su mayoría sin fines de lucro, se esfuerzan por brindar cuidados básicos y un lugar seguro mientras los animales esperan ser adoptados.
Sin embargo, la demanda suele superar sus recursos, lo que dificulta atender adecuadamente a cada perro y garantiza su bienestar.
Según la Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies (AMMVEPE), en México hay alrededor de 28 millones de perros, de los cuales el 70% vive en la calle.
Esta cifra convierte al país en el de mayor población de mascotas sin hogar en América Latina, reflejando la saturación de los refugios y la urgencia de implementar estrategias más efectivas para cuidar y dar un hogar a estos animales.
La falta de espacios adecuados no solo limita la atención médica y alimentaria de los canes, sino que también dificulta garantizar su bienestar general y su seguridad.
Además, incrementa la carga de trabajo de los rescatistas, muchos de los cuales utilizan recursos propios para mantener a los animales y enfrentan dificultades económicas que ponen en riesgo la continuidad de los refugios.
Esta situación evidencia la necesidad de campañas de adopción responsables y de políticas públicas que apoyen de manera real a quienes cuidan de estos animales día a día.
Dificultades que se viven en los albergues
Roberto Giménez, activista e integrante de la Fundación RescataCan en la Ciudad de México desde hace nueve años, destaca que uno de los problemas más recurrentes que contribuyen a la sobrepoblación en los albergues es el abandono de mascotas justo afuera de sus instalaciones.
La saturación de animales obliga a muchos activistas a comprometer su economía personal e incluso, en algunos casos, a endeudarse. “He conocido rescatistas que deben hasta cuatro meses de renta y no tienen para darle de comer a los perros”, señaló Giménez.
En algunos refugios, hay poblaciones de hasta 200 sabuesos atendidos por apenas tres cuidadores. En contraste, RescataCan, con 45 rescatistas, alberga a los animales en los hogares de los voluntarios, con un promedio de 25 a 30 perros por casa, según el espacio disponible.
Aunque no pagan renta por las instalaciones, toda la ayuda económica proviene de los propios voluntarios y de donaciones de centros de atención a adicciones, escuelas y empresas.
Falta de esterilización y atención médica
Giménez asegura que la principal causa del aumento de animales en situación de calle es la falta de conciencia sobre la esterilización. “Vivimos en una sociedad algo complicada donde realmente no hay conciencia sobre la esterilización”, afirmó.
Jesús Marín Heredia, secretario de Medicina de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), coincide: “Al impedir que un animal se reproduzca, se frenan nacimientos sin seguridad de su destino: animales abandonados en las calles que sufren maltrato o accidentes, pasan hambre, adquieren y transmiten enfermedades o mueren de formas no éticas”.
En RescataCan, las mascotas recibidas son sometidas a valoraciones médicas, vacunación, desparasitación y esterilización. Posteriormente, se les brinda entrenamiento correctivo, preventivo y de obediencia, con el objetivo de que se adapten mejor a sus nuevos hogares y reducir así el riesgo de que sean devueltos.
“Nosotros no subimos a las redes sociales a ningún perro que no esté esterilizado, si no, ¿cuál es el punto de ayudar?”, señaló Giménez, criticando que muchos albergues ponen en adopción a los animales sin revisiones médicas.
Retos y llamados a la comunidad
Roberto relató la difícil labor de ser rescatista: “El rescatista carga con la mayor parte del trabajo: desde llegar al lugar, capturar al animal, preparar el espacio y organizarse. Puedo decir que, casi siempre, hemos pedido uno o dos días cuando nos llega un caso especial”.
De acuerdo con Giménez, los prejuicios hacia ciertas razas son un factor por el cual algunas personas no adoptan animales de albergues.
Sin embargo, la principal problemática que enfrentan las fundaciones sigue siendo la falta de recursos económicos.
Por ello, Roberto hace un llamado a la población para que donen alimento, cobijas, insumos de limpieza o cualquier aportación que esté dentro de sus posibilidades.
“No es fácil lo que nosotros hacemos, pero lo hacemos con el corazón. Yo los invito a que se arriesguen”, aseguró, mencionando que los sabuesos y gatos adoptados siempre mostrarán agradecimiento.
Hasta hoy, en la Fundación RescataCan se contabilizan mil 400 adopciones de gatos y mil 800 de perros.
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