Sobrevivieron a meteoritos y extinciones masivas, pero ¿podrán los cocodrilos resistir el cambio climático?

Datos recopilados durante 15 años exponen preocupantes alteraciones conductuales en estos depredadores, comprometiendo actividades clave como cazar y reproducirse

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Estos depredadores lidian con un adversario que amenaza su supervivencia
Investigadores monitorearon 203 cocodrilos en Queensland para analizar el impacto del cambio climático (Ang Mo Kio/ Wikimedia)

Los cocodrilos de Australia enfrentan un futuro incierto debido al aumento de las temperaturas globales.

Estos reptiles, que dependen de su entorno para regular su temperatura corporal, están experimentando un incremento en su temperatura promedio, lo que los acerca peligrosamente a sus límites térmicos.

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Este fenómeno podría tener consecuencias significativas en su comportamiento, salud y supervivencia a largo plazo, de acuerdo con estudio publicado en la revista Current Biology.

Los investigadores han identificado que los cocodrilos, aunque son animales resilientes, están alcanzando temperaturas corporales cercanas a su límite crítico, que oscila entre los 32 y 33℃ (89,6 y 91,4℉).

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Este límite marca el punto en el que su rendimiento fisiológico comienza a disminuir. A pesar de que los efectos de futuros aumentos de temperatura aún no se comprenden completamente, los científicos advierten que los cambios actuales ya están afectando su comportamiento.

Estrategias de supervivencia frente al calor extremo

Una de estas estrategias consiste en refugiarse en la sombra
En periodos de calor extremo, los cocodrilos dedican más tiempo a regular su temperatura que a cazar (H. Zell/ Wikimedia)

Los cocodrilos son animales ectotérmicos, lo que significa que no pueden regular su temperatura corporal de manera interna. En su lugar, dependen de su entorno para calentarse o enfriarse.

Según declaraciones de los autores del estudio en el portal The Conversation recopiladas por la revista Smithsonian Magazine, los cocodrilos han desarrollado estrategias para adaptarse a las altas temperaturas.

Durante las noches calurosas, suelen desplazarse hacia las orillas de los ríos para aprovechar el aire más fresco, mientras que durante el día buscan refugio en áreas sombreadas, se sumergen en aguas más profundas o permanecen con la boca abierta para disipar el calor.

Para evaluar la efectividad de estas estrategias, los investigadores rastrearon a 203 cocodrilos en la Reserva de Vida Silvestre Steve Irwin, ubicada en el norte de Queensland.

Utilizando dispositivos de seguimiento, recopilaron datos sobre la temperatura corporal de los animales, sus patrones de buceo y las distancias que recorrían diariamente.

Estos datos se compararon con las temperaturas locales registradas entre 2008 y 2023, un período en el que las temperaturas promedio del aire aumentaron entre 0,08 y 0,3℃ (0,14 y 0,54℉).

Impacto en el comportamiento y la caza

El estudio reveló que, en los años más calurosos, los cocodrilos pasaron más tiempo cerca de su límite térmico crítico. Durante estos períodos, los animales redujeron el tiempo que dedicaban a bucear y aumentaron las actividades destinadas a enfriarse.

Según explicó Kaitlin Barham, autora principal del estudio e investigadora de ecología de vida silvestre en la Universidad de Queensland, al medio Australian Broadcasting Corporation (ABC), estas modificaciones en el comportamiento podrían tener implicaciones importantes para su capacidad de caza.

Los cocodrilos son depredadores de emboscada que dependen de permanecer sumergidos para sorprender a sus presas. Sin embargo, cuando sus cuerpos alcanzan temperaturas más altas, su metabolismo se acelera, lo que provoca un consumo más rápido de oxígeno y reduce el tiempo que pueden permanecer bajo el agua.

Esto no sólo afecta su capacidad para cazar, sino también su habilidad para escapar de depredadores o desplazarse a nuevas áreas.

Barham señaló a Live Science que cada minuto que los cocodrilos pasan en la orilla intentando enfriarse es un minuto que no dedican a actividades esenciales como buscar alimento, reproducirse o migrar. Estas interrupciones podrían tener efectos indirectos en su salud y bienestar a largo plazo.

Un legado de resiliencia

Otra alternativa para bajar su temperatura es abrir la boca para disipar calor
Durante los años más cálidos, estos reptiles redujeron el tiempo que pasaron sumergidos en el agua (Crisco/ Wikimedia)

El aumento de las temperaturas no sólo afecta a los cocodrilos, sino también a las actividades humanas relacionadas con ellos. David White, un guía de vida silvestre que trabaja en la región, comentó a ABC que las aguas más cálidas dificultan la observación de estos animales, ya que tienden a permanecer en el fondo de los ríos, donde las temperaturas son más frescas, especialmente durante los meses de verano.

Por otro lado, los investigadores destacaron la importancia de ampliar los estudios hacia las regiones más al sur del rango de distribución de los cocodrilos en Australia. Según Barham, sería interesante analizar cómo los cocodrilos que habitan en áreas más frías responden a olas de calor similares.

Hasta ahora, no se ha encontrado evidencia de que los cocodrilos del norte estén migrando hacia el sur en busca de temperaturas más bajas.

Según los científicos, estos animales parecen tener la capacidad de adaptarse a las condiciones actuales sin abandonar sus sistemas fluviales locales. Sin embargo, el calentamiento proyectado para el futuro podría superar su capacidad de adaptación.

A pesar de las preocupaciones, White expresó su confianza en la capacidad de los cocodrilos para adaptarse. En declaraciones a ABC, recordó que estos reptiles han sobrevivido a eventos climáticos extremos que extinguieron a los dinosaurios, así como a impactos de meteoritos. “Creo que se adaptarán y superarán esto”, afirmó.

No obstante, los científicos advierten que el cambio climático plantea desafíos sin precedentes para los cocodrilos y otras especies.

Aunque estos animales han demostrado ser resistentes a lo largo de millones de años, las rápidas transformaciones del clima actual podrían poner a prueba los límites de su capacidad de adaptación.

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