
En el corazón de los bosques de Dorset, en el Reino Unido, un centro de rescate está transformando la vida de crías de orangután que han sido rechazadas por sus madres.
El refugio fundado en 1987 no sólo ofrece un refugio seguro para estos primates, sino que también trabaja para enseñarles habilidades esenciales que les permitan desarrollarse como miembros plenos de su especie.
Este innovador programa busca romper el ciclo de abandono que afecta a las crías de orangután, garantizando que puedan criar a sus propios hijos en el futuro.
La rehabilitación de los orangutanes

En el centro de rehabilitación Monkey World, ubicado en el Reino Unido, un programa está transformando la vida de orangutanes huérfanos al enseñarles habilidades esenciales para su desarrollo social y maternal.
El equipo del centro descubrió que, al ser criados por madres adoptivas, los jóvenes orangutanes pueden aprender comportamientos maternales.
“Nuestra guardería tiene como objetivo romper el ciclo de abandono y rechazo”, afirmó Crowther. Hasta ahora, todos los orangutanes que han pasado por este programa han logrado criar a sus propias crías con éxito.
Tal es el caso de Kiwi, una cría de orangután que fue rechazada por su madre al nacer, lo que marcó el inicio de un complicado camino hacia la supervivencia. Ante la incapacidad de su madre la cría fue trasladada en noviembre de 2024 a Monkey World.
En este nuevo entorno, Kiwi comenzó a socializar con otros jóvenes orangutanes, incluyendo a Sibu, a quien ya considera un hermano adoptivo. Entre juegos y exploraciones, Kiwi está aprendiendo las habilidades fundamentales que necesita para desarrollarse como un miembro pleno de su especie.
Según explicó Charlie Crowther, director de marketing del centro, los bebés que no crecen con sus madres biológicas no adquieren las habilidades necesarias para criar a sus propios hijos, perpetuando un ciclo de abandono.
Actualmente, la madre adoptiva principal es Oshine, una orangután rescatada de Sudáfrica que fue sacada de su hábitat natural y utilizada como mascota. Su experiencia y comportamiento han sido fundamentales para enseñar a las crías cómo interactuar y comportarse como miembros de su especie.
El proceso de rehabilitación en Monkey World incluye diversas etapas diseñadas para que las crías se identifiquen como orangutanes desde el principio. Según reportó EuropaPress, los más jóvenes, como Kiwi y Sibu, un orangután de cuatro meses, pasan tiempo juntos para fomentar su socialización.
Aunque todavía dependen de los cuidadores humanos para su alimentación y cuidado, el objetivo es que aprendan a ser independientes.
Crowther explicó que, en el caso de Sibu, se utiliza una mochila para simular el contacto constante que tendría con su madre en la naturaleza.
Además, las habitaciones de la guardería están equipadas con redes y juguetes que les permiten practicar habilidades como trepar. Kiwi, por ejemplo, ha mostrado un carácter enérgico y está desarrollando su confianza mientras explora su entorno.
Los orangutanes mayores de la guardería comparten un espacio que incluye una sala de juegos, dormitorios y un recinto exterior. Este entorno les permite interactuar y aprender a convivir en grupo, una habilidad esencial para su desarrollo social.
Las instalaciones están diseñadas para facilitar presentaciones seguras entre los animales, algo que diferencia a Monkey World de otros zoológicos y parques naturales.
Un refugio con historia

Monkey World fue creado con el objetivo inicial de rescatar chimpancés que eran explotados como entretenimiento en las playas de España.
En los años ochenta, estos animales eran obligados a trabajar largas jornadas en complejos turísticos, vestidos con ropa humana y, en muchos casos, sometidos a maltratos y drogas para controlar su comportamiento.
Actualmente, el centro ha ampliado su misión y colabora con gobiernos de todo el mundo para combatir el tráfico ilegal de primates desde África y Asia. En sus instalaciones de 26 hectáreas, alberga a más de 250 primates rescatados, incluidos orangutanes, chimpancés y otros simios, de acuerdo con información de la agencia de noticias EuropaPress.
El lema de Monkey World, “los primates siempre están primero”, guía cada decisión que se toma en el centro. Según explicó Crowther, este enfoque se refleja incluso en detalles como evitar el uso de aceite de palma en la comida de la cafetería o posponer renovaciones en las instalaciones del personal para priorizar la financiación de rescates.
El impacto del trabajo de Monkey World no se limita a sus instalaciones. Recientemente, el equipo logró impulsar un cambio en la legislación del Reino Unido sobre la tenencia de primates como mascotas.
A partir de abril de 2025, será obligatorio obtener una licencia para tener primates, y las condiciones de vida deberán cumplir con estándares de bienestar similares a los de los zoológicos.
“Es algo de lo que estar realmente orgulloso”, concluyó Crowther, destacando que cada miembro del equipo es consciente de la importancia de su labor.
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