Científicos descubren una nueva especie de crustáceo en el Abismo del Pacífico

Un animal diminuto, desconocido hasta ahora, surge como testimonio de la resistencia y adaptación del reino marino en un entorno aislado del resto del planeta

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El crustáceo Dulcibella camanchaca es el primer anfípodo depredador grande y activo de las profundidades extremas de la Fosa de Atacama (Johanna Weston, Woods Hole Oceanographic Institution)
El crustáceo Dulcibella camanchaca es el primer anfípodo depredador grande y activo de las profundidades extremas de la Fosa de Atacama (Johanna Weston, Woods Hole Oceanographic Institution)

Una nueva especie de crustáceo depredador fue descubierta en la Fosa de Atacama, un entorno marino extremo en el océano Pacífico.

Este hallazgo fue realizado por un equipo internacional de científicos del Instituto Oceanográfico de Woods Hole (WHOI) y el Instituto Milenio de Oceanografía de Chile (IMO) durante la Expedición del Sistema Integrado de Observación del Océano Profundo (IDOOS).

La Fosa de Atacama, ubicada frente a las costas de Perú y Chile, es parte de la zona hadal, un área oceánica que se extiende entre 6 y 11 kilómetros bajo la superficie. Este entorno es conocido por sus condiciones extremas: oscuridad total, temperaturas cercanas al punto de congelación y una presión intensa.

¿Cómo luce esta nueva especie?

Historias, descubrimientos, nuevas especies
Dulcibella camanchaca es un depredador que nada rápido, los investigadores lo llaman después de "oscuridad" (Johanna Westwood, ©WoodsHole Oceanographic Institution)

El crustáceo, que mide aproximadamente 3.8 centímetros, fue nombrado Dulcibella camanchaca en referencia a la oscuridad de las profundidades oceánicas, de acuerdo con un comunicado de prensa del Instituto Oceanográfico de Woods Hole (WHOI).

Este pequeño crustáceo, conocido como anfípodo, usa sus patas delanteras para atrapar a sus presas, otras especies de anfípodos más pequeñas, adaptándose a un entorno donde hay poca comida disponible.

“Es un depredador que nada rápido y al que bautizamos con el nombre de ‘oscuridad’ en las lenguas de los pueblos de la región de los Andes para significar el océano profundo y oscuro del que se alimenta”, declaró en un comunicado la coautora del estudio y ecologista hadal del WHOI, Johanna Weston.

La Fosa de Atacama se encuentra en las costas de Perú y Chile y puede alcanzar profundidades de más de 7 kilómetros, además está totalmente oscura a excepción de la bioluminiscencia que algunos animales emplean para comunicarse.

Las temperaturas en esta región son apenas superiores al punto de congelación, y las profundidades se caracterizan por soportar una intensa presión.

A pesar de estas condiciones, la fosa se encuentra debajo de aguas superficiales que son muy ricas en nutrientes y permiten el desarrollo de ciertas especies. Al estar alejada de otros entornos abisales alberga una comunidad muy específica de especies nativas que no se encuentran en otra parte del mundo.

“Lo más interesante es que los datos de ADN y morfología apuntaron a que esta especie también es un nuevo género, lo que pone de relieve que la Fosa de Atacama es un punto crítico endémico”, mencionó la especialista de la WHOI.

La importancia del hallazgo

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La fosa se extiende a lo largo del este del Océano Pacífico Sur y alcanza profundidades superiores a los 7 mil metros (Johanna Westwood, ©WoodsHole Oceanographic Institution)

El descubrimiento de 2023 se llevó a cabo durante la expedición del Sistema Integrado de Observación del Océano Profundo (IDOOS) 2023 a bordo del R/V Abate Molina, dirigida por científicos del IMO.

Se recolectaron cuatro individuos de Dulcibella camanchaca a una profundidad de 7 mil 902 metros, utilizando un vehículo de aterrizaje. Esta plataforma no tripulada transporta equipos científicos, incluidas trampas con cebo, hacia y desde el fondo del océano.

Después de ser recuperados, los anfípodos fueron congelados y sometidos a un análisis morfológico y genético detallado en la Universidad de Concepción.

La doctora Carolina González, coautora del estudio y responsable de la recolección de muestras y análisis de ADN en el IMO, destacó la importancia de este hallazgo para las investigaciones de biodiversidad en la Fosa de Atacama.

“Este descubrimiento subraya la importancia de continuar con la exploración del océano profundo, especialmente en el patio trasero de Chile”, afirmó González.

Conforme avanza la tecnología de exploración, los científicos esperan descubrir más especies que proporcionen información sobre las presiones evolutivas y adaptaciones únicas del océano profundo.

Los resultados de este estudio contribuirán a los esfuerzos más amplios para comprender los ecosistemas del océano profundo y protegerlos de amenazas emergentes como la contaminación y el cambio climático.