ONU alerta sobre riesgos para la independencia judicial en Honduras

En la comunicación OL HND 7/2026, la experta expresó preocupación por disposiciones que permiten separar a altos funcionarios mediante conceptos como «interés nacional», «negligencia» e «incompetencia», cuya falta de precisión podría abrir espacio a interpretaciones arbitrarias si no existen criterios objetivos para aplicarlos

Margaret Satterthwaite cuestiona las garantías legales para proteger la independencia judicial en Honduras. (Foto: EFE/Mariano Macz)
Margaret Satterthwaite cuestiona las garantías legales para proteger la independencia judicial en Honduras. (Foto: EFE/Mariano Macz)
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La relatora especial de las Naciones Unidas sobre la independencia de los magistrados y abogados, Margaret Satterthwaite, cuestionó el marco legal de Honduras para destituir a jueces, magistrados y fiscales, al advertir que las causales amplias y las garantías procesales insuficientes pueden facilitar decisiones discrecionales y presiones políticas sobre quienes administran justicia.

La relatora señaló que los procedimientos de responsabilidad política deben garantizar el debido proceso, la imparcialidad de quienes investigan y deciden, el acceso de los afectados a las acusaciones y la posibilidad de refutarlas.

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También destacó la importancia de contar con mecanismos efectivos de revisión independiente cuando corresponda.

La comunicación examina la compatibilidad del artículo 234 de la Constitución hondureña y la Ley Especial de Destitución, contenida en el Decreto 51-2013, con las obligaciones internacionales del Estado en materia de derechos humanos.

Uno de los principales cuestionamientos es la concentración de funciones de investigación, enjuiciamiento y resolución en el Congreso Nacional, sin garantías suficientes de revisión judicial independiente.

La relatora advierte que estos procedimientos deben ajustarse a las garantías establecidas en el artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el artículo 8 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

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Naciones Unidas solicita información sobre la imparcialidad y las garantías de los procedimientos de destitución. (Foto: REUTERS/Pierre Albouy)
Naciones Unidas solicita información sobre la imparcialidad y las garantías de los procedimientos de destitución. (Foto: REUTERS/Pierre Albouy)

El documento también hace referencia al contexto político reciente. Según la comunicación, las elecciones de 2025 se celebraron en un ambiente de alta tensión y desconfianza.

Además, señala que, tras la toma de posesión del nuevo Gobierno encabezado por el Partido Nacional, se produjeron destituciones de altos cargos judiciales y electorales percibidos como vinculados con la administración anterior.

Las preocupaciones de Naciones Unidas tienen antecedentes en decisiones examinadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).

El 12 de diciembre de 2012, el Congreso Nacional destituyó a cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia: José Antonio Gutiérrez Navas, José Francisco Ruiz Gaekel, Gustavo Enrique Bustillo Palma y Rosalinda Cruz Sequeira.

El 29 de noviembre de 2023, la Corte IDH declaró responsable internacionalmente al Estado hondureño por la destitución arbitraria e ilegal de los magistrados en el caso Gutiérrez Navas y otros vs. Honduras.

La sentencia ordenó adecuar el marco jurídico pertinente a los estándares internacionales, una obligación que la comunicación de la relatora señala como pendiente de cumplimiento.

Otro precedente se remonta a las destituciones de los jueces Adán Guillermo López Lone, Luis Alonso Chévez de la Rocha, Ramón Enrique Barrios Maldonado y Tirza del Carmen Flores Lanza, después del golpe de Estado de 2009.

El Congreso Nacional tiene atribuciones relacionadas con los procedimientos de responsabilidad política. (Foto: Congreso Nacional de Honduras)
El Congreso Nacional tiene atribuciones relacionadas con los procedimientos de responsabilidad política. (Foto: Congreso Nacional de Honduras)

En 2015, la Corte Interamericana declaró responsable al Estado en el caso López Lone y otros vs. Honduras, por violaciones de derechos humanos relacionadas con las medidas adoptadas contra estos integrantes de la judicatura.

Satterthwaite advierte que las amenazas de destitución y los procedimientos de responsabilidad pueden generar un efecto intimidatorio sobre jueces, fiscales y otros operadores de justicia, especialmente cuando se perciben como represalias por sus decisiones profesionales.

Los desacuerdos con las resoluciones judiciales deben tramitarse, por regla general, mediante los recursos previstos en la ley, en lugar de recurrir a procedimientos disciplinarios o políticos para castigar interpretaciones jurídicas realizadas de buena fe.

La advertencia cobra relevancia en un escenario marcado por el endurecimiento de la legislación penal y procesal. La independencia judicial es determinante para revisar la legalidad de las detenciones, valorar las pruebas, controlar los allanamientos y garantizar que las personas procesadas puedan ejercer su derecho a la defensa.

También pregunta qué medidas impiden que la responsabilidad política se utilice como instrumento de intimidación o represalia.

La relatora aclara que los mecanismos de rendición de cuentas no son incompatibles por sí mismos con la independencia judicial. El riesgo aparece cuando carecen de criterios objetivos, garantías procesales y protección frente a la injerencia política.

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