Honduras enfrenta riesgo de sequía, alza de precios y presión eléctrica por el fenómeno de El Niño, advierte CEPAL

Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe advierte que Honduras figura entre los países más expuestos a los efectos de El Niño por su ubicación en el Corredor Seco Centroamericano

El PMA estima que al menos 500.000 personas más en Honduras podrían caer en inseguridad alimentaria por la falta de lluvias y el fenómeno de El Niño. (Oscar Ortiz)
Honduras entre los países centroamericanos más expuestos a El Niño, por la combinación de escasas precipitaciones y temperaturas elevadas que amenaza cultivos, ganado y agua.
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La prolongación de las condiciones secas podría agravar los riesgos económicos y sociales de Honduras durante los últimos meses de 2026, con posibles consecuencias para los agricultores, los precios de los alimentos y el sistema eléctrico.

Así lo advierte el último informe publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que identifica al país entre los más vulnerables a los efectos del fenómeno de El Niño en Centroamérica.

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El documento “Los efectos del fenómeno El Niño en América Latina y el Caribe y recomendaciones para enfrentarlo” señala que la combinación de menos lluvias y temperaturas más altas puede afectar la disponibilidad de agua, reducir el rendimiento de los cultivos y deteriorar las condiciones para la producción ganadera.

Para Honduras, el riesgo se concentra en el Corredor Seco Centroamericano, una franja que también atraviesa Guatemala, El Salvador y Nicaragua y donde las actividades agrícolas dependen en gran medida de las precipitaciones.

Según las proyecciones del informe, existe una probabilidad de entre el 89% y el 92% de que persistan condiciones de déficit hídrico en el Corredor Seco hacia finales de 2026. Se trata de un escenario de riesgo, no de una confirmación de que todos los territorios afectados sufrirán la misma intensidad de sequía.

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La CEPAL señala que algunas áreas agrícolas y de pastoreo de Centroamérica y el Caribe presentan una probabilidad superior al 70% de sufrir sequías agrícolas en los meses siguientes, según los escenarios analizados.

El riesgo para los agricultores

El informe identifica a Centroamérica y el Caribe entre las regiones donde El Niño puede provocar una reducción considerable de las precipitaciones y un aumento de las temperaturas, en el Corredor Seco, estas condiciones elevan el riesgo de sequías agrícolas.

El PMA estima que al menos 500.000 personas más en Honduras podrían caer en inseguridad alimentaria por la falta de lluvias y el fenómeno de El Niño. (Oscar Ortiz)
Un informe de la CEPAL señala que la persistencia de las condiciones secas aumentará los riesgos económicos en Honduras hacia finales de 2026.

Para los productores hondureños, una temporada con lluvias insuficientes puede traducirse en menores cosechas, pérdida de semillas, deterioro de los pastizales y mayores dificultades para mantener el ganado.

El impacto puede extenderse a los ingresos familiares. Cuando las cosechas disminuyen, los pequeños agricultores disponen de menos producto para vender y pueden enfrentar mayores gastos para comprar agua, alimentar animales o preparar nuevas siembras.

La advertencia resulta especialmente relevante para las familias que dependen de la agricultura de subsistencia y cuentan con recursos limitados para enfrentar una temporada de pérdidas.

La CEPAL recuerda que durante el episodio de El Niño de 2015-2016 alrededor de 3,5 millones de personas quedaron en situación de inseguridad alimentaria en el Corredor Seco Centroamericano.

El antecedente ilustra la dimensión que puede alcanzar una crisis climática cuando las pérdidas de producción coinciden con la reducción de los ingresos y las dificultades de los hogares para adquirir alimentos.

La inseguridad alimentaria

La inseguridad alimentaria no depende únicamente de que exista menos producción. También está relacionada con la capacidad de las familias para comprar comida, la disponibilidad de agua, las condiciones de empleo y el acceso a mecanismos de apoyo.

Otro de los riesgos identificados por el organismo es la presión sobre los sistemas energéticos de Centroamérica. La falta de lluvia puede reducir los caudales de los ríos y limitar la disponibilidad de agua en los embalses utilizados para generar electricidad.

Al mismo tiempo, las temperaturas más altas pueden aumentar la demanda de energía para refrigeración, especialmente durante las horas de mayor calor.

La CEPAL también advierte sobre la vulnerabilidad asociada a la escasa redundancia de algunas redes eléctricas centroamericanas y a la dependencia de importaciones energéticas en determinados países.

Para Honduras, estos riesgos hacen relevante el seguimiento de las lluvias, los niveles de los embalses, la demanda eléctrica y la disponibilidad de generación de respaldo.

El PMA estima que al menos 500.000 personas más en Honduras podrían caer en inseguridad alimentaria por la falta de lluvias y el fenómeno de El Niño. (Oscar Ortiz)
Un episodio de El Niño podría aumentar la pobreza potencial en hasta 4,8 millones de personas en América Latina hacia el año 2030.

El informe no establece que el país vaya a sufrir necesariamente apagones ni cuantifica una pérdida específica de generación hondureña para finales de 2026.

En el caso hondureño, los principales canales de riesgo identificados son la producción agropecuaria, el costo de los alimentos, los ingresos rurales y la disponibilidad de electricidad.

Para Honduras, la advertencia central de la CEPAL es que la preparación debe adelantarse a las pérdidas: proteger el agua, adaptar las siembras y reforzar la capacidad de respuesta energética son medidas que pueden reducir la exposición económica y social ante una temporada seca prolongada.

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