Suman nueve las muertes por tos ferina en Honduras y se superan los decesos de 2025

La tendencia evidencia que la tos ferina impacta con gravedad a recién nacidos y lactantes que no completaron el esquema de inmunización recomendado.

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La baja vacunación infantil y
La baja vacunación infantil y materna se identifica como el principal factor detrás del aumento de muertes por tos ferina en Honduras. (Composición Infobae)

Las autoridades sanitarias de Honduras confirmaron la novena muerte por tos ferina en lo que va del año, una cifra que ya supera el total de fallecimientos registrados en 2025 por la misma causa y que refleja el impacto de la baja cobertura de vacunación infantil y materna.

El último caso corresponde a un bebé de tres meses, originario del departamento de Olancho, quien no había recibido la vacuna contra la enfermedad, según informó la Secretaría de Salud y el jefe de vigilancia, Homer Mejía.

Con este nuevo fallecimiento, Honduras superó las ocho muertes ocurridas durante todo 2025. Mejía confirmó este dato a la Secretaría de Salud de Honduras, al indicar que “la mayoría de los niños que han fallecido por esta enfermedad son menores de 30 días”.

Mejía subrayó que tanto el menor fallecido como su madre no contaban con la protección vacunal contra la Bordetella pertussis, la bacteria responsable de la tos ferina. La Secretaría de Salud aclaró que la vacunación materna durante el embarazo es una medida preventiva que permite la transferencia de anticuerpos protectores al recién nacido.

El esquema nacional de vacunación
El esquema nacional de vacunación contra la tos ferina en Honduras inicia a los dos meses de edad e incluye refuerzos hasta los cuatro años. Foto: Ministerio de Salud

El funcionario apuntó que muchas gestantes no están recibiendo este refuerzo, elevando así la vulnerabilidad de los bebés durante sus primeras semanas de vida.

El noveno deceso por tos ferina convierte a 2024 en un año de letalidad récord reciente por esta causa en Honduras, superando las ocho muertes acumuladas en todo 2025, de acuerdo con Mejía y la Secretaría de Salud de Honduras. Los fallecimientos se concentran en niñas y niños muy pequeños, en particular lactantes menores de un mes, lo cual subraya la urgencia de completar los esquemas de inmunización a tiempo.

La tos ferina es una infección bacteriana contagiosa de las vías respiratorias. Se transmite por contacto con gotas expulsadas al toser o estornudar, y en lactantes puede evolucionar rápidamente hacia cuadros graves, con episodios de tos seca, dificultades respiratorias y riesgo de complicaciones graves. Mejía advirtió: “las vacunaciones son las que pueden prevenir este tipo de enfermedades”.

El tratamiento oportuno y adecuado es fundamental para controlar el avance de la bacteria. Las autoridades remarcan que la prevención mediante vacunación es la estrategia más eficaz y sostenible.

La transmisión de la tos
La transmisión de la tos ferina se produce fácilmente entre personas, siendo crucial que quienes presenten síntomas respiratorios eviten el contacto con menores. (Foto: Cortesía)

El esquema nacional de Honduras para proteger contra la tos ferina establece una primera dosis a los dos meses de vida, seguida de aplicaciones a los cuatro y seis meses, un primer refuerzo a los 18 meses y un segundo refuerzo a los cuatro años. Especialistas destacan la importancia de completar cada dosis según el calendario, ya que la omisión de alguna puede dejar al menor expuesto a la bacteria.

En mujeres embarazadas, se recomienda la inmunización entre las 26 y 37 semanas de gestación, permitiendo así la protección pasiva del bebé antes del nacimiento. Las autoridades sanitarias advirtieron que el bajo cumplimiento de esta recomendación sostiene la persistencia de nuevos casos.

La responsabilidad de la prevención abarca no solo a los padres y madres de menores de cinco años, sino a toda la comunidad. Se insiste en la necesidad de que cualquier persona con síntomas respiratorios evite el contacto con lactantes y niños pequeños para reducir la transmisión.

En sus primeras etapas, la tos ferina puede confundirse con un resfriado, mostrando secreción nasal, congestión leve, fiebre moderada y tos suave. Tras dos semanas, la enfermedad suele agravarse: la acumulación de mucosidad produce tos persistente y paroxística, episodios que en bebés pueden causar dificultad respiratoria, vómitos o apnea. El sonido agudo al inhalar tras la tos, el llamado “chillido”, es un signo avanzado típico.

Las autoridades sanitarias de Honduras enfatizaron que el tratamiento de la tos ferina requiere atención médica especializada. El diagnóstico temprano resulta imprescindible para iniciar una terapia específica, evitar complicaciones y prevenir muertes, sobre todo en lactantes.