Excavó para encontrar el oro troyano, pero destruyó la mítica ciudad: la historia de Heinrich Schliemann

El comerciante alemán arrasó el yacimiento de Hisarlık mediante métodos agresivos y maniobras apresuradas que eliminaron evidencias fundamentales que confirmaban los relatos épicos escritos por el poeta Homero durante la antigüedad clásica, según National Geographic

Un hombre con traje sostiene un libro y una paleta de mano en un sitio arqueológico con ruinas, bloques de piedra, fragmentos de cerámica y herramientas de excavación.
Heinrich Schliemann encontró en 1873 el Tesoro de Príamo en Hisarlık, en la actual Turquía, al intentar demostrar que Troya había existido (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El hombre que encontró Troya —y la destruyó en el intento— fue un comerciante alemán dispuesto a todo por demostrar que Homero tenía razón.

Heinrich Schliemann, un comerciante alemán nacido en 1822, encontró en 1873 el llamado “Tesoro de Príamo” en Hisarlık, actual Turquía, al buscar pruebas de que Troya había existido. Su método destruyó capas clave del yacimiento que después ayudaron a confirmar la ciudad homérica.

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Según detalló National Geographic, Schliemann llegó a acumular el equivalente a unos USD 80 millones actuales solo a partir de sus operaciones en California durante la fiebre del oro.

Pero la riqueza no lo satisfizo. A medida que su vida doméstica se deshacía —un primer matrimonio hostil, una segunda boda arreglada con una griega de 17 años llamada Sophia Engastromenos—, Schliemann volcó su obsesión en la arqueología. Veneraba la Ilíada como otros veneran un texto sagrado, y estaba convencido de que Troya no era una invención literaria del poeta del siglo VIII a.C., sino una ciudad real sepultada bajo el suelo de Anatolia.

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Heinrich Schliemann
Schliemann difundió el hallazgo como el Tesoro de Príamo y lo vinculó con Helena de Troya, aunque Sophia Engastromenos no estuvo en el sitio ese día

Ese convencimiento lo llevó, en 1868, hasta un montículo en el oeste de la actual Turquía llamado Hisarlık, cuyo nombre significa “lugar de fortalezas”. Allí lo esperaba Frank Calvert, un excavador aficionado de familia inglesa que llevaba años apostando por ese sitio sin recursos suficientes para excavarlo en serio.

Según informó National Geographic, Calvert había propuesto sin éxito a los archivos del Museo Británico un subsidio de GBP 100 —unos USD 10.000 actuales— a cambio de ceder todos sus hallazgos. La negativa del museo resultó, con el tiempo, una decisión que impidió financiar la excavación del sitio.

Schliemann se asoció con Calvert, pero de inmediato lo desplazó. Comenzó a excavar en abril de 1870 sin haber obtenido el permiso del Imperio Otomano y sin registrar la estratigrafía ni la profundidad de los hallazgos. En la temporada de 1872 contrató a 120 obreros con una sola instrucción: cavar rápido.

La excavación que arrasó el yacimiento

Heinrich Schliemann
National Geographic indicó que las piezas del Tesoro de Príamo provenían de distintos estratos y databan de unos mil años antes de la guerra de Troya narrada por Homero

Abrieron una trinchera de casi 80 metros de ancho y removieron unos 90.000 metros cúbicos de tierra —el equivalente a 36 piscinas olímpicas—, y destruyeron en el proceso capas de ocupación que los arqueólogos tardarían décadas en tratar de reconstruir.

El gran golpe llegó en mayo de 1873. Trabajando bajo lo que él llamó el Palacio de Príamo, Schliemann encontró un cántaro de cobre junto a destellos de oro. Despidió a los obreros con el pretexto del desayuno y extrajo personalmente unas 9.000 piezas —vasijas, copas, dagas, diademas y pendientes—.

Luego vistió a Sophia con las joyas y difundió la fotografía en periódicos de todo el mundo bajo el nombre de Tesoro de Príamo, y alegó que esas piezas habían pertenecido a Helena de Troya.

National Geographic señaló que la historia era, una vez más, una fabricación elaborada: Sophia no estaba en el sitio el día del hallazgo, y las piezas provenían de distintos puntos y estratos del yacimiento. Más grave aún: el tesoro databa de aproximadamente mil años antes de la guerra de Troya que describe Homero.

Las excavaciones posteriores confirmaron que Hisarlık tuvo 11 capas de ocupación y que la Troya homérica corresponde probablemente al estrato VIIa.
Las excavaciones posteriores confirmaron que Hisarlık tuvo 11 capas de ocupación y que la Troya homérica corresponde probablemente al estrato VIIa.

A pesar de esas imprecisiones, el descubrimiento sacudió al mundo. La prensa lo convirtió en un héroe de la exploración. Las sociedades científicas de Europa lo invitaron a conferencias con recepciones multitudinarias; algunas ciudades dispararon fuegos artificiales a su llegada.

Fama mundial y apropiación del tesoro

En 1881, Schliemann donó el tesoro al gobierno alemán —sin tener ningún derecho legal para hacerlo, ya que había sacado las piezas de contrabando de Anatolia—, lo que elevó aún más su fama.

Schliemann murió en 1890 a causa de una infección de oído que se extendió al cerebro. Su sucesor en Hisarlık, el arqueólogo Wilhelm Dörpfeld, fue quien ofreció una despedida: “Descansa en paz. Ya has hecho suficiente”.

Lo que revelaron las excavaciones posteriores

Las investigaciones posteriores confirmaron lo que Schliemann había intuido —y dañado. Hisarlık alberga 11 capas de ocupación que van desde el año 3500 a.C. hasta el 1350 d.C.

Los hallazgos de la década de 1990 en Hisarlık revelaron una zanja defensiva, una ciudad de unas siete hectáreas y tablillas hititas con referencias a Wilusa y Alaksandu
Los hallazgos de la década de 1990 en Hisarlık revelaron una zanja defensiva, una ciudad de unas siete hectáreas y tablillas hititas con referencias a Wilusa y Alaksandu

La Troya de Homero corresponde probablemente al estrato VIIa, que muestra evidencias de guerra: madera carbonizada, reservas de proyectiles y restos humanos mutilados. Schliemann, convencido de que la ciudad homérica estaba en el fondo del montículo, arrasó buena parte de ese nivel en su carrera hacia abajo.

Excavaciones realizadas en la década de 1990 revelaron además una zanja defensiva que rodeaba una ciudad de unas siete hectáreas con una población de cerca de 10.000 habitantes, y tablillas hititas que hacen referencia a una ciudad occidental llamada Wilusa —eco del nombre alternativo de Troya, Ilios— y a un rey llamado Alaksandu, variante del nombre griego Alejandro, el otro nombre del troyano Paris.

El recorrido del Tesoro de Príamo en el siglo XX

El destino del Tesoro de Príamo añade un capítulo más a la historia. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Alemania guardó las piezas en una torre antiaérea de hormigón y acero cerca del zoológico de Berlín. Tras la caída de la ciudad en 1945, las brigadas soviéticas de trofeos negaron haber encontrado nada.

El Tesoro de Príamo terminó en el Museo Pushkin de Moscú tras la Segunda Guerra Mundial y sigue en disputa entre Rusia, Alemania, Turquía y los descendientes de Frank Calvert
El Tesoro de Príamo terminó en el Museo Pushkin de Moscú tras la Segunda Guerra Mundial y sigue en disputa entre Rusia, Alemania, Turquía y los descendientes de Frank Calvert

Décadas más tarde, durante el período de la glasnost, Rusia admitió que había mentido: el tesoro estaba en el sótano del Museo Pushkin de Moscú. En 1996, el museo exhibió 260 piezas troyanas.

Alemania reclamó su devolución; Turquía hizo lo mismo, argumentando que Schliemann lo había sacado ilegalmente de su territorio; los descendientes de Frank Calvert también presentaron demandas. Las negociaciones fracasaron en todos los casos, y las piezas permanecen hoy en Moscú.

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