
El hombre que convirtió el fuego en castigo gobernó Acragante durante poco más de una década y media, y su nombre quedó grabado en la memoria colectiva del mundo antiguo como sinónimo de crueldad calculada. Fálaris, tirano de la colonia griega ubicada en la costa sur de Sicilia —la actual Agrigento—, reunió en su figura una paradoja de la historia clásica: la de un gobernante que construyó y destruyó con la misma determinación.
Su ascenso al poder, situado hacia 570 a.C., respondió al patrón de los llamados tyrannoi del mundo griego arcaico: hombres que se apoderaban del gobierno fuera de los cauces establecidos, sin legitimidad dinástica ni mandato institucional.
PUBLICIDAD
Según recogen Aristóteles y otras fuentes de la Antigüedad, Fálaris habría aprovechado su posición de prestigio durante la construcción de un templo para organizar el golpe que lo llevó al mando de la ciudad.
La palabra tirano no cargaba entonces el peso moral que lleva hoy. En el vocabulario político griego, designaba simplemente a quien ejercía el poder de forma irregular. Pero Fálaris terminaría siendo el caso límite, el que volvió el término sinónimo de barbarie.

Lejos de estancarse en la violencia, su reinado también dejó huellas de administración y urbanismo. Fálaris fortaleció las murallas de Acragante, promovió la construcción de edificios monumentales y mejoró el sistema de suministro de agua.
PUBLICIDAD
Bajo su mando, la ciudad comenzó a trazar el camino hacia el esplendor que la convertiría en una de las urbes de la Sicilia griega.
Esa tensión entre el constructor y el verdugo es lo que hace de su figura un motivo de interés persistente.
El toro de bronce y la leyenda
Pero lo que selló su memoria para la posteridad no fue ninguna obra arquitectónica, sino un artefacto. Según relata la revista National Geographic, un escultor ateniense llamado Perilo habría presentado ante Fálaris un toro de bronce de tamaño natural y completamente hueco.

El mecanismo era tan eficiente como brutal: la víctima era encerrada en su interior y el fuego encendido bajo el metal; los gritos del condenado salían transformados, por la disposición de unos tubos internos, en algo que simulaba el mugido de un animal.
PUBLICIDAD
La ironía que guardó la leyenda es que Perilo fue el primero en ser introducido en su propia creación. Fálaris, según la tradición, quiso comprobar el funcionamiento del artefacto con el propio inventor.
Lo sacó antes de que muriera, aunque las versiones difieren sobre lo que ocurrió después. El relato tiene la forma perfecta de la justicia poética que tanto gustaba a los autores antiguos, y eso mismo llevó a muchos especialistas a dudar de su literalidad.
La historia del toro aparece en autores como Píndaro, Diodoro Sículo, Polibio, Plutarco y Luciano de Samósata, lo que prueba su circulación extensa en el mundo antiguo. Pero la recurrencia no equivale a veracidad.
PUBLICIDAD

Según señala National Geographic, ninguna excavación arqueológica aportó prueba física del artefacto. Los especialistas señalaron que los tiranos derrotados eran blancos frecuentes de la literatura moral y ejemplarizante: exagerar su crueldad servía para convertirlos en advertencia, no en registro.
Aun así, la posibilidad de un núcleo real no queda descartada. Pudo haber existido un objeto ritual, una escultura ligada a prácticas sacrificiales, cuya función original fue distorsionada con el paso de las generaciones.
La caída del tirano
La reputación de Fálaris no dependía únicamente del toro. Fuentes de la Antigüedad lo acusaron también de canibalismo y de la muerte de niños, atribuciones que lo colocaron en el límite extremo de la degradación humana. Aristóteles lo usó como ejemplo de corrupción moral absoluta, y siglos después, el emperador y filósofo Marco Aurelio todavía lo citaba entre las figuras más repulsivas de la historia pasada.
PUBLICIDAD
Su caída, según recoge National Geographic, llegó tras unos 16 años de gobierno, de la mano de una revuelta encabezada por un personaje llamado Telémaco. Y el final que la tradición le asignó tiene la simetría que el drama antiguo exigía: Fálaris habría muerto dentro de su propio toro de bronce, quemado vivo como sus víctimas.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El almacenero de 81 años que atendió a Borges, Bioy y Silvina Ocampo en Pardo, el pueblo que hoy festeja su 150 aniversario
Entre desfiles gauchos, bailes y recuerdos de campo, el paraje rural del partido de Las Flores se prepara para celebrar sus 150 años. El testimonio de quien estuvo por más de 5 décadas al frente del negocio familiar revive la época dorada de la localidad y la cotidianidad de sus visitantes más ilustres

La foto acertijo: ¿Quién es este niño fabulador que es una de las figuras más aclamadas del cine español?
Creció rodeado de mujeres, en una época gris de su país, donde el cine se convirtió en su realidad paralela. Desde muy pequeño demostró habilidad para narrar historias: cuando volvía de ver una película con sus hermanas, ellas le pedían que se las contara y él terminaba inventando otra versión

El brazo humano que llevó un perro a su casa y el hallazgo de una adolescente muerta en una zona escarpada: ¿un ritual satánico?
Jeannette DePalma tenía 16 años y llevaba seis semanas desaparecida cuando la búsqueda llegó a un acantilado boscoso. Rumores de brujería y cruces de madera ganaron terreno. Décadas después, unas imágenes obligaron a revisar todo

El manuscrito de ocho páginas que dos diarios estadounidenses publicaron y la curiosa frase que desencadenó en la captura de Unabomber
El terrorista más buscado de los EEUU negoció con el FBI: su los medios publicaran un texto suyo en un plazo de noventa días, dejaría de matar. La decisión cayó como una carga moral sobre The Washington Post y The New York Times. Los diarios se agotaron y el escrito fue tan difundido que terminó perjudicándolo

A 35 años del hallazgo del cuerpo de Ötzi, “El hombre de hielo”, víctima del crimen más antiguo de la historia de la humanidad
El 19 de septiembre de 1991, dos montañistas encontraron en los Alpes un cadáver congelado y avisaron a la policía creyendo que se trataba de un alpinista que se había perdido el año anterior. Cuando se analizó el cuerpo, que estaba en perfecto estado de conservación, se hizo un descubrimiento increíble: el hombre llevaba 5.300 años muerto y había sido asesinado de un flechazo y un golpe en la cabeza después de una huida desesperada




