
La preparación para lo que se pensaba sería uno de los últimos oficios religiosos en la iglesia St. Wilfrid’s Church, en el pequeño pueblo de Melling, cambió radicalmente cuando la Reverenda Jane Lee, de 54 años, y una feligresa hallaron una bolsa de plástico asomando bajo el altar.
Al retirarla, encontraron una caja con nueve monedas de oro relucientes y una nota fechada el 16 de julio de 2022, escrita en papel del Ejército de Salvación: “Quisiera donar estas nueve Britannias de oro a la iglesia de Melling”.
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La carta estaba firmada por “James, siervo del Dios viviente”, junto con los datos de un comerciante de metales preciosos. El hallazgo había permanecido inadvertido durante años porque nadie había revisado detrás del reclinatorio al limpiar, limitándose solo a barrer alrededor.

La reverenda Lee relató que ambas quedaron “absolutamente atónitas” y rompieron a llorar al comprender el valor del hallazgo. Las monedas, producidas por la Royal Mint en 1999 y con un valor facial de 100 libras cada una, se vendieron por cerca de GBP 30.000. Ese momento marcó el inicio de una nueva etapa para la iglesia.
El estado del templo y los costos de reparación
St. Wilfrid’s, ubicada en un pueblo pequeño y con una congregación de apenas cinco personas, afrontaba una situación económica crítica.
Durante años, los fieles intentaron reunir fondos para reparar el techo, las vidrieras y otros sectores del edificio, con un presupuesto total estimado en GBP 750.000.
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Cuando Jane Lee asumió el cargo pastoral, le informaron que el techo requería al menos GBP 100.000 en arreglos, aunque un análisis profesional elevó esa cifra a GBP 450.000. Los daños estructurales en otros puntos completaron el cómputo total.
La comunidad, aunque generosa, no podía cubrir ni siquiera el pago anual de GBP 7.000 correspondiente a su “parish share” en la diócesis local. Otras dos parroquias asumieron el 40 % de esa cuota cada una para aliviar la carga de St. Wilfrid’s, que quedó en el 20 %. Ante la falta de recursos y el escaso respaldo público, la congregación decidió que no podía continuar. El proceso de cierre de la iglesia ya había comenzado y el último servicio de Pascua parecía inminente.
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La historia y el valor patrimonial de St. Wilfrid’s
El templo de St. Wilfrid’s se erige sobre un sitio con más de 700 años de historia documentada, aunque la continuidad religiosa podría remontarse hasta 850 años atrás por la presencia de una iglesia normanda anterior.

El edificio medieval, declarado de grado I, conserva elementos originales como techos con vigas oscuras y muros blancos, donde en algunos sectores la mampostería queda al descubierto. Las coloridas vidrieras y otros detalles arquitectónicos refuerzan su valor patrimonial.
Una de las particularidades del templo es su reloj, fabricado por Edward Dent, el mismo artesano que hizo el reloj del Palacio de Westminster, conocido como Big Ben. Este elemento conecta a St. Wilfrid’s con un capítulo relevante de la historia británica.
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Además, el lugar alberga la tumba de Ann Fenwick, activista clave en la emancipación católica del siglo XVIII en Gran Bretaña. Así, el templo representa no solo un espacio de culto, sino también un símbolo histórico para la región.

Otras donaciones anónimas en Lancashire
Jane Lee supo que responsables de otras dos iglesias de Lancashire también recibieron monedas de oro en 2022: unas depositadas en una caja de donaciones en Hornby y otras halladas detrás de la puerta de un templo en Quernmore, cerca de Lancaster.
Un funcionario eclesiástico local confirmó que al menos tres iglesias y una escuela en el norte de la diócesis de Blackburn informaron la recepción de cantidades similares de monedas. Los intentos por identificar al donante resultaron infructuosos.
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Nadie en la congregación de St. Wilfrid’s sospechaba que su propio templo ocultaba un tesoro semejante. Entre los fieles, no se conocía a ningún “James” relacionado con la comunidad.

El hallazgo de las monedas se mantuvo en secreto durante un tiempo, mientras se intentaba comprender el alcance de la donación. La serie de obsequios misteriosos en la región ha dado pie a especulaciones.
El uso del dinero y la reacción de la comunidad
Las monedas, vendidas por cerca de GBP 30.000, apenas suponen una fracción del coste total de las reparaciones necesarias para el templo. Sin embargo, el hallazgo impulsó a la congregación, que ya había iniciado el proceso de cierre. Un grupo de vecinos formó un colectivo patrimonial para apoyar la restauración y asegurar la continuidad de la iglesia. La comunidad comenzó a organizarse para sumar recursos.
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El obispo de Blackburn, Philip North, visitó la iglesia para expresar su apoyo y celebrar el significado del donativo. Consideró que el regalo era una señal de esperanza y una muestra del aprecio que la comunidad siente por el edificio. En su opinión, el gesto duplicó la determinación de todos por salvar el templo para el beneficio de la región. El respaldo recibido permitió a la congregación mirar al futuro con renovado optimismo.
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