La trágica muerte de “la Madonna Texana”: estafada y asesinada de un balazo por la espalda por la presidenta de su club de fans

El 31 de marzo de 1995, Selena Quintanilla, también conocida como “La Reina del Tex Mex”, se encerró en la habitación de un hotel con Yolanda Saldívar, a quien había despedido días antes, para reclamarle unos documentos que todavía tenía en su poder. Media hora más tarde, la cantante de 23 años llegó sangrando, con un disparo en la espalda al lobby y antes de morir alcanzó a nombrar a su asesina

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Retrato de Selena Quintanilla, de medio cuerpo, sonriendo a la cámara, con cabello oscuro largo, top blanco y pendientes grandes. El fondo es oscuro
Selena Quintanilla revolucionó el género Tex Mex y fue la artista latina más vendida en Estados Unidos en la década de los noventa

“Yolanda… 158”, alcanzó a decir la chica cuando se derrumbó en el lobby del hotel Days Inn de Corpus Christi, Texas y fueron sus últimas palabras. Tenía un balazo en la espalda y detrás de sí había dejado un reguero de sangre de cien metros, la distancia que separaba el hall del establecimiento de la habitación identificada con el número que acababa de pronunciar. Allí le habían disparado. La reconocieron de inmediato porque era muy famosa: la chica herida era Selena Quintanilla, la Reina del Tex Mex, un género musical que causaba furor entre los latinos estadounidenses. La ambulancia demoró apenas un minuto y 55 segundos en llegar. El paramédico Richard Fredrickson fue el primero en atenderla y descubrir “un agujero de bala en la parte superior derecha del tórax”. Al buscar signos vitales, notó “espasmos” musculares, pero detectó pulso ni respiración.

En el hospital Corpus Christi Memorial hicieron lo imposible por salvarla, aunque tenía las pupilas inmóviles y dilatadas, no había evidencia de funciones neurológicas y tampoco se percibían signos vitales. Aun así, se le realizaron transfusiones de sangre en un desesperado intento por restablecer la circulación después de que los médicos le abrieran el pecho y descubrieran una hemorragia masiva interna. Tenía el pulmón derecho dañado, la clavícula destrozada y las venas completamente vacías. El cirujano cardíaco Louis Elkins explicó después que una “arteria del tamaño de un lápiz conectada al corazón había sido seccionada en dos por una bala de punta hueca” y que por eso las transfusiones habían sido inútiles, porque cada unidad de sangre que le suministraban se escapaba por ese lugar. No quedaba nada que hacer y la declararon muerta a causa de una pérdida masiva de sangre y un paro cardíaco. El reloj marcaba las 13.05 del viernes 31 de marzo de 1995. Selena Quintanilla tenía apenas 23 años y estaba en la cima de su carrera.

En la habitación 158, Yolanda Saldívar, la fundadora y presidenta del club de fans de la artista, reaccionó rápido. Envolvió con una toalla el revólver calibre 38 con el que había disparado y corrió hacia el estacionamiento donde estaba su camioneta GMC e intentó escapar. La empleada del hotel Rosario Garza la vio y le avisó a un policía que estaba dentro de un patrullero, también en el estacionamiento. El policía salió del auto, sacó su arma y le ordenó a Saldívar que saliera de la camioneta. La mujer detuvo el vehículo, que quedó bloqueado por otro patrullero, pero se negó a salir. En cambio, sacó el revólver y apoyó el caño en su sien derecha. Gritó que iba a suicidarse. La escena quedó congelada, sin resolverse, mientras llegaba un equipo del SWAT y la Unidad de Negociación de Crisis del FBI. Eran más de las nueve de la noche cuando finalmente Yolanda Saldívar se entregó.

Selena Quintanilla con los brazos levantados y su banda, Los Dinos, sonríen frente a un fondo verde. Todos visten ropa negra
Selena Quintanilla posa con los miembros de su banda, Los Dinos, en una foto promocional que captura su energía y estilo icónico durante su carrera musical

La Reina del Tex Mex

Nacida el 16 de abril de 1971 en Salt Lake, Texas, Selena Quintanilla Pérez se había convertido en cantante por necesidad, sin soñar con el éxito. Venía de una familia mexicano estadounidense de clase media, pero a principios de la década de los ’80 sus padres perdieron el restaurante con que se ganaban la vida. También perdieron su casa y debieron ir a vivir hacinados con sus tres hijos en una habitación que les cedió un pariente compasivo.

Antes de entrar en el rubro gastronómico, Abraham, el padre de Selena, había sido músico profesional, y decidió volver a las fuentes para parar la olla, pero no trabajando él mismo sino explotando un grupo de música texana integrado por sus hijos al que llamó “Selena y los Dinos”. Abraham, el mayor, tocaba el bajo; Suzette, la del medio, la batería; y Selena, la menor, cantaba. Selena no quería cantar música Tex Mex porque ni siquiera sabía hablar español, pero su padre la obligó a aprender las letras de memoria, fonéticamente. Comenzaron a trabajar en bodas, bautismos y fiestas de cumpleaños. Como el negocio comenzó a ir bien, Quintanilla sacó a los tres chicos del colegio para que se dedicaran exclusivamente a las presentaciones. Selena tenía 14 años.

Selena Quintanilla, con chaqueta de cuero negra y blusa blanca con volantes, pendientes de aro dorados y labios rojos, mira a la cámara. Cabello oscuro y largo
El crimen de Selena Quintanilla destapó una historia de estafas, traiciones y una relación de confianza rota con su asistente personal

En 1985 grabaron su primer disco y poco después la carrera de Selena como solista se disparó. A principios de los noventa, ya era la mayor estrella latina de Estados Unidos: fue la primera hispana en firmar un acuerdo con Coca-Cola, ganó más de 150 premios y se convirtió en la cantante latina más vendida de la década con 65 millones de discos. No solo eso: puso de moda entre los jóvenes el Texano, un género tradicionalmente exclusivo de los hombres, con canciones que además ella misma producía y componía. Se la conocía como “la Madonna texana” porque derribó barreras culturales en la comunidad de los hispanos estadounidenses que no hablaban castellano.

En 1994, lanzó Amor prohibido, que se convirtió en uno de los álbumes latinos más vendidos en los Estados Unidos. Fue aclamado por la crítica como responsable de la primera era comercial de la música tejana, ya que se convirtió en uno de los subgéneros más populares en ese momento. Para marzo de 1995, a punto de cumplir 24 años, estaba en la cumbre de su fama, que nadie veía como un límite sino como una plataforma para llegar todavía más alto en el mundo de la música y de los negocios asociados a su figura. Estaba casada con el músico Chris Pérez, su padre, Abraham Quintanilla, seguía siendo su manager, pero su persona de confianza era Yolanda Saldívar, la creadora de su club de fans y asistente personal.

Selene Quintanilla fue asesinada a los 23 años por la presidenta de su club de fans Yolanda Saldívar

Fan, estafadora y asesina

La relación entre Selena y Saldívar comenzó en 1991, cuando Yolanda, por entonces de 31 años, se acercó al padre de la cantante para proponerle la creación de un club de fans, del fue nombrada presidenta. El club acumuló seguidores rápidamente y el trabajo de Saldívar la acercó cada vez más a Selena, quien con el tiempo la llegó a considerar su asistente personal y luego encargada de negocios, entre ellos los de su marca de moda Selena Etc. “Hacía cualquier cosa que se necesitara hacer por Selena”, contaría Chris Pérez en una entrevista con la BBC en 2014.

El trato cotidiano y la actitud siempre servicial de Yolanda hizo que pronto Selena la considerara su mejor amiga. En 1994 Selena abrió dos boutiques en Corpus Christi y San Antonio, ambas equipadas en su interior con salones de belleza y las puso a cargo de Yolanda, mientras ella emprendía una gira por todo el país. No pasó mucho tiempo antes de que el padre de Selena comenzara a sospechar que Yolanda estaba estafando a su hija.

A comienzos de enero de 1995, Quintanilla padre empezó a recibir llamadas telefónicas y cartas de admiradores que afirmaban haber pagado las cuotas de inscripción para ingresar al club de fanes y no haber recibido ninguno de los productos ofrecidos como contraprestación. Además, algunos empleados de las boutiques le informaron que en los negocios se acumulaban las facturas sin pagar. Una auditoria demostró que Yolanda había estafado a Selena en cerca de 60.000 dólares. A la cantante no le quedó otra alternativa que despedirla. En marzo de 1995 Yolanda Saldívar fue destituida del club de fans y apartada del manejo de los negocios.

Captura del tráiler de la docuserie Selena & Yolanda: The Secrets Between Them
La arma homicida de Yolanda Saldívar fue destruida por orden judicial y sus restos arrojados a la bahía de Corpus Christi en 2002

Como a pesar de la traición Selena todavía sentía afecto por Yolanda, decidió no denunciarla por la estafa si le devolvía todos los registros financieros que todavía estaban en su poder. Para eso se reunieron en el hotel Days Inn de Corpus Christi la noche del 30 de marzo. Yolanda le devolvió algunos papeles, pero Selena notó que faltaban algunos documentos y acordaron reunirse nuevamente el día siguiente para que se los diera.

Cuando Selena llegó al hotel la mañana del 31 de marzo, Yolanda estaba llorando. Le dijo que la noche anterior la habían violado. Preocupada por su amiga, la cantante la llevó a un hospital, pero la revisión médica demostró que la historia de la violación era falsa. Enojada, Selena la llevó de regreso al hotel para que le entregara los documentos. Después de eso, no quería verla más. Eran poco más de las 11 de la mañana cuando las dos mujeres se encerraron en la habitación 158. A las 11:48, la cantante intentó salir del cuarto, pero Saldívar tomó un revólver Taurus calibre 38 que tenía en la cartera y le disparó. La bala entro por la parte superior derecha de la espalda de Selena, que alcanzó a abrir la puerta y llegar al lobby del hotel.

Captura del tráiler de la docuserie Selena & Yolanda: The Secrets Between Them
Yolanda Saldívar fue condenada a cadena perpetua por el homicidio de Selena Quintanilla en el hotel Days Inn de Corpus Christi

Crimen y castigo

La muerte Selena causó conmoción en todo el país. La noticia fue portada de The New York Times durante dos días y la revista People le dedicó un número especial. Julio Iglesias, Gloria Estefan, Celia Cruz y Madonna, entre otras grandes figuras del mundo de la música se pusieron en contacto con la familia para darle el pésame e hicieron declaraciones públicas recordando a “La Reina del Tex Mex”. El presidente Bill Clinton envío una carta de condolencia y el gobernador de Texas George W. Bush declaró el cumpleaños de la intérprete como Día de Selena.

Mientras tanto, Yolanda Saldívar fue acusada de asesinato en primer grado y estaba detenida sin posibilidad de esperar el juicio en libertad bajo fianza. En sus declaraciones, cambió más de una vez su versión sobre lo que había pasado en la habitación 158 del Days Inn. “Apreté el gatillo y le disparé mientras caminaba”, le dijo a la policía en el primer interrogatorio. Después cambió su testimonio: “Saqué el arma de mi bolso y Selena comenzó a caminar hacia la puerta. Le dije que cerrara la puerta. Ella salió corriendo y no sé a dónde fue. La busqué, pero no pude encontrarla”, aseguró en su segunda declaración, sin decir si había apretado o no el gatillo. Cuando los investigadores revisaron la habitación encontraron balas de punta hueca calibre 38 y un recibo donde constaba que el arma había sido comprada por Yolanda 15 días antes, un dato que hizo sospechar que había actuado con premeditación.

El juicio se celebró en octubre de 1995 y las pruebas y testimonios presentados en su contra llevaron al jurado a declarar a Saldívar culpable de homicidio en primer grado, por lo que recibió una condena a cadena perpetua.

El caso de Selena Quintanilla generó homenajes de artistas internacionales y fue reconocido institucionalmente por autoridades estadounidenses (John Everett/Houston Chronicle via AP)
El caso de Selena Quintanilla generó homenajes de artistas internacionales y fue reconocido institucionalmente por autoridades estadounidenses (John Everett/Houston Chronicle via AP)

Con el correr de los años, la asesina siguió modificando sus versiones sobre la muerte de Selena. En una de las primeras entrevistas que dio desde la cárcel, a la periodista María Celeste Arrarás le contó que Selena le quitó la cartera donde guardaba el revólver y la vació sobre la cama y que, luego de discutir, tomó en arma y se la llevó a la sien amenazando con suicidarse. “Le dije: ‘Quiero que te vayas hija mía, vete’, y no se quería ir, no se quería ir. Entonces yo hice la cosa para atrás (refiriéndose al gatillo) y le dije: ‘Quiero que te vayas’. La puerta estaba abierta. Iba a cerrar la puerta. Le dije: ‘No cierres la puerta’. Cuando le dije, se me fue el tiro. Me quedé en shock. Fue un accidente. Yo no soy una asesina a sangre fría”, relató.

También sostuvo que nunca estafó a Selena. “Hay una narrativa que no es correcta, que yo era una malversadora. Mi derecho como ciudadana de los Estados Unidos era mi inocencia hasta que se comprobará lo contrario, pero no lo tuve”, se quejó más de una vez. Además, justificó la posesión del arma como una medida de protección por la que optó luego de las supuestas amenazas que recibió tras la discusión en la que fue acusada de robar a la cantante. Por último, en más de una ocasión Saldívar aseguró que la muerte de Selena está relacionada con un secreto que solo ella conoce y que algún día va a revelar.

En marzo del año pasado, cuando se cumplieron 30 años de su permanencia en la cárcel, los abogados de Yolanda Saldívar presentaron un recurso para que obtuviera la libertad condicional. La Junta de Indultos y Libertad Condicional de Texas revisó rechazó el pedido y decidió que el caso recién podrá ser revisado nuevamente en 2030. El arma con que Saldívar mató a Selena ya no existe: en 2002 fue destruida por orden de un juez y sus fragmentos arrojados a las aguas de la bahía de Corpus Christi.

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