
Diez años después de la muerte de David Bowie, el recuerdo de su partida sigue generando conmoción. El 10 de enero de 2016, la noticia sorprendió a millones: el artista británico falleció a los 69 años, solo dos días después del lanzamiento de su último álbum, Blackstar. Nueva York fue la ciudad donde pasó sus últimos días. El artista murió en su residencia de la calle Lafayette de Manhattan, acompañado por su familia.
El origen artístico de David Bowie se remonta a 1969, cuando irrumpió con su canción “Space Oddity”. Durante las siguientes cuatro décadas, su carrera se caracterizó por la transformación constante y la innovación. El músico británico cruzó las fronteras de los géneros, impulsó los videoclips musicales y presentó alter egos como Aladdin Sane e Ziggy Stardust, que definieron distintas etapas de su prodigiosa carrera.
En septiembre de 1976, Bowie manifestó a la revista People: “Soy actor. Toda mi vida profesional es una actuación. Paso de un personaje a otro con mucha facilidad. Un personaje lleva al siguiente, y los comentarios extremos lo impulsan en otra dirección”.

La producción musical de Bowie alcanzó los 25 álbumes. Sus discos vendieron cientos de millones de copias y recibió cinco premios Grammy, cuatro de ellos de forma póstuma en 2017, por Blackstar. En aquella ocasión fue premiado en las categorías de mejor álbum de música alternativa, mejor diseño de empaque, mejor ingeniería de álbum no clásico y mejor interpretación de rock. Ese álbum fue editado el 8 de enero de 2016, fecha en la que el artista cumplió 69 años.

Blackstar fue el último trabajo de Bowie y marcó su despedida. El músico murió solo dos días después de su publicación, tras haber enfrentado en secreto un cáncer durante 18 meses.
El 10 de enero de 2016, la familia comunicó la muerte a través de un mensaje en su página oficial de Facebook. El texto decía: “David Bowie murió hoy en paz rodeado por su familia tras una valiente batalla de 18 meses contra el cáncer. Aunque muchos de ustedes compartirán esta pérdida, les pedimos que respeten la privacidad de la familia en estos momentos de duelo”.

La noticia tomó por sorpresa a la opinión pública y a la industria musical. Solo un círculo íntimo estaba al tanto del diagnóstico: familiares, amigos cercanos y algunos colegas. Robert Fox, amigo durante más de 40 años, dijo en 2016: “Nadie lo sabía... Nadie insinuó nada. Y de repente, el lunes por la mañana, apareció en las noticias. Creo que así lo quiso él”. Y agregó: “Quiso que todo fuera lo más discreto posible. Era un hombre muy reservado. Quiso proteger a su familia de la locura que habría surgido... lo hizo perfectamente”.
Ni Bowie ni sus allegados revelaron públicamente el tipo de cáncer. Sin embargo, el director belga Ivo van Hove, que colaboró en la obra musical Lazarus, informó a medios neerlandeses que el músico padecía cáncer de hígado. Van Hove relató luego de la muerte de Bowie: “Me lo contó hace más de un año y tres meses, justo después de que se lo confirmaran a él. Me lo dijo porque sabía que quizás no siempre podría estar presente.”
A pesar del diagnóstico, Bowie continuó trabajando. Su etapa final incluyó la creación de Lazarus, una obra teatral basada en el personaje de El hombre que cayó a la Tierra. La pieza se estrenó en Nueva York en diciembre de 2015 y fue el último proyecto artístico en el que participó el cantante.
Bowie asistió al estreno de Lazarus en Nueva York en diciembre de 2015 y grabó su vigésimo quinto álbum mientras recibía tratamientos experimentales.
Ivo van Hove, director de la obra, relató la dedicación del músico durante los ensayos y la puesta en escena, incluso cuando ya conocía el diagnóstico terminal. En van Hove expresó: “Trabajó hasta el último momento. Nunca se rindió”. Van Hove explicó: “Bowie seguía escribiendo en su lecho de muerte, podría decirse. Vi a un hombre luchando. Luchó como un león y siguió trabajando como un león durante todo ese tiempo. Sentí un respeto increíble por eso”.

El 10 de enero de 2016 se produjo el fallecimiento del artista, exactamente dos días después de su cumpleaños y del lanzamiento de Blackstar. El video de Lazarus, uno de los temas del álbum, se estrenó pocos días antes y conmovió por su contenido: en las imágenes, Bowie aparece en una cama de hospital y canta versos como: “Mira hacia arriba / Estoy en el cielo”.
Johan Renck, director del videoclip de Lazarus, reveló que Bowie supo que su enfermedad era terminal durante el rodaje, en octubre de 2015. En el documental David Bowie: The Last Five Years David Bowie: Los últimos cinco años, Renck afirmó: “Me enteré después de que la semana en la que grabábamos fue cuando le dijeron que ya no había marcha atrás... Terminaremos el tratamiento o lo que eso signifique, que la enfermedad había ganado”.

La interpretación de Lazarus como despedida se fortaleció después de esas revelaciones. Tony Visconti, productor musical y colaborador histórico, escribió en Facebook tras la muerte de Bowie: “Su muerte no fue diferente de su vida: una obra de arte. Hizo Blackstar para nosotros, fue su regalo de despedida”. Visconti que fue el coproductor del álbum, dijo entonces: “Siempre supe que era un genio, pero ahora lo sé aún más”.

La última aparición pública de Bowie fue en diciembre de 2015, en la presentación de Lazarus. En esa ocasión, el músico lucía sonriente y elegante, sin mostrar signos visibles de enfermedad.
Blackstar fue editado por Columbia Records y contiene siete canciones. El álbum fue grabado en Nueva York entre 2014 y 2015, y combina jazz, rock experimental y electrónica.

Las letras de Blackstar y en particular de Lazarus, cobraron un nuevo sentido tras la muerte del artista. Versos como “No tengo nada más que perder” y “Seré libre, igual que ese pájaro azul” fueron interpretados como un mensaje de despedida. El disco fue aclamado por la crítica y ocupó el primer lugar en las listas de varios países tras la muerte del músico.

El 10 de enero de 2016, los principales medios del mundo informaron sobre la muerte de Bowie. Artistas, colegas y personalidades públicas manifestaron su pesar y recordaron la influencia del músico británico.
La muerte de Bowie generó homenajes espontáneos en diferentes ciudades. En Londres, Berlín y Nueva York, los admiradores organizaron vigilias, pintaron murales y realizaron conciertos tributo.

El 12 de enero de 2016, de acuerdo con su testamento, Bowie fue incinerado en una ceremonia privada en Nueva Jersey y sus cenizas fueron esparcidas-tiempo después- de acuerdo con los rituales budistas en Bali, Indonesia.
El célebre actor Gary Oldman, amigo de Bowie, dijo en un homenaje que se le hizo al músico meses después de su muerte, que las últimas palabras del autor de “Let´s dance” poco tiempo antes de aquel 10 de enero de 2016 fueron: “La música me ha brindado más de 40 años de experiencias extraordinarias. No puedo decir que los dolores de la vida o los episodios más trágicos se hayan aliviado gracias a ella, pero me ha brindado muchísimos momentos de compañía cuando me he sentido solo y un medio sublime de comunicación cuando he deseado conectar con la gente. Ha sido tanto mi puerta de entrada a la percepción como la casa en la que vivo”.

Todo el mundo recordó a Bowie como uno de los mejores músicos de la historia. Pero también hubo lugar para el recuerdo de algún aspecto de su vida personal que se mantenía en un ámbito de extrema reserva.
Una semana después de la muerte, su esposa Iman publicó en Instagram una foto con el mensaje: “El mejor papá en el mundo”. Desde 1992, Bowie estaba casado con la modelo y empresaria Iman. Ambos tuvieron una hija, Lexi Jones, que había nacido en el año 2000. Bowie tenía otro hijo, Duncan Jones, nacido en 1971, producto de su primer matrimonio con Angela Bowie.

A lo largo de los años, Iman ha hablado poco sobre la muerte de Bowie. En una entrevista de 2024, expresó: “Él es mi esposo. No mi difunto esposo”, dijo. Y concluyó: “Siempre está presente en mí. Es porque ha dejado una huella en mi vida. Era la persona perfecta para mí y me alegra haber podido experimentar eso en mi vida. Y deseo que todos tengan esa oportunidad en sus vidas”.
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