
El relato de Francine Christophe es estremecedor. Es una sobreviviente del Holocausto que algunos la llaman “la niña del chocolate”, por una historia que difundió con gran impacto en el documental Human, dirigido por Yann Arthus-Bertrand, estrenado hace casi 10 años. La mujer francesa y judía fue entrevistada del mismo modo que otras sesenta personas de distintas partes del mundo, en un intento de definir la esencia de la humanidad. Todos tuvieron algo para decir. Pero lo que ella narra en cinco minutos resulta conmovedor.
Con su pelo plateado, anteojos de lectura y labios pintados en primer plano, comienza a contar de forma pausada los eventos trágicos que marcaron los inicios de su vida. “Yo nací el 18 de agosto de 1933. 1933 fue el año en que Hitler tomó el poder”, se presenta. “Aquí está”, prosigue. “Esta es mi estrella y por supuesto, la llevaba en el pecho como todos los judíos”, dice mientras enseña la estrella de David amarilla, hecha en tela y con la inscripción “Juif” (judío en francés), que los nazis los obligaban a usar durante el Holocausto para hostigarlos y aislarlos. Los judíos eran los encargados de comprar y distribuir estas señales distintivas y si eran atrapados sin ella, eran multados, encarcelados e incluso fusilados. En 1941, las SS ordenaron a los judíos que llevaran una estrella amarilla de seis puntas, de unos centímetros, en el lado izquierdo del pecho y en la espalda. “¿Es grande, verdad? Más en el pecho de una niña porque entonces tenía 8 años”, señala.
PUBLICIDAD

Con su alma de poetisa, la sobreviviente francesa del Holocausto -que en la actualidad tiene 91 años y trabajó de decoradora- encuentra las palabras justas ilustrar su infancia cuando fue deportada con su madre a un campo de concentración en el norte de Alemania el 2 de mayo de 1944. Tenía 11 años. “En mi campo, en Bergen-Belsen, pasó algo extraordinario. Les recuerdo que éramos hijos de prisioneros de guerra, privilegiados. Teníamos derecho a llevarnos de Francia una pequeña bolsa con dos o tres cosas”, explica. Algunas mujeres eligieron llevar arroz y otras terrones de azúcar. Su madre, en cambio, había elegido llevar dos trozos de chocolate, para ser exactos: 56,6 gramos de chocolate. Al mostrárselo a su pequeña Francine le dijo: “Lo guardo para el día en que te vea hecha un desastre por el suelo, te lo daré para animarte”.
La historia continúa con la llegada de una mujer que había sido deportada, aun estando embarazada. “Como estaba tan flaca, no se veía. Pero el día del parto llegó”, explica. Su madre fue quien la acompañó a la enfermería, ya que era la jefa del barracón. Antes de irse, tuvieron este diálogo:
PUBLICIDAD
— ¿Te acordás de los gramos de chocolate?
— Sí, mamá.
— ¿Cómo te sentís?
— Bien mamá.
— Entonces, si me lo permitís voy a darle el chocolate a nuestra amiga Hélène, porque pariendo aquí podría morir. Y si le doy el chocolate, quizás la ayude.
PUBLICIDAD

Hélène dio a luz un bebé, pequeñito y muy frágil, se comió el trozo de chocolate. Sobrevivió y volvió al barracón.
Francine se lleva las manos a la cara cuando recuerda que el bebé nunca lloró, “ni un gemido” siquiera, que ese llanto con el que se llega al mundo no existió. A los seis meses de ese acontecimiento, el 15 de abril de 1945 fueron liberados del campo de concentración Bergen-Belsen por tropas británicas. El lugar estaba superpoblado con 60.000 judíos y prisioneros de guerra provenientes de toda Europa. Había muertos apilados y vivos enfermos de tifus. “Deshicimos los trapos y el bebé lloró. Fue entonces cuando nació”, exclama. Recuerda que cuando llevaron al bebé a Francia, era “minúsculo” mientras junta sus manos para dar una idea de su tamaño, su frágil existencia y vulnerabilidad. Francine y su madre también habían sobrevivido a todo, incluso luego de caer enfermas en medio de una epidemia de tifus que había estallado en el campo meses antes. Ese invierno de 1944-1945 había sido particularmente duro en Bergen-Belsen.
PUBLICIDAD
En un salto temporal, Francine comienza a hablar de su vida muchos años después, con ella en el rol de una madre adulta. ”Hace unos años mi hija me dice: ‘Mamá, si hubieras tenido psicólogos o psiquiatras cuando volviste, les hubiera ido mejor. Y ella le respondió que probablemente, pero no había y a nadie se le hubiese ocurrido’”. Y en ese momento, surgió una idea: organizar una conferencia.
Y lo hizo. Planificó un encuentro sobre la temática “¿Si hubiera habido psicólogos en 1945 cuando volvimos, cómo habría sido?”. El tema resultó ser de interés para muchas personas: soldados, sobrevivientes, curiosos, psicólogos, psiquiatras, psicoterapeutas.
PUBLICIDAD

En ese escenario, se le acercó una mujer. Y le dijo: “Yo vivo en Marsella. Soy médica psiquiatra. Y antes de dar mi charla, tengo algo para Francine Christophe”. “O sea yo”, aclaró Francine. “La mujer metió la mano en un bolsillo, sacó un trozo de chocolate, me lo dio y me dijo: ‘Yo soy el bebé. Aquí tenés tu chocolate’”.
Hacia el final, la mujer esboza una sonrisa, por primera vez. En una narración de puro sufrimiento y privaciones, que tiene como protagonista a una niña, a su mamá y una embarazada convertida en piel y hueso. El buen corazón de Francine y su acción solidaria a muy corta edad, devuelve la esperanza en la humanidad, emociona en lo más profundo. En esa imagen de una mujer octogenaria podemos adivinar a la niña que fue a la que le devuelven ese trozo de chocolate que tan feliz la hubiese hecho por algunos segundos en medio del horror. Pero su recompensa fue más grande. Tener “al bebé” frente a sus ojos seguramente fue el regalo más grande que recibió en toda su vida.
PUBLICIDAD
Si el propósito del director del documental era definir humanidad, Francine lo logró. Qué hace más humano que el sentimiento de compasión y solidaridad. Con pocos años de vida, ella fue capaz de tener ese gesto.
Francine Christophe ofreció durante muchos años conferencias a chicos de escuelas intermedias y secundarias para que oyeran su testimonio como sobreviviente. Su historia inspiró obras de teatro, además de formar parte del documental Human, que es el que continúa viralizándose en redes en un continuo. “La niña del chocolate” recibió honores a lo largo de su vida, El Caballero de la Orden Nacional de la Legión de Honor, Medalla de la Villa de París y Comandante de la Orden Nacional del México (2021).
PUBLICIDAD
A continuación el video que forma parte del documental Human:
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Eran señal de riqueza y contaban con tumbas propias: las mascotas más inesperadas de la antigua Roma
Un análisis de National Geographic explora el vínculo entre este pueblo y los animales de compañía, y muestra cómo esas relaciones reflejaban diferencias sociales, roles domésticos y un apego emocional que dejaba huella hasta en la arqueología

Vagones sobrecargados, gases tóxicos y más de 500 muertos: la tragedia de Balvano, el peor desastre ferroviario de Italia
La desesperación por el hambre, la escasez y el contexto bélico llevaron a cientos de personas a abordar clandestinamente el tren 8017 en marzo de 1944; ninguno imaginaba que el convoy se convertiría en una trampa mortal dentro de un túnel de los Apeninos

El fin del “juicio del mono”: doce audiencias y 100 dólares de multa a un docente por enseñar la teoría de la evolución de Darwin
El 21 de julio de 1925, un jurado de Tennessee declaró culpable a John T. Scopes por enseñar la teoría de la evolución en una escuela pública. Aunque la condena fue anulada posteriormente, el caso marcó un hito en el debate entre ciencia y religión en Estados Unidos

La historia de la sangrienta batalla que cambió la guerra del Pacífico y el japonés que tardó 28 años en rendirse
El 21 de julio de 1944, tras dos años y medio de ocupación japonesa, Estados Unidos lanzó una de las operaciones anfibias más complejas sobre la isla de Guam. El combate fue encarnizado y su desenlace acercó como nunca antes los bombarderos aliados al corazón del Imperio japonés




