
Según la revista Popular Science, el caso de D.B. Cooper (único secuestro aéreo no resuelto en la historia de Estados Unidos), podría estar más cerca de su resolución casi 53 años después del suceso. El FBI, que cerró oficialmente la investigación hace 8 años, está considerando reabrir el expediente tras el descubrimiento de un paracaídas modificado que podría vincular a un nuevo sospechoso: Richard McCoy II, un hombre cuya historia está estrechamente relacionada con el misterio de Cooper.
El 24 de noviembre de 1971, un hombre que se registró como Dan Cooper abordó el vuelo 305 de Northwest Orient Airlines, que viajaba de Portland a Seattle. Durante el vuelo, Cooper le entregó una nota a una azafata en la que afirmaba tener un explosivo en un maletín y pedía 200.000 dólares en efectivo y cuatro paracaídas a cambio de la liberación de los pasajeros.
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Tras el aterrizaje, las autoridades cumplieron con las exigencias del secuestrador, quien luego saltó del avión con el dinero y los paracaídas, desapareciendo en la oscuridad de la noche, sin dejar rastro. A pesar de una investigación que duró más de cuatro décadas, el caso nunca se resolvió, y el FBI cerró la investigación.
Durante los años de investigación, el FBI recibió más de 800 pistas, pero ninguna condujo a un sospechoso definitivo. Según el informe oficial de cierre, “para resolver el caso, el FBI debe demostrar la culpabilidad más allá de una duda razonable, y, lamentablemente, ninguna de las nuevas tecnologías investigativas ni las buenas intenciones del público arrojaron las pruebas necesarias”. A pesar de ello, la agencia solicitó que cualquier persona en posesión de materiales relacionados con el caso contactara a las autoridades.
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Un nuevo sospechoso: Richard McCoy II
Siete años después del cierre oficial del caso, el piloto retirado y paracaidista aficionado Dan Gryder reavivó el interés por el caso. Gryder, quien estuvo investigando el misterio de D.B. Cooper durante años, asegura haber encontrado pruebas que vinculan el robo con Richard McCoy II, un sospechoso que el FBI consideró seriamente en la década de los 70.
McCoy, conocido por realizar un secuestro aéreo similar en 1972, solo cinco meses después de Cooper, fue capturado rápidamente gracias a las huellas dactilares que dejó en el avión. Aunque fue arrestado y condenado a 45 años de prisión, McCoy siempre negó su culpabilidad en el caso de D.B. Cooper.
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Su historia es tan fascinante como inquietante: en 1974, McCoy escapó de la prisión de máxima seguridad en Pensilvania y, tras tres meses prófugo, fue abatido en un tiroteo con la policía en Virginia City.
La familia McCoy, después de años de silencio, reveló que tenían un paracaídas militar modificado, el cual, según Gryder, es una pieza única que podría haber sido utilizada por McCoy para saltar desde el avión en el que Cooper huyó. Además, los hijos de McCoy, Chanté y Richard McCoy III, compartieron con Gryder un registro de paracaidismo que, según ellos, conecta a su padre con el secuestro de D.B. Cooper.
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El hallazgo de la evidencia y el testimonio de los hijos de McCoy atrajo la atención del FBI, que, en noviembre de 2023, envió a más de una docena de agentes a la propiedad de la familia en Carolina del Norte para examinar minuciosamente las pruebas. Según Rick McCoy III, al menos siete vehículos y un equipo de agentes estuvieron investigando durante varias horas. Este es el primer seguimiento documentado al caso de D.B. Cooper desde su cierre.
Los McCoy también ofrecieron muestras de ADN al FBI y están dispuestos a exhumar el cuerpo de su padre para realizar más pruebas genéticas que podrían confirmar o desmentir la conexión entre Richard McCoy II y el misterioso secuestro.
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El futuro del caso
Aunque el FBI no respondió a las solicitudes de comentarios sobre los últimos desarrollos, el caso podría estar más cerca de resolverse. Si Richard McCoy II resulta ser, de hecho, D.B. Cooper, se pondría fin a uno de los misterios criminales más duraderos de la historia de Estados Unidos. Sin embargo, la incertidumbre sigue presente, ya que la agencia se limitó a referirse a su última actualización de 2016, sin ofrecer detalles adicionales sobre las pruebas que podrían haber encontrado en la investigación reciente.
Con los avances actuales y la reaparición de evidencias clave, el caso podría estar a punto de ser cerrado, aunque las piezas del rompecabezas de D.B. Cooper todavía parecen estar en su lugar, esperando ser encajadas por completo.
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