
Pocas personas pueden presumir una infancia salvaje como puede hacerlo la actriz Melanie Griffith, quien hoy celebra sus 66 años. Cualquier anécdota parece insignificante en contraste con las de ella, donde aparecen leones, tigres, panteras negras, leopardos, elefantes y más. La actriz no creció en un zoológico, ni en un circo. Su madre, una chica Hitchcock, después de filmar el aterrador film Los pájaros tuvo la extravagante idea de proteger animales salvajes desamparados, felinos de más casi 200 kilos, sin ningún tipo de experiencia junto a su nuevo marido. Y lo hicieron, en plena California, también con el objetivo de rodar una película que quería demostrar que la amistad entre humanos y leones era posible. Aunque a juzgar por cantidad de zarpazos seguidos de puntos que recibieron el elenco y equipo de realización, la realidad no se habría ajustado a la teoría.
Melanie Griffith nació un 9 de agosto de 1957 en la pujante ciudad de Nueva York. Su padre Peter era un publicista de renombre. Pertenecía a un mundo que tan bien representó la serie Mad Men, con sus elegantes agencias que sonaban a máquinas de escribir y al hielo que chocaba contra el cristal de las copas de whisky de los creativos. Su madre Nathalie Hedren, que actualmente tiene 94 años, empezó su carrera como modelo. Su belleza angelical y melena dorada la llevaron a ser una de las modelos más requeridas de la Gran Manzana. Su marido, igual que el protagonista de Mad Men interpretado por Jon Hamm, era un mujeriego y aficionado a la bebida por lo Hedren decidió romper la relación. Divorciada a los 32 años, se fue con su pequeña hija a la otra costa de Estados Unidos. Se instalaron en California, con la idea de empezar de abajo nuevamente. En su nueva etapa se rebautizó con un nuevo nombre artístico Tippi, que significa encanto. La suerte estuvo de su lado, pero no del todo. El estrellato llegó demasiado fácil aunque lleno de sinsabores.
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Por una publicidad el nombre de Tippi llegó a oídos del maestro del suspenso, Alfred Hitchcock, poco después de estrenar su obra más celebrada, Psicosis (1960). La convocó nada menos que para un protagónico, cuando su experiencia actoral era nula. El escenario no podía ser más auspicioso. Además, el contrato ofrecido era de cinco años. Para una madre divorciada era un motivo para festejar.
Mientras Tippi debutaba como estrella de cine, su hija Melanie, de cinco años, se quedaba bajo los cuidados de una niñera. El protagónico de Los pájaros, lejos de darle felicidad a la madre, fue un proceso tortuoso, ya que el afamado director la acosaba permanentemente. Se había tornado extremadamente posesivo y la miraba fijo cuando cualquiera se acercaba a hablarle. Algo que en esos tiempos las actrices soportaban.
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Una Navidad Melanie recibió de manos de su “Tito Hitch” un regalo envuelto en un papel que prometía ser algo hermoso. Cuando desarmó el paquete, pegó un grito y corrió hacia los brazos de su madre. El rey del suspenso le había regalado una muñeca miniatura igual a su madre, vestida de verde como el traje de paño que lució en todo el film Los Pájaros, dentro lo que parecía ser un ataúd. Una miniatura monstruosa.

Un buen día el contrato llegó a su fin y la actriz dejó esa etapa atrás y se embarcó en una aventura más que emocionante. Corría el año 1969 cuando Tippi Hedren le contó a su hija que iría a rodar una película llamada Satan´s Harvest (Cosecha de Satán) a Mozambique, junto a su nuevo marido, Noel Marshall, un productor cinematográfico. La actriz regresó a Estados Unidos fascinada con sus experiencias de rodaje y paseos fuera del set por la sabana africana, donde había encontrado una casa abandonada ocupada por 30 leones. De ahí en más se sumó a safaris fotográficos por diferentes reservas.
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El viaje fue transformador para la pareja que estaba decidida a convertirse en activista por la defensa de derechos de los animales. La idea sería adoptar tigres y leones abandonados.
Así fue como llegó a casa de Melanie Neil, un hermoso león de 180 kilos que tras ser usado para diferentes publicidades había sido abandonado por su dueño.
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La adolescente adoptó a Neil como mascota. Pueden verse registros fotográficos de la época en la que ella dormía con su “gato” gigante, que entrecerraba los ojos apoyado plácidamente sobre la almohada, abrigado con una manta y con su pata buscando contacto físico con Melanie.
Mientras la familia disfrutaba los encantos de la compañía de un león domesticado, que también era el rey de la piscina de la casa, los vecinos estaban aterrados al escuchar los rugidos que se podían escuchar a kilómetros. Más de uno habrá fantaseado con la idea de encontrarlo en el jardín o en la cocina de su casa. O siendo devorado. Nada de eso sucedió. Fue tal la presión que pusieron que Tippi y su marido optaron por quedarse con Neil y dejar atrás la vida en la ciudad.
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Su nueva casa era un rancho en el desierto de Mojave, en el estado de California. Los hijos de Noel Marshall, John y Jerry fueron parte de la peligrosa aventura. La idea no era solo quedarse con el león como mascota, que caminaba por todos los rincones de la casa, sino también adoptar muchos más y filmar una película con el nombre de Roar (en castellano se llamó El gran rugido). La historia se propuso mostrar la convivencia de una familia con felinos de gran tamaño, como leones y tigres. Como no habían conseguido actores dispuestos a terminar en la boca de un león, la pareja le encomendó esa tarea a sus hijos. El protagonista era Noel Marshall en el rol de un naturalista que trabajaba en la sabana africana y llegaba su familia de visita, que debía animarse a vivir en contacto con estos grandes animales.

Al rancho fueron llegando nuevos húespedes que habían sido rescatados de circos y zoológicos. La cifra tornó la situación difícil de manejar: tenían 71 leones, 26 tigres, un tigón (cruza de tigre y leona que se da en cautiverio porque en la naturaleza tigres y leones no comparten habitats), 9 panteras negras, 10 pumas (león americano), 2 yaguaretés (el felino más grande de América), 4 leopardos, al que se sumaban 2 elefantes, cisnes, negros, gansos, grullas, flamencos y una cigueña.
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El rodaje que se esperaba que durara cinco semanas, se extendió más de la cuenta. Fueron cinco años.
Para darle de comer a todos esos animales gastaban aproximadamente 4 mil dólares por semana. Llenaban de carne un congelador que habían comprado con capacidad para almacenar 4500 kilos. Los gastos los hicieron frente gracias a la venta de cuatro casas. Y objetos de valor que tenía la musa de Hitchcock.
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La película estrenada en 1981, que tenía por objetivo educar al público y combatir la caza furtiva fue un dolor de cabeza. Frente a la inexperiencia en el manejo de los animales no pudieron evitar fueron los 70 casos de lesiones generados en el reparto de actores y equipo de filmación. Los felinos estaban descontrolados, repartiendo zarpazos. A Jan de Bont, el director de fotografía le dieron 220 puntos de sutura en la cabeza. A Tippi que tenía que ser lamida por un león en una escena y no lo lograban, tuvieron que untarle la cara con miel. Melanie estaba aterrada con la escena imaginando su orfandad. No obstante, su madre no terminó dentro de la boca de un león sino lanzada por los aires por un elefante. Tembo la vio echada en la piso, tomó con trompa a la delgada actriz, la alzó y la revoleó. En la caída, no se sabe desde qué altura, se fracturó una mano y rodilla.
A la pareja de su madre, el naturalista del film, lo cosieron a cada rato. Un león le mordió el brazo y los médicos lo salvaron. Todavía no se había recuperado, cuando otro ejemplar le mordió las piernas. Volvió al hospital y así, ocho veces fue atacado y suturado. En una de las últimas visitas a la sala de emergencias de hospital le encontraron una gangrena. Los hermanastros de Melanie también fueron gravemente heridos. A Jerry le mordió el muslo un león y estuvo internado a lo largo de un mes y a John debieron darle 56 puntos debido a la mordida que le dio otro león en la cabeza.
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Melanie vivió una de las experiencias más fuertes de su vida. Por el zarpazo un león le dio en la cara debieron hacerle una cirugía reconstructiva, que requirió de 50 puntos. Por poco pierde un ojo. La escalofriante escena que comenzó cuando le pidieron que se acostara al lado de una leona quedó registrada. La adolescente lo hizo segura de sí pero el felino tuvo una mala reacción y le puso las garras encima. La atrapó y por más que su madre intentara sacárselo de encima tirando de la cola, el animal no se movía. “Fue una época loca y peligrosa, por la que estoy agradecida, porque me hizo fuerte”, declaró la actriz al Daily Mail en una entrevista de 2020.
El tiempo y el dinero invertido en la película Roar nunca fue recuperado por la ex modelo y su pareja. De los 11 millones invertidos solo recaudaron 2. Duró una semana en las salas.
A los 14 años, parecía mayor de lo que era y su madre no podría controlarla. Había sido criada de una forma muy especial para ponerle límites. Tenía 15 años cuando se fue a vivir con Don Johnson, de 22. Después de la vida junto a animales con grandes garras, le tocó hacer frente los grandes altibajos de una carrera como actriz, rupturas amorosas y a su grandes demonios, las adicciones. Con el actor Don Johnson se casó dos veces, en 1976, y 1989 otra vez, tras separarse de Steven Bauer, con quien tuvo a su primogénito, Alexander. Después nació Dakota Johnson, la tercera generación de actrices en la familia y en 1996 llegó Stella Banderas, el fruto de su tercer amor, Antonio, con quien estuvo en pareja durante 18 años y llevó tatuado en su brazo hasta que se divorciaron.
La última gran dificultad que vivió tuvo lugar en 2018 cuando le diagnosticaron un carcinoma de piel en la nariz por lo que debió ser operada. “Vendada otra vez después de la dermoabrasión, el paso final para curar las últimas células del cáncer de piel que ya se habían eliminado. Si alguno de ustedes lo tiene, cúrenlo. Si tomal sol, mucho sol, protéjanse. Usen pantalla solar. Vayan al dermatólogo y hagan una consulta para que los revisen”, escribió Melanie, la gran sobreviviente.
Hoy Melanie vive con su madre. Alquiló una casa en el área de Outpost Estates, zona residencial de Hollywood Hills para estar bien cerca de su hija Dakota. Llevan una vida familiar, donde todos se llevan bien con todos, incluso con los ex y no hay mayores sobresaltos.
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