La presidencia de Justo José de Urquiza: Paraná capital del país, una nación partida a la mitad y la tensión con Buenos Aires

El 5 de marzo de 1854 asumía la primera magistratura de la Confederación Argentina, con Buenos Aires dándole la espalda. El entrerriano se confirmaba como el hombre fuerte de un país que estaba partido al medio

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Urquiza fue un caudillo entrerriano
Urquiza fue un caudillo entrerriano que supo construir un poder político y económico de proyección nacional

Justo José de Urquiza, una vez que venció a Juan Manuel de Rosas en Caseros el 3 de febrero de 1852, se había propuesto organizar el país. Escuchó los consejos y opiniones de su círculo de confianza, Santiago Derqui, Juan Gregorio Pujol, Pico, López de la Peña y Gorostiaga sobre los primeros pasos que la situación obligaba a dar.

Peña propuso mandar circulares a las provincias para llegar un acuerdo en la convocatoria de un congreso. “¡Eso es muy lento!”, se impacientó. “Nos exponemos a que cada uno brinde su opinión y a demoras interminables. Reunamos a los gobernadores en una conferencia y salimos pronto del paso”.

Dar vuelta la página: la
Dar vuelta la página: la derrota de Juan Manuel de Rosas en Caseros fue el puntapié inicial del proceso de institucionalización del país

La ciudad de Buenos Aires era un hervidero. Todos estaban a la expectativa de lo que haría el entrerriano, se trataba de mantener el control en las calles y muchos vecinos salían armados de sus casas por los saqueos de los últimos días. La gente de Urquiza sabía que el principal obstáculo para la reunión de un congreso constituyente serían los porteños.

El 6 de abril se reunió en Palermo, en la residencia de Rosas, con el gobernador de Buenos Aires, el general Benjamín Virasoro, de Corrientes y jefe de su estado mayor y Manuel Leiva, delegado de Santa Fe y que además era su secretario privado. Ellos delegaron en la figura de Urquiza la dirección de las relaciones exteriores. Así se estableció en lo que se conoció como el “Protocolo de Palermo”.

El objeto de la reunión a la que convocó Urquiza fue “para formar el boceto preliminar de la constitución nacional”.

Oleo que reproduce la firma
Oleo que reproduce la firma del acuerdo de San Nicolás de los Arroyos

Desde marzo algunos políticos como Pujol y Derqui instaban a Urquiza a firmar el decreto de la capitalización de Buenos Aires, sancionada por el Congreso de 1826, además de una reunión del Congreso y organización del gobierno provisional, pero no hubo consenso. El otro, de Alsina, que logró un amplio apoyo, era que en esa reunión se estableciese dónde, cuándo y cómo se reuniría el Congreso Constituyente que nos daría una Carta Magna.

El 8 de abril invitó a los gobernadores a una reunión que se llevaría a cabo el 20 de mayo en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos.

Urquiza tenía especial predilección por esta ciudad. En 1841 su gente lo asistió cuando debió refugiarse en la isla Tonelero, cuando estuvo amenazado por las tropas de José María Paz y Fructuoso Rivera.

Antigua fotografía de la casa
Antigua fotografía de la casa donde se rubricó el histórico acuerdo en San Nicolás (Caras y Caretas)

Tenía mucha historia: por allí pasó Manuel Belgrano al frente de su ejército; el 4 de marzo de 1811 se desarrolló el primer combate naval y el 2 de agosto de 1820 había sido tomada por Manuel Dorrego. Desde el año anterior había sido declarada ciudad.

Las reuniones se realizaron en la casa que el tucumano Pedro Alurralde había comprado en 1849. El propio Urquiza lo había nombrado juez de paz del partido el 8 de febrero de ese año. En tiempos de Rosas, había desertado del Ejército de la Confederación y se había pasado a las filas del gobernador entrerriano.

El 20 se iniciaron las deliberaciones con 11 gobernadores: Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes, San Luis, Mendoza, San Juan, Catamarca, La Rioja, Tucumán y Santiago. Nueve gobernadores habían sido recibidos previamente en Rosario al son de marchas militares.

Por su parte los de Salta, Jujuy y Córdoba no llegaron a tiempo y suscribieron el acuerdo con posterioridad. El de Catamarca, que no pudo ir, nombró al propio Urquiza como su representante.

Jura de la Constitución de
Jura de la Constitución de 1853, sancionada el 1 de mayo

Debían ponerse de acuerdo con el temario a desarrollar, para lo cual se constituyeron en comisión los ministros de los distintos gobernadores. Volvió a salir el tema de la capitalización de Buenos Aires, lo que provocó violentas discusiones, que el propio Urquiza terció al proponer que se elaborase un proyecto donde estuvieran armonizados los distintos puntos de vista que serían las bases de la organización nacional.

El acuerdo que se votó consta de 19 artículos, más uno adicional. Se declaró al Pacto Federal del 4 de enero de 1831 como ley fundamental de la República; también se debía convocar a un congreso general constituyente a realizarse en la provincia de San Fe y se debía organizar la elección de los dos diputados por provincia que participarían. Ese congreso general debería dictar una constitución nacional. Además, se dispuso que Urquiza fuera Director Provisorio de la Confederación Argentina.

Batalla de Pavón. Cuadro existente
Batalla de Pavón. Cuadro existente en el Museo Mitre. En primer plano se ve al general Bartolomé Mitre montado en un caballo blanco. Sería el triunfador de la jornada tras la retirada de Urquiza

El entrerriano, encargado de las relaciones exteriores, debía reglamentar la navegación de los ríos (para que los grupos económicos que lo apoyaban pudiesen comerciar sin problemas), las postas y correos y la supresión de las aduanas interiores y los derechos de tránsito.

Según algunas versiones, Urquiza apuró el trámite para que el acuerdo quedase firmado el 31 de mayo, así entraba dentro de los festejos de la semana de Mayo.

Bernardo de Irigoyen fue comisionado por Urquiza a convencer a las provincias de poner en marcha una cooperación rápida y abierta.

Cuando se rubricó el acuerdo, las calles de San Nicolás hervían de gente, que agitaba banderas argentinas, se dispararon salvas de cañones y se cantó el himno.

11 de abril de 1870:
11 de abril de 1870: Urquiza es asesinado en San José, pese a las súplicas de su esposa e hijas

La contracara de la alegría reinaba en la ciudad de Buenos Aires, que puso el grito en el cielo. “Se ha creado una dictadura irresponsable, que le permitirá al vencedor del tirano (Rosas) actuar con toda discrecionalidad, además de que los poderes que le otorgan lesionan y humillan la autonomía bonaerense”, denunciaron.

El 21 de junio, la legislatura porteña rechazó que todas las provincias tuviesen el mismo número de representantes, lo que le impedía imponer su posición y también se opuso al nombramiento de Urquiza. También objetaron el punto que indicaba que cada provincia debía aportar para el mantenimiento del gobierno un porcentaje de lo recaudado en su comercio exterior. Buenos Aires sintió que era seriamente afectada. Además, argumentaron que el gobernador Vicente López y Planes, que había sido nombrado por Urquiza el 4 de febrero, asistió a San Nicolás sin la autorización de la legislatura.

El cuerpo rechazó el acuerdo, y el pobre López y Planes, el gobernador de Buenos Aires, al que siempre llamaban cuando las papas quemaban, renunció. Rápidamente, entusiasmados, los porteños entregaron la gobernación al presidente de la legislatura, Manuel Guillermo Pinto. La alegría les duró hasta el día siguiente cuando recibieron un oficio de Urquiza, determinado a cumplir con la primera de sus obligaciones, que es “salvar la Patria de la demagogia, después de haberla liberado de la tiranía”. El Director Provisorio asumía el mando de la provincia y repuso a López, quien terminaría yéndose en julio.

Finalmente, con la revolución del 11 de septiembre de 1852, los opositores desconocieron a Urquiza. El conflicto eclosionó en la separación del Estado de Buenos Aires de la Confederación.

El 1 de mayo de 1853 el país sancionó su Constitución, que establecía un gobierno formado por tres poderes, el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Así, el país se organizaba sobre la base del sistema republicano, representativo y federal.

En las elecciones que se celebraron el 20 de febrero de 1854, resultó ganador Urquiza, secundado por Salvador María del Carril. Tomó posesión del cargo el 5 de marzo. Lo primero que hizo fue declarar a Paraná como la ciudad capital de la Confederación Argentina.

Viajó al interior para unir filas con los gobernadores y el 22 de octubre de 1854 abrió las sesiones del flamante Congreso.

Gobernaba muy poco tiempo desde Paraná. Generalmente lo hacía desde el Palacio San José. En sus ausencias delegaba el mando en Del Carril.

Puso énfasis en la inmigración y en el transporte. Contrató técnicos para desarrollar el ferrocarril de Rosario a Córdoba, con la mente puesta de que algún día llegaría a la cordillera. Como no había presupuesto para el camino de hierro, implementó un servicio de mensajerías y transporte que llegaba bien al oeste.

Mandó a explorar los ríos, especialmente el Salado, con la idea de unir el noroeste y el centro con el litoral. Surgieron durante su mandato las primeras colonias con inmigrantes extranjeros, lo que trajo aparejado un crecimiento importante de la actividad agrícola- ganadera.

Durante su mandato, Juan Bautista Alberdi, ministro plenipotenciario ante España, logró en 1859 que aquella nación reconociese nuestra independencia.

Contrató a extranjeros para desarrollar diversas facetas de la educación y la ciencia. Los naturalistas Martín de Moussy, Alfred Du Graty, Carlos Burmeister, Augusto Bravard cumplieron importantes papeles en el desarrollo de la investigación de las ciencias naturales, en la organización de museos, exploración y estudio de la flora y la fauna. Por su parte, Amadeo Jacques y Alejo Peyret también hicieron lo propio en el ámbito de la educación.

El ministro de Hacienda Mariano Fragueiro dispuso la apertura de un banco nacional, pero como emitía moneda sin respaldo, tuvo poca vida.

Es que la situación económica era el principal escollo a enfrentar, ya que Buenos Aires seguía manejando la aduana, fuente importante de recursos. Implementó los llamados “derechos diferenciales” para aquellos productos que fueran directamente al puerto de Rosario, con lo que logró aumentar los recursos, pero no eran suficientes, ya que el centro financiero y monetario seguía siendo Buenos Aires.

La solución era la de unificar el país lo antes posible: el Congreso de la Confederación dictó una ley que le daba manos libres a Urquiza para reincorporar a Buenos Aires.

Organizó un ejército de 12 mil hombres que chocaron con las fuerzas porteñas el 23 de octubre de 1859 en Cepeda, y Urquiza venció. A raíz de la nueva situación, se firmó el Pacto de San José de Flores y Buenos Aires lo firmó con la condición de que se estableciesen algunas reformas a la Constitución de 1853.

En marzo de 1860 lo sucedió Santiago Derqui y, luego de una temporada en su campo en San José, Urquiza volvió a la arena política como gobernador de Entre Ríos. El presidente lo puso al frente de un ejército que volvió a chocar con los porteños en Pavón, y en circunstancias que nunca quedaron claras, terminaría retirándose del campo de batalla, dejando a Mitre como triunfador.

En 1868 volvió a asumir como gobernador. Se amigó con Domingo Sarmiento, de quien estaba alejado desde Caseros, y el 11 de abril de 1870 una banda instigada por Ricardo López Jordán lo asesinó delante de su familia en el Palacio San José, centro de poder de ese caudillo entrerriano que había llegado a ser presidente.