
Los empleadores, los expertos en tecnología y los futuristas están alentando a las personas a utilizar la IA en sus trabajos, prometiendo más ideas, mayor productividad y eficiencia. Al mismo tiempo, el uso de la IA plantea todo tipo de preguntas sobre:
1. Autenticidad ("Si mi compañero utiliza IA para escribirme un correo electrónico, ¿realmente estoy hablando con él o ella, o con una máquina?").
2. Confianza ("¿Puedo confiar en el trabajo que me envía mi colega sí sé que utilizó IA para crearlo?").
3. Qué significa conectar de verdad con nuestros compañeros ("Ahora parece más fácil colaborar con la IA que con mis propios colegas").
Sin embargo, el uso de la IA, especialmente como intermediaria (o incluso sustituto) de las relaciones laborales, tiene el potencial de dañar las mismas conexiones que necesitamos en el trabajo. Sin duda entiendo el atractivo de usar IA generativa para redactar una respuesta sin carga emocional a un compañero pasivo-agresivo, o para preparar rápidamente un informe para un colega impaciente, o para explicarle a alguien excesivamente competitivo por qué no puede atribuirse el mérito de todo un proyecto. Pero también tengo serias dudas sobre usos como estos.
LOS COSTOS DE INCORPORAR LA IA EN NUESTRAS RELACIONES LABORALES
En la búsqueda de la productividad y la creatividad impulsada por la IA, no hemos dedicado suficiente tiempo a pensar en cómo afecta la IA a la dinámica del lugar de trabajo. A continuación, expongo algunas de las formas en las que, en mi opinión, la IA plantea problemas.
-- Aumenta nuestra carga cognitiva.
-- Genera "workslop", no eficiencia.
-- Erosiona la confianza.
-- Elimina la fricción que en realidad necesitamos.
-- Nos impide construir relaciones reales.
-- Puede estar entrenándonos para ser menos civilizados.
CUÁNDO PUEDE AYUDAR REALMENTE LA IA
Por supuesto, no estoy argumentando que la IA no tenga lugar en nuestra vida laboral, ni siquiera en nuestras relaciones de trabajo. Pero sí creo que debemos ser mucho más intencionales respecto a cuándo y cómo la usamos, especialmente cuando se trata de relaciones con nuestros compañeros.
He aquí algunas pautas que he estado utilizando para orientarme sobre cuándo y cómo está bien usar IA para resolver problemas que involucran a otras personas.
-- Sea transparente cuando haya utilizado IA.
-- Reserve la IA para relaciones transaccionales.
-- Utilice la IA para fortalecer las relaciones humanas, no para reemplazarlas.
-- Recuérdese que las normas que se aplican a las personas son diferentes a las que se aplican a la IA.
Esto es lo que siempre me viene a la mente: nuestras relaciones en el trabajo son importantes. Nos hacen más felices, productivos y comprometidos. Nos ayudan a superar los momentos difíciles y a celebrar los buenos. Y se construyen a través de miles de pequeñas interacciones, muchas de ellas confusas, incómodas e imperfectas.
Cuando delegamos esas interacciones a la IA o permitimos que la IA las intermedie, no solo estamos ahorrando tiempo o reduciendo fricciones. Estamos externalizando los mismos momentos que crean conexión. Le estamos pidiendo a una máquina que haga el trabajo relacional que solo los seres humanos pueden hacer.
Así que, antes de presionar ese botón de "generar" en su próximo correo electrónico a un colega, pregúntese: ¿Qué es lo que realmente estoy tratando de lograr aquí? ¿La IA me está ayudando a conseguirlo, o está interfiriendo?
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