Guatemala redujo de un año a cuatro meses la incorporación de registros de beneficiarios sociales al sistema nacional

La reforma del MIDES redujo el rezago que demoraba hasta un año, con datos casi en tiempo real para ubicar a las familias vulnerables y precisar qué apoyos faltan en los territorios priorizados

Cuatro personas sentadas alrededor de una mesa de trabajo con computadoras portátiles, documentos, vasos y teléfonos móviles
La modernización del Sistema Nacional de Información Social permitió disponer de datos casi en tiempo real sobre programas sociales en Guatemala. (PNUD Guatemala)
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Guatemala redujo de un año a cuatro meses el tiempo que tarda en incorporar al sistema nacional los registros de beneficiarios sociales, una reforma del MIDES que busca acelerar la ayuda a hogares en pobreza y dar al Estado una visión más precisa de quién recibe asistencia y qué necesidades siguen sin respuesta.

El cambio también se reflejó en la cobertura. Las entregas de ayuda social en municipios priorizados pasaron de 147.851 a 950.905, mientras el registro de beneficiarios individuales creció 161%.

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Según el texto fuente, la modernización alcanzó al Sistema Nacional de Información Social, la plataforma creada en 2013 para consolidar los datos de los programas sociales. En un país donde más del 56% de la población vive en pobreza y la desnutrición crónica infantil llega al 46,5%, la actualización permitió que algunos datos estén disponibles casi en tiempo real.

Una mujer y un hombre frente a una computadora portátil abierta en una sala con más personas al fondo
La modernización del Sistema Nacional de Información Social permitió disponer de datos casi en tiempo real sobre programas sociales en Guatemala. (PNUD Guatemala)

El nuevo sistema permite procesar hasta 300 registros diarios

Antes de la reforma, más de 15 instituciones públicas ejecutaban más de 80 programas sociales con procedimientos administrativos separados. Cada entidad enviaba información por canales distintos, lo que producía visitas duplicadas, prestación fragmentada de servicios y vacíos de cobertura.

Ese esquema hacía que los registros demoraran meses y, en algunos casos, hasta un año en integrarse al sistema. El rezago impedía al Gobierno seguir con información actualizada las intervenciones por hogar, medir la cobertura territorial y verificar si las familias vulnerables recibían el conjunto completo de servicios previsto por la Estrategia Intersectorial Mano a Mano.

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Esa estrategia articula a 11 instituciones públicas para atender de forma conjunta salud, educación, vivienda, servicios básicos y activación económica en hogares priorizados mediante el Registro Social de Hogares. La modernización del sistema se apoyó en tres mecanismos de carga de datos adaptados a la capacidad tecnológica de cada institución: ingreso directo, carga masiva con archivos de Excel estandarizados e interoperabilidad a través de API.

El acompañamiento técnico estuvo a cargo del PNUD en el marco del programa conjunto “Impulsando la transformación digital y mejorando la prestación de servicios públicos a escala en Guatemala”. Esa iniciativa está financiada por el Fondo Conjunto para los Objetivos de Desarrollo Sostenible con apoyo de la Unión Europea a través de Global Gateway, e implementada por el PNUD, la Unesco y Unicef.

Un solo operador puede procesar hoy hasta 300 registros diarios, mientras el sistema valida automáticamente la información con los registros nacionales. La directora de la iniciativa Mano a Mano describió el método anterior así: “Alguien tenía que llevar expedientes en papel de regreso al MIDES, digitalizar la información y luego transferirla nuevamente al SNIS”.

El Estado puede identificar mejor qué hogar recibe apoyo y cuál sigue excluido

La reforma ya se percibe en programas del Fondo de Desarrollo Social del ministerio, que instala estufas ahorradoras, pisos de concreto y filtros de agua en comunidades vulnerables. Esas intervenciones se registraban en papel y podían digitalizarse semanas o meses después; ahora se cargan de manera directa.

Un funcionario del MIDES sostuvo que “el sistema ahora facilita la labor de las instituciones en lugar de convertirse en una carga burocrática adicional”. El director de Tecnologías de la Información del ministerio ilustró el impacto con el caso de un niño vacunado en una comunidad remota: antes, ese dato podía permanecer invisible durante meses; con el nuevo esquema, las instituciones detectan con más rapidez si la familia necesita apoyo adicional.

El ecosistema digital incluye además el Portal Intersectorial Mano a Mano, que monitorea intervenciones en los territorios priorizados, una aplicación de seguimiento de programas y el Registro Único Nacional de Usuarios, que consolida información entre instituciones para medir la cobertura de los servicios públicos.

La publicación señala que la modernización del sistema también empezó a modificar el comportamiento de otras dependencias. El Ministerio de Trabajo y Previsión Social y otras entidades que antes dependían de reportes en Excel buscan ahora conectarse mediante interoperabilidad por API, de acuerdo con la directora de Mano a Mano.

El director de Sistemas de Información del ministerio resumió el alcance del cambio con una definición operativa del nuevo modelo: “Si alguien vive en situación de pobreza, ya no basta con saber el municipio; ahora podemos saber quién es, dónde está y qué apoyo necesita aún”.

El MIDES trabaja además en herramientas complementarias para el registro en campo, sistemas integrados de monitoreo de beneficiarios y simulaciones vinculadas al análisis de la pobreza multidimensional para consolidar una plataforma interoperable entre programas sociales, planificación territorial y registros de beneficiarios.

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