Por Francisco Loria.

Durante la secundaria, nos vamos cruzando con todo tipo de profesores que nos marcan y de quienes nos llevamos recuerdos y anécdotas. Y, si bien no hay dos docentes iguales, existen docentes distintos, que se destacan del resto. Son aquellos que, con naturalidad, desarman la dinámica del aula y logran acercarse al grupo, y aprovechándose del encanto nos sumergen en los cauces de su materia. Son magos que se la pasan inventando infinitas artimañas para mantenernos en tema y, de rato en rato, nos sacan una sonrisa mientras explican una derivada o recorriendo la tabla periódica.
¿Quién soy yo y cuántos?, de Richard Precht, tiene ese sabor. Es un libro que se propone ser diferente, que toca temas centrales de la filosofía occidental pasando por relatos graciosos y personajes como el señor Spock y los Beatles. Es de esos textos que para mantener el dinamismo va dejando montones de datos curiosos, como que nuestro cerebro tiene tantas conexiones neuronales como hojas hay en el amazonas.
La intención de Precht era escribir un libro introductorio a la filosofía que no espantara con el estilo ensayístico; uno que, a su entender, la materia adeudaba. Buscaba forjar páginas que despertaran la curiosidad de los lectores y se presentaran de manera amigable. Y ahí está su mérito: consigue un desarrollo ameno, pero que no por eso deja de ser desafiante.
Precht moldea un estilo que fluye y que, de a ratos, se torna narrativo y explicativo, alcanzando un nivel filosófico que no nos bombardea a preguntas sino que nos invita a leerlo. Se permite, además, introducir a los autores que trabaja situándolos en su realidad histórica y haciendo un paneo general de los grandes avances y corrientes intelectuales de la época. De esta manera, uno queda inmerso en el relato y puede entender, por ejemplo, cómo la teoría evolucionista de Darwin influyó en Nietzsche.
El recorrido está atravesado por las preguntas fundamentales que Kant planteó sobre el hombre: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me cabe esperar? Con cada una se aproxima a ¿Qué es el hombre? Son ejes para pensar lo moral, lo religioso, el sentido (o no) de la existencia, pero que también van a llevar a Precht hacia la neurociencia y el psicoanálisis. Saliéndose del plano filosófico, el autor hace hincapié en que tales ciencias y sus avances son medios para entendernos mejor. De hecho, destina un capítulo entero a Freud y al subconsciente, y cuenta lo que fue aprendiendo de los distintos neurocientíficos con que se codeó para escribir el libro.
Con más de dos millones de títulos vendidos en Alemania, ¿Quién soy yo y cuántos? es una manera entretenida de adentrarse en la filosofía. Nos reta a buscarnos en cada página. Si aceptamos el desafío, si elegimos buscar nuestras propias respuestas y si a su vez dejamos que se ramifiquen en nuevos interrogantes, entonces el libro es otro y es mil libros a la vez. Y Precht habrá logrado adentrarnos en el hábito de hacer filosofía.
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