Ricardo Iacub, especialista en psicología de la vejez, dicta una materia que atrae cada vez más estudiantes en la UBA

No formar a los futuros psicólogos en esta temática “termina siendo un factor más de discriminación”, sostiene el titular de esta cátedra que sería obligatoria en el próximo plan de estudios, y que ya muchos eligen conscientes de que les abre un amplio campo laboral

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Ricardo Iacub es el titular
Ricardo Iacub es el titular de la cátedra Psicología de la Tercera Edad y Vejez en la Facultad de Psicología de la UBA

“Aunque es optativa, es una materia muy elegida”, dice Ricardo Iacub en esta entrevista con Infobae. Doctor en Psicología por la UBA, es titular de la cátedra Psicología de la Tercera Edad y Vejez en la Facultad en la cual se recibió.

Sin embargo, admite que “muchos psicólogos se pueden recibir sin saber nada sobre la temática”, aunque está la intención del Decano y otros académicos de volver obligatoria la materia en el próximo plan de estudios.

Iacub también ha sido asesor en varias entidades públicas y privadas en temas relacionados al proceso de jubilación y a los adultos mayores en general, lo cual le da una visión del tema que va más allá del consultorio.

Es autor de Proyectar la vida. El desafío de los mayores; Identidad y envejecimiento; Erótica y vejez. Perspectivas de Occidente, entre otros. Es investigador en temáticas de la vejez, conferencista y profesor invitado en universidades nacionales y extranjeras.

Es activo en redes, donde publica videos sobre su especialidad.

— ¿Cómo surgió la cátedra Psicología de la Tercera Edad y Vejez de la que sos titular?

— Esta cátedra apareció hace unos treinta años, con el doctor (Leopoldo) Salvarezza. Yo empecé como alumno y ahora soy titular. Todavía sigue siendo, lamentablemente, una materia optativa, lo que significa que muchos psicólogos se pueden recibir sin saber nada sobre la temática. Existe la intención del decano y otros de volverla obligatoria en el nuevo plan de estudios de la carrera. Hoy sabemos por datos que hay muchas más especificidades de la vejez que, por ejemplo, de la adolescencia. Porque la vejez es una época de muchos más cambios a nivel social, psicológico, psicopatológico. Pero, a veces por seguir con ciertas líneas de pensamiento muy ligadas a principios del siglo, a Freud y demás, para el que la emergencia era el niño, lo que había que tratar y pensar era la niñez. Hoy tenemos toda una demografía que ha cambiado la historia pero a muchas universidades les cuesta adaptarse a esto. Yo viajo mucho por el país, por Latinoamérica, dando conferencias, y hay mucha gente que está trabajando esta temática porque tiene mucho campo laboral, pero no están preparados y a veces no saben muy bien cómo hacerlo. Entonces, esto termina siendo un nuevo factor de discriminación hacia la vejez. Pero en realidad hay mucha gente que hoy está queriendo meterse en el tema, que se está especializando, y cuando tienen una materia -la nuestra es muy elegida, por suerte- pueden pensarse laboralmente y con capacidades específicas para esta temática.

— ¿Hay mucha demanda de la gente de la franja silver de tratamiento psicológico? ¿Es una generación proclive a ello?

— En Argentina, sí. Pensá que en Buenos Aires, el público que entró masivamente a la psicología, al psicoanálisis, es la gente que fue joven adulta en los setenta, en los ochenta, que ya están envejecidos. Gran parte de mis pacientes, que tienen 70, 80 y hasta 90 años, hicieron veinte o treinta años de análisis. Es gente que confía en que ante determinado inconveniente, el lugar para poder pensarlo y resolverlo es la psicoterapia o el análisis. Pero además, hay otros campos que son muy fructíferos en este momento. Por ejemplo, todo lo relativo a las cuestiones de la memoria.

El psicólogo y docente Riacrdo
El psicólogo y docente Riacrdo Iacub en Infobae

— ¿Cómo sería eso?

— En términos generales no se estudiaba esto, salvo desde un punto de vista neuropsicológico, pero hay muchas cosas que se pueden hacer para mejorar las capacidades cognitivas. También tenemos todo lo que es el campo de las demencias, sobre las que durante mucho tiempo se pensaba que no había nada que hacer, y en realidad sí hay enfoques. Y además, yo he trabajado mucho en todo lo que es el campo comunitario, es decir, centros de jubilados, espacios de socialización, y puedo asegurar que curo más con esto que con la psicoterapia, porque te encontrás con gente que estuvo muy sola durante mucho tiempo, entraba a participar en un grupo y el comentario que más surgía era: “me cambió la vida”.

— La sociabilidad.

— Sí, el enamoramiento, el sexo, toda una serie de dimensiones... Una señora me decía: “Yo pensé que uno cumplía ciclos y que el mío ya había terminado”. Y de repente se encontró con que la vida volvía a empezar. Es decir, todo el campo comunitario es muy fértil.

— El tema de la memoria, ¿no es más bien resorte de la neurología? ¿De qué manera la psicología puede intervenir en eso?

— Por eso dije neuropsicología. Es importante conocer cuáles son los mecanismos que generan que haya déficits o cuáles son los déficits esperables o no esperables. Hace poco salió una nota en la revista Lancet, que mostraba cómo desde la mediana edad, cincuenta y pico a sesenta y pico, todo lo que es diversidad de tareas, intensidad de trabajo cognitivo, relaciones sociales y actividad física, todo esto colabora en que uno tenga mejor capacidad cognitiva. Con lo cual uno, como psicólogo, tiene que diagnosticar, pero también promover actividades que puedan ser útiles para eso.

— Promover que la persona tome esas iniciativas.

— Totalmente. Mucha gente viene a consultar si lo que le está pasando es normal, a veces por problemas cognitivos o incluso por problemas familiares. O familias que vienen diciendo: “No sé qué hacer con mi viejo, con mi vieja”. Es la sobrecarga de la generación sándwich, pero también está la sobrecarga de los abuelos cuidando. Es un campo laboral extensísimo el que hay con personas mayores en este momento.

— ¿Ustedes se forman en neurología?

— Hay una materia de neurología en la facultad pero lo que hacemos en nuestra materia es mostrar cuál es el campo de los esperables y no esperables. Esto es fundamental, saber cuál es una pérdida de memoria esperable después de los cincuenta años, que es cuando esto empieza, o a nivel atencional o que si se escucha varias cosas al mismo tiempo, se pierde cierto registro, pero son cosas que no obstaculizan ni la inteligencia ni las capacidades de un sujeto. Todo esto para nosotros es fundamental darlo y con información del campo de lo neuropsicológico. No ahondamos tanto en las variantes histológicas de un cerebro pero sí lo que les mostramos a los futuros psicólogos es qué es lo que sí tendría que pasar y qué es lo que no debería pasar.

— Es decir, cuándo alarmarse con esos síntomas.

— Sí. También les enseñamos tests para poder probar si esta persona tiene un déficit o no. Cómo esto se combina muchas veces con los fenómenos depresivos. En personas mayores, cuando hay una depresión, puede parecer que se trata de una demencia, porque pueden perder memoria mucho más fuertemente. Todo el campo de los duelos es central porque en esa edad hay muchos duelos importantes. Y esto incide también sobre la memoria. Con lo cual, si un psicólogo se forma sin toda esta base, podemos no solamente no ayudar, sino hacer iatrogenia.

Si un psicólogo se forma
Si un psicólogo se forma sin una base que le permita distinguir lo esperable de lo no esperable en los cambios que trae la edad, "podemos no solamente no ayudar, sino hacer iatrogenia", advierte Iacub

— Parece fundamental que esta materia sea obligatoria, por todo lo que explicás pero también considerando cuánto está creciendo esa franja etaria. ¿Los estudiantes que ingresan ahora a psicología tienen esto en la cabeza? Cuando se es joven la vejez parece una cosa tan lejana.

— Aunque todavía es optativa, la gente viene con muchas ganas y es una de las materias más elegidas. Hay una receptividad increíble con el tema. Primero, porque hablamos también un poco de los prejuicios, y las personas más jóvenes tienen una gran habilidad para captar lo que son las formas de discriminación a nivel cultural. Por ejemplo, yo trabajo también mucho el tema del sexo, uno de mis libros es sobre eso, y en general fascina. Quedan muy impactados, les abre la cabeza. Hay un fenómeno muy llamativo, y es que los estudiantes empiezan a ver personas de edad.

— ¿Cómo a verlas?

— Sí, vienen muchos a la facultad, porque además tenemos cursos para personas mayores. Generamos modelos de trabajo, por ejemplo, en tecnologías, en distintas temáticas, y muchos alumnos que nunca vieron un adulto mayor en la facultad, cuando empiezan con la materia, empiezan a verlos. Eso es bueno porque nuestras creencias hacen que la mirada se restrinja. Entonces, hoy viene mucha gente a la cátedra, con ganas de trabajar en este tema, los aspectos cognitivos, la sexualidad, etc.

— ¿Es la sexualidad un tema de consulta de la gente de esa franja etaria?

— No es el tema central de consulta; en los varones quizás un poco más. Pero en términos generales, si uno pregunta, hay mucho agradecimiento por haber preguntado. También he dado cursos sobre el tema en otros países y lo que más agradecían era haber escuchado algo de sexualidad. Hay una necesidad tremenda en esta generación.

— ¿Qué les decías?

— Les hablaba de las posibilidades, las limitaciones, los cambios, tanto en el varón como en la mujer, los recursos que hay. Todos temas que les permiten entender lo que ellos sienten.

— ¿Cómo llegaste a interesarte en esta temática?

— La verdad, por mis abuelos. Tuve una muy buena relación con ellos. Eran gente muy cariñosa, muy culta, y cuando era chico vivía un día de la semana en la casa de ellos. Una casa que siempre estaba habitada de otros viejos, que habían estado en la Revolución Rusa, en la Segunda Guerra, todo un mundo. Después tuve la suerte de trabajar en instituciones, el Hospital Italiano, la residencia de la comunidad judía…

— He oído hablar muy bien de ese lugar.

— Sí, es excelente. Eso siempre me gustó y me permitió salir de una posición clásica psicoterapéutica y poder analizar desde la antropología, desde la historia. Siempre articulo todos estos temas en mis clases.

— Hablando de abuelos, escuché acerca de una tendencia en cierta gente joven, cuando nace el hijo, a encerrarse en la familia núcleo y excluir a los demás parientes, para gran pesar sobre todo de los abuelos. ¿Eso responde a alguna teoría psicológica?

— La tendencia a la nuclearización tiene ya bastante décadas, viene de los 70. La idea es que la educación la modela la menor cantidad de gente posible, y que la opinión de los abuelos puede contrariar los intereses de los padres, meter ruido. En realidad es ir contra la familia extendida. Empiezan a poner límites, que los abuelos no se metan, que no opinen. Hoy incluso tenemos una situación muy particular: piden ayuda a los abuelos, pero el abuelo no puede retar, ni decir, ni opinar, nada.

Iacub destaca la importancia del
Iacub destaca la importancia del vínculo con los abuelos en la formación de los niños (Freepik)

— ¿Cuál es tu opinión al respecto?

— A mí siempre me pareció una tontería, porque, una cosa es que vos le metas cizaña al chico contra los padres y otra que escuche voces disidentes. La disidencia es bárbara y los abuelos son el primer exterior que en general tenemos todos.

— Se me ocurre que también es subestimar al niño. Aun viviendo con sus abuelos, el chico sabe diferenciar los roles, los vínculos, no se confunde.

— Es llamativo, porque hablamos tanto de diversidad, disidencia y todo esto, y estamos generando modelos de una rigidez tal que incluso el padre y la madre tienen que pensar lo mismo. ¡Pará! Los chicos tienen que activar escuchas muy variadas, justamente para poder disentir, para poder pensar la variedad. Y creo que los abuelos son un recurso super interesante para ver otro mundo. Hay investigaciones que muestran que los chicos que están más con los abuelos tienen una idea histórica distinta. Los abuelos, además, te pueden contar cosas de tus padres, no en ese lugar de poder absoluto, sino como los niños que fueron. Hay un montón de cuestiones bellísimas, no hace falta contarlo. Todos los que tuvimos…

— …el privilegio…

— Sí, de tener experiencias con abuelos, es precioso.

— ¿Existe algún teórico importante sobre la vejez en el campo de la psicología?

— No hubo grandes teóricos más allá de Cicerón, con De Senectute. En realidad, los estoicos pensaron mucho la vejez. Séneca y todos los estoicos tomaron la vejez como referencia. Porque era el punto en el cual el cuerpo nos puede jugar malas pasadas y donde la voluntad es la que prima. Epicteto también hace referencia a este tema. Después, los griegos especialmente tuvieron una idea bastante negativa acerca de la vejez, incluso estética. Como contrapartida, aparece una fuerte idealización en Occidente por el lado del judaísmo. Abraham y Sara eran dos viejos que tienen un hijo, Isaac. En el Talmud se le dice a Dios el Anciano, por su bondad y sabiduría.

— ¿Y en el presente?

— La gerontología o la psicogerontología empieza a desarrollarse con mucha fuerza en las últimas décadas del siglo XX, y hoy tenemos teóricos, investigadores, de mucha talla, como Fredda Blanchard-Fields o Laura Cartensen, que a los dieciocho años había tenido un accidente, y vivió con mucha gente mayor, muy enferma, y se preguntaba: “¿Por qué están tan bien anímicamente cuando les pasa todo esto?” Y ella, con investigaciones interculturales mostró que las personas mayores tienen cierta capacidad para disfrutar, porque cuando entienden que el tiempo es corto, se dedican más a lo afectivo. Lo afectivo, en general, tiene respuestas más rápidas. Estuve con alguien, la pasé bien, me divertí, estoy bien. Esto explicaría por qué la felicidad tiene forma de U; parece que nuestro primer momento de mayor felicidad son los veinte años, después bajamos por todas las obligaciones que tenemos, los cincuenta son el momento más dramático, y luego vamos subiendo y supuestamente a los setenta llegamos a un punto, si no hay enfermedades graves, similar a los veinte.

— Qué optimismo… [risas]

— Esto se llama la paradoja de la vejez. Cómo puede ser que, habiendo condiciones que no facilitan esto —más enfermedades, más dificultades—, sin embargo psicológicamente aparece un alto bienestar subjetivo. Y esto está medido a nivel mundial.

— El adulto mayor que consulta, ¿por qué motivos lo hace?

— Una de las razones es la jubilación. Me jubilé y no sé qué hacer. Me dediqué mucho a ese tema. De hecho, hago cursos prejubilatorios y tengo un libro sobre eso. Me llegaron muchísimos pacientes con esa inquietud, porque hay gente que, con mucho tino, quiere prepararse…

La jubilación es uno de
La jubilación es uno de los principales motivos de consulta psicológica, dice Ricardo Iacub

— Hay que promover más eso, que la gente se prepare para esa etapa, que no los tome por sorpresa. A veces, hay una negación que se los impide.

— Hay una negación. Pero por más que uno se prepare, la realidad es que de repente no tenés nada que hacer durante el día, las relaciones con los otros varían, te quedás más solo, porque estás más metido en tu casa. Pero en términos generales es: me jubilé y no sé bien qué hacer con mi vida. Otra cuestión es la soledad, a veces puede venir por un duelo. El de la pareja, por ejemplo, que es complicado, más allá de que después haya salidas muy gloriosas y algunos digan que las mujeres florecen después de…

— ¿Enviudar? Sí, supongo que depende mucho de cómo fue el matrimonio.

— En realidad, depende mucho también de la cultura. Las mujeres de clases medias, más educadas, en general crecen enormemente, empiezan a salir, a viajar con amigas, un montón de cosas que las limitaciones de género no les permitían empiezan a hacerlas cuando son grandes. Pero hay un momento en que el duelo es muy duro aunque no siempre se duela a un ser amado. A veces es a alguien que se necesitó o de quien se dependía. No siempre tiene que ver con que amaba tanto a la pareja. Es también una dependencia, una necesidad. ¿Y ahora qué hago?, ¿quién va al banco?, ¿cómo arreglo mi casa? Se me viene la casa encima. Sentir que no se maneja lo cotidiano, es uno de los factores de estrés. Y estos factores de estrés están muy asociados con accidentes en la casa, enfermedades e incluso muerte. Por eso es frecuente el caso de gente que muere poco después de enviudar. Pierde a la pareja y se encuentran por primera vez en la vida viviendo solos. No es nuestra generación, que ya tuvo la experiencia de haber vivido solo previo a una pareja o que tuvo más de una pareja en la vida. Pero a veces la persona duela otras pérdidas: que ya no escucha como antes, que ya no ve como antes.

— El duelo de uno mismo.

— Claro, del que uno fue, incluso a nivel estético, de lo que tuvo y ya no tiene.

— ¿Esas son las angustias que llevan al consultorio?

— Sí, también las peleas con los hijos. Que los ignoran, o no les dan la misma atención que antes, y se sienten responsables. Quizás la generación de mis abuelos hubiese criticado esto. Ahora hay una actitud un poco culpógena: “Yo debería haber hecho otra cosa”. Tuve una paciente que me decía: “¿Sabés a qué me hace acordar mi relación con mis hijos? A “Goodbye, Lenin”, cuando todos le ocultaban a la madre lo que estaba pasando. Sucede que, sin mala intención, para cuidarla, no le cuento. O para que no me hinche y me pregunte.

— Eso ofende, claro. Es hiriente.

— Lo herís, lo infantilizás, lo dejás afuera. Es muy complicado esto de mantener vínculos.

— Pasando a un tema esencial en esta etapa, ¿no estamos muy atrasados en materia de sitios para la residencia posterior a la jubilación, para el momento en que la persona puede necesitar ayuda? No tenemos acá esos condominios como hay en Estados Unidos.

— En realidad en algunas cosas estamos algo retrasados pero en otras estamos muy avanzados. Tenemos, por ejemplo, una enorme cantidad de centros de jubilados, aunque ahora están medio en baja porque dependen mucho del Estado, tenemos programas universitarios gratuitos como no hay en muchos países del mundo, y una cantidad de movimientos para las personas mayores muy diversos. Esto es un privilegio que tiene la Argentina.

Iacub destaca que Argentina tiene
Iacub destaca que Argentina tiene una gran oferta de cursos para adultos mayores en universidades, de centros de jubilados y otros espacios de reunión

— ¿Movimientos?

— Sí, iniciativas para juntarse, pero juntarse institucionalmente. Programas universitarios para mayores. Esto, en general, no es gratuito. En Argentina, sí lo es. A veces esto termina generando cierta baja en el nivel, pero en términos generales, es un logro nuestro. La gran diferencia con Estados Unidos es que allá la persona ya está educada para manejarse sola. Acá todavía tenemos un sesgo de familia, que hace que, si me pasa algo, cuento con que hagan algo por mí. En muchos pacientes de ochenta y pico, que podrían tomar un cuidador, una mucama, veo una rigidez con esto de no querer llamar a nadie, pero, ¿quién te va a cuidar en algún momento, si te pasa algo? Creo que tenemos que tomar más conciencia, tener en cuenta que las vidas largas son vidas en las cuales vamos a tener momentos de independencia y momentos de dependencia, y tenemos que planificarlo. Tener alguien que nos pueda ayudar, un cuidador domiciliario, ir a una institución que nos pueda acoger en algún momento... El tema es que ahora tenemos todas instituciones tipo residencias, que en el mundo están quedando reservadas a personas con demencias o con altos niveles de dependencia.

— Necesitamos instituciones más intermedias.

— Centros de día —en realidad tenemos—, residencias protegidas, esto que está tan de moda ahora, tipo cooperativas donde la gente vive en conjunto, que en Argentina todavía no se concreta mucho.

— ¿Sabés de gente que haya tomado la iniciativa de ponerse de acuerdo con amigos para irse a vivir juntos, por ejemplo a un mismo edificio?

— Escuché a gente con muchas ganas de algo así, pero nadie que lo haya hecho realidad. Ahora, una gran parte de la asistencia va a ser cubierta por la tecnología. Desde estos relojes que, si me caigo, puedo llamar y pedir ayuda. Mucha gente todavía dice: “No lo quiero usar”, pero ¿cuál es el problema?

— Son discretos.

— Así es. Lo que se viene, por ejemplo, en Japón, son los robots, tuvieron un éxito enorme, que ayudan en la vida cotidiana y probablemente esto sea una tendencia. Porque muchas veces las personas mayores tienen miedo de meter a alguien en la casa.

— No les falta razón, porque a veces hay situaciones de maltrato, o hurtos. Es interesante lo de la tecnología, porque muchos aparatos son silver friendly, como esa aspiradora que anda sola.

— Totalmente. Y ahora está poniéndose de moda charlar con inteligencia artificial. Yo practico inglés y francés con inteligencia artificial. Pero como decís, el futuro viene con la domótica: casas inteligentes para adecuarse a las personas mayores. Hay algo que a veces a los mayores no les gusta oír, pero gran parte de los cambios que generaron las personas con discapacidad, los que más los usan son las personas mayores. Que para tomar un subte pueda haber un ascensor o que los colectivos no anden moviéndose como se mueven. Tenemos que tender a que la vida sea más fácil, porque muchos no salen por miedo a un mundo que se les vuelve más agresivo.

La domótica, la incorporación de
La domótica, la incorporación de tecnología al hogar, será el gran auxiliar de los adultos mayores y suplirá varias de las funciones de una residencia

— Volviendo a la universidad, el programa para seniors, ¿qué temáticas aborda?

— No se trata de una carrera, sino de cursos separados y uno puede elegir los que quiera. Es muy variado según cada facultad. En la nuestra, como no cobramos y no tenemos financiamiento, lo que hacemos son pruebas piloto de desarrollo de ideas. Por ejemplo, tenemos uno de aprendizaje de la tecnología. Lo hicimos este año, fue una experiencia muy linda con los alumnos del (colegio Carlos) Pellegrini, que venían a ayudar. Otros son desarrollos intelectuales, uno sobre un trabajo mío acerca del debate como forma de aprendizaje y mecanismos de memoria. Tenemos uno sobre el control emocional. Son talleres como para poder después divulgarlos, ya con evidencia científica que los respalde.

—¿Participa mucha gente?

— Mucha, mucha. También tenemos dos grupos de personas mayores dirigidos, uno por una periodista, Roxana Barone, y otro por una psicóloga, que hacen análisis de medios y ustedes salieron como el diario que más notas tiene sobre vejez. Así que esto fue una felicitación para Infobae. Y con mejor perspectiva, igual que Telefé. Salieron los dos.

— Interesante [risas]

— Son personas mayores que miran y también critican las miradas negativas, viejistas. Y se está armando ahora un grupo sobre la movilidad en Buenos Aires. Una jueza dijo: “Buenos Aires te hace caer”. Le pusimos así, un poco en chiste.

— Hasta yendo sentado en el colectivo te podés caer por los sacudones.

— Sí, por eso la idea es investigar los lugares de mayor riesgo para poder informarle al Gobierno de la Ciudad. Queremos generar observatorios de personas mayores que tienen ya un grado de formación intelectual como para poder hacer esas cosas. Por último, tenemos también un grupo que da clases a todos. Se llama Maestros de la Vida, hay filósofos, médicos, gente que ya tiene un nivel alto. Apelamos a ese grupo que muchas veces no es convocado y a captar a un público que no lo está aún.

—Y brevemente, ¿me podés decir más o menos la, la materia qué, así rápido, qué temas abarca?

— Primero, lo que llamamos identidad social. Cómo se modela la identidad a lo largo del tiempo, vemos los prejuicios, las distintas lecturas sobre el sujeto viejo. Después pasamos a lo que es la identidad más psicológica, los vínculos, la soledad, el sexo, las teorías más fuertes sobre los cambios en la vejez. Estamos actualizados. Siempre decimos a los alumnos que si van a Europa o a los Estados Unidos, verán los mismos temas, porque damos más o menos lo que está en el mundo, con evidencia científica. Después vemos la parte cognitiva, los cambios, el deterioro, el duelo, la depresión, la ansiedad. Y obviamente los roles del psicólogo, porque nos interesa que entiendan la amplitud, que no lo reduzcan a la psicoterapia, sino que puedan ir a trabajar en una administración nacional, provincial, la que sea, o en comunidades. Que tengan muchos campos laborales.

— La mayoría de los gerontólogos, ¿son psicólogos?

— No, hay también trabajadores sociales, hay... En realidad, la gerontología es el campo mayor. Son los estudios de la vejez. La geriatría sería la patología. Los médicos se la reservaron, pero en realidad, los psicólogos, cuando hacemos psicopatología, también estamos haciendo geriatría. Pero bueno, hoy tenemos un campo super rico, tenemos muchos periodistas interesados en esto, abogados, arquitectos. Tenemos un campo riquísimo, amplísimo.

Ricardo Iacub, especialista en Psicología de la Vejez, habla sobre sexualidad y soledad en adultos mayores (videos publicados en Instagram)

[FOTOS: Gastón Taylor]