Diálogos entre generaciones: la casa y el cine como archivos de memoria en “Valor sentimental”

La obra de Joachim Trier indaga en la persistencia del arte y la identidad familiar, explorando cómo el paso de las generaciones moldea narrativas y obliga a reconsiderar el lugar del creador en un mundo en transformación

Guardar
Valor sentimental es una película
Valor sentimental es una película noruega de Joachim Trier que explora la memoria y la persistencia en el cine contemporáneo.

Hay películas que cuentan una historia y otras que, mientras avanzan, se preguntan por el sentido mismo de seguir contando. Valor sentimental, del noruego Joachim Trier, pertenece a ese segundo grupo. Es una película sobre una familia, sobre una casa y sobre los restos que deja el tiempo, pero también es una obra que piensa el cine desde adentro, desde el desgaste, la obstinación y la necesidad casi física de seguir filmando cuando el mundo empieza a pedir otra cosa.

La casa es el primer gran personaje. No como escenario sino como archivo. Las paredes guardan voces, los rincones conservan gestos, los objetos cargan una memoria que no se deja borrar con una mano de pintura.

Pero, sobre todo, los secretos. Esa casa que se arma y se desarma a lo largo de generaciones funciona como una metáfora del paso del tiempo: nada permanece igual, pero nada desaparece del todo. Cada nueva vida reorganiza lo que encuentra, convive con lo heredado y con lo que no se pudo decir.

En esa arquitectura de recuerdos se inscribe la historia de los Borg, una familia atravesada por ausencias, silencios y decisiones que se arrastran. Trier prefiere dejar que el tiempo actúe. La narración avanza como lo hace la memoria: por capas, con revelaciones tardías, con escenas que se resignifican cuando el pasado encuentra nuevas palabras.

La narración se construye a partir de un diálogo entre distintas formas de contar. El cine habla del cine, pero también decide mostrar una obra de teatro. La desnuda. Aparece la carta como confesión íntima, como ejercicio literario privado que cambia de sentido cuando es leída años después.

Cada forma narrativa dialoga con la otra y, en ese intercambio, se produce un cruce generacional. Lo que para una generación fue secreto, para la siguiente se vuelve pregunta. Y para la siguiente, material de trabajo.

Tráiler de "Valor sentimental", película de Joachim Trier

Ahí emerge con fuerza la lectura silver. Gustav Borg, interpretado por Stellan Skarsgård, es un director de cine reconocido que ha entrado en una etapa incómoda de su vida profesional. Conseguir financiamiento ya no es automático.

Los proyectos empiezan a tener fecha de vencimiento. El prestigio no garantiza futuro. Skarsgård compone a Gustav con una mezcla de autoridad, fragilidad y terquedad. Es un hombre que sabe que el tiempo es finito.

La familia Borg representa el
La familia Borg representa el impacto de las ausencias y los silencios en la construcción de la identidad generacional.

Para quienes lo siguieron en series policiales como River, hay algo potente en verlo encarnar a un creador que pelea contra su propia obsolescencia. Gustav no solo quiere hacer una nueva película. Quiere seguir siendo escuchado. Quiere que su mirada todavía importe. En ese gesto hay obstinación, pero también incertidumbre. El miedo a quedar fuera del diálogo cultural, a transformarse en una referencia del pasado.

La propuesta cinematográfica que le hace a su hija es, en el fondo, un intento torpe de diálogo intergeneracional. No sabe cómo pedir perdón, no sabe cómo volver, pero sí sabe filmar. Y filma. O intenta filmar. La película expone con delicadeza esa tensión: cuando los proyectos siguen vivos, pero el cuerpo, el mercado y los vínculos ya no acompañan del mismo modo.

Desde lo formal, Valor sentimental refuerza lo que narra. Habla de planos secuencia y los ejecuta. Construye escenas largas, sostenidas, donde la cercanía emocional convive con una distancia inevitable. La cámara acompaña, observa, no invade. Esa decisión estética genera una sensación de intimidad que no anula la incomodidad. Estamos cerca de los personajes, pero no dentro de ellos. Como ocurre con el paso del tiempo, siempre hay algo que se escapa.

La referencia a Ingmar Bergman no es solo cinéfila. Es casi genética. Trier dialoga con ese cine que entendía la casa como espacio mental, la familia como campo de batalla y el silencio como forma de lenguaje. Las heridas no se cierran, a veces solo cambian de forma.

Stellan Skarsgård interpreta a Gustav
Stellan Skarsgård interpreta a Gustav Borg, un director de cine en conflicto con su posible obsolescencia y el miedo al olvido cultural.

Valor sentimental puede leerse como un drama familiar, como una reflexión sobre la creación artística o como una película sobre el duelo. En clave silver, es también una obra sobre la persistencia. Sobre seguir haciendo cuando ya no es fácil. Sobre aceptar que el tiempo deja marcas, pero también materiales. Y sobre entender que, a veces, la única manera de volver a hablar es a través de una película.

Últimas Noticias

Saludable a los 100: el libro que afirma que la clave para envejecer mejor no está en las dietas ni el ejercicio

Basado en investigaciones en Europa y Asia, ‘Healthy to 100′ analiza cómo los vínculos sociales, el sentido de propósito y la participación activa influyen en la calidad de vida a largo plazo

Saludable a los 100: el

Longevidad y economía global: la generación plateada en el centro del reordenamiento estructural

Los modelos tradicionales que asocian el envejecimiento exclusivamente con la dependencia, deben ser revisados para considerar el potencial económico de las poblaciones longevas

Longevidad y economía global: la

El cuento en el que Mario Vargas Llosa describió la vejez con crudeza y sin pudor

“Los vientos” se hizo famoso cuando el autor se separó de Isabel Preysler por una alusión a “la pichula”. Pero detrás de eso había ideas fuertes sobre el paso del tiempo y sus efectos a través de un personaje que se parecía mucho al propio escritor

El cuento en el que

“Más es más y menos es aburrido”: el mensaje de una centenaria que desafió las convenciones

Iris Apfel se enfrentó a los límites de la moda, la edad y la creatividad durante más de un siglo, consolidándose como icono cultural y símbolo de autoexpresión. Su consagración internacional llegó después de los 80 años con una exposición de su vestuario en el Metropolitan Museum of Art (MET), que la bautizó Rara Avis

“Más es más y menos

Un cuarto de la población de India tendrá más de 60 años en 2050

El país experimenta una transformación demográfica que plantea desafíos inéditos en materia de atención, integración y autonomía para sus adultos mayores

Un cuarto de la población