Irán, la relación con el nuevo Congreso y el futuro de su gabinete: qué dijo Trump tras el revés electoral

El mandatario defendió los ataques contra la República Islámica pese al costo económico del conflicto y advirtió que los demócratas pagarán un alto precio político si intentan destituirlo por tercera vez

El presidente sostuvo que un nuevo juicio político en su contra causaría la destrucción del Partido Demócrata. (REUTERS/Evan Vucci)
El presidente sostuvo que un nuevo juicio político en su contra causaría la destrucción del Partido Demócrata. (REUTERS/Evan Vucci)
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrentará una nueva etapa de su mandato con un Congreso controlado por los demócratas, después de que su partido sufriera una dura derrota en las elecciones de medio mandato. En su primera aparición pública tras los comicios, el mandatario se refirió a las consecuencias políticas del resultado, rechazó la posibilidad de que sus adversarios impulsen un juicio político en su contra y defendió la continuidad de la guerra contra Irán, pese a reconocer que el encarecimiento de los combustibles perjudicó a los republicanos en las urnas.

La presentación se realizó este miércoles en la Casa Blanca, durante una recorrida por las obras del nuevo salón de baile de la residencia presidencial, un proyecto cuyo presupuesto ronda los USD 400 millones. Trump comenzó hablando sobre las características arquitectónicas de la construcción y sus materiales, antes de responder las preguntas de los periodistas sobre el resultado electoral y las dificultades que tendrá su administración para gobernar con una oposición fortalecida.

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La nueva composición legislativa asumirá en enero y modificará las condiciones políticas en las que Trump deberá transitar los últimos dos años de su presidencia.

Sobre el juicio político

Uno de los principales asuntos que abordó fue la posibilidad de que los demócratas utilicen su nueva mayoría legislativa para iniciar otro procedimiento de destitución. El presidente sostuvo que esa iniciativa tendría consecuencias negativas para sus adversarios y cuestionó que existan fundamentos para someterlo nuevamente a un impeachment.

Donald Trump presentó las obras del nuevo salón de baile de la Casa Blanca, un proyecto valuado en 400 millones de dólares. (REUTERS/Evan Vucci)
Donald Trump presentó las obras del nuevo salón de baile de la Casa Blanca, un proyecto valuado en 400 millones de dólares. (REUTERS/Evan Vucci)

“Creo que destruiría al Partido Demócrata si lo hicieran”, afirmó. Luego agregó: “¿Un juicio político sin motivo? ¿Por qué? ¿Por tener un país exitoso? Nuestro país tiene ahora más éxito que en cualquier otro momento de su historia”.

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El líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, que se perfila para presidir el cuerpo, evitó comprometerse con la apertura de un nuevo proceso. En septiembre había señalado que su partido no descartaba ninguna alternativa, aunque tampoco había tomado una decisión.

Trump ya atravesó dos juicios políticos durante su primera presidencia, entre 2017 y 2021. En ambas oportunidades, la Cámara de Representantes aprobó las acusaciones impulsadas por los demócratas, pero el Senado no reunió los votos necesarios para destituirlo.

El presidente también manifestó que buscará mantener una relación de trabajo con la nueva mayoría, aunque no renunció a utilizar el veto para bloquear iniciativas que considere contrarias a sus objetivos. Del lado demócrata, el senador Chuck Schumer reclamó el final de la guerra contra Irán y planteó que el control del financiamiento federal podría servir para presionar a la Casa Blanca.

La guerra con Irán

Trump reconoció que el conflicto iniciado el 28 de febrero tuvo consecuencias económicas que influyeron en el comportamiento electoral. En particular, admitió que las operaciones militares contribuyeron al aumento del precio de la gasolina, uno de los asuntos que más preocupa a los estadounidenses por su impacto sobre el costo de vida.

El vicepresidente JD Vance y Donald Trump reconocieron que el encarecimiento de los combustibles por la guerra incidió en las urnas. (Tom Brenner/Pool via REUTERS)
El vicepresidente JD Vance y Donald Trump reconocieron que el encarecimiento de los combustibles por la guerra incidió en las urnas. (Tom Brenner/Pool via REUTERS)

La explicación coincidió parcialmente con el diagnóstico que había presentado horas antes el vicepresidente JD Vance. En una publicación en X, el funcionario atribuyó el resultado adverso de los republicanos a la guerra.

“La razón por la que perdimos es la guerra”, dijo.

Consultado sobre esa evaluación, Trump respondió que su vicepresidente tenía razón “en gran medida”, porque el conflicto había encarecido los combustibles. Sin embargo, rechazó que ese impacto económico modifique su postura sobre Irán.

“Si tuviera que volver a hacerlo, lo haría de nuevo, porque a largo plazo es la única solución. No se puede permitir que Irán tenga un arma nuclear”, sostuvo.

La ofensiva estadounidense, desarrollada junto con Israel, abrió una guerra que continúa ocho meses después y que afectó el tránsito comercial por el estrecho de Ormuz, una ruta fundamental para el transporte internacional de petróleo. La continuidad de las hostilidades también se convirtió en un problema político para la administración, especialmente por sus efectos sobre los precios internos.

Trump ratificó a Pete Hegseth en Defensa

En ese contexto, el presidente descartó introducir cambios en el Departamento de Defensa como consecuencia del resultado electoral. Cuando le preguntaron si evaluaba reemplazar a Pete Hegseth, uno de los principales defensores de la intervención militar contra la República Islámica, respondió: “No, creo que está haciendo un muy buen trabajo”.

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Trump confirmó la continuidad de Pete Hegseth como titular del Departamento de Defensa.

La ratificación del funcionario llegó después de que la guerra quedara en el centro de las críticas por el desempeño republicano. Trump, sin embargo, mantuvo su respaldo a la conducción del Pentágono y no anunció modificaciones en su equipo de seguridad nacional.

Con el nuevo Congreso a punto de asumir, el presidente deberá negociar con una oposición que tendrá herramientas para condicionar su agenda legislativa y fiscalizar a su administración.

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