Nueva York registra un mínimo histórico de niños pequeños con plomo en la sangre: cómo proteger a tu familia

El informe sanitario de 2026 confirma una reducción del 94 % desde 2005, aunque las viviendas antiguas, la pintura deteriorada y las reformas sin control mantienen focos de contaminación infantil

Primer plano de una moldura con pintura descascarada y agrietada junto a un piso de madera con un cubo de juguete desenfocado al fondo.
El desprendimiento de capas de pintura deteriorada en viviendas anteriores a 1978 continúa siendo la vía primaria de exposición al plomo en niños pequeños (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Nueva York alcanzó en 2025 el menor número registrado de niños menores de seis años con niveles elevados de plomo en sangre, una caída del 94 % frente a 2005 y del 16 % respecto de 2024.

El dato, incluido en el informe municipal de 2026, refleja avances en la prevención, pero no elimina un riesgo que persiste en viviendas antiguas y, con mayor incidencia, en barrios de bajos ingresos.

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El umbral utilizado por la ciudad en el informe es de 3,5 microgramos por decilitro (µg/dL) de plomo en sangre. La exposición puede producirse sin síntomas visibles y afectar el aprendizaje, el comportamiento y el desarrollo infantil.

Por eso, las autoridades recomiendan combinar los análisis de sangre con medidas concretas para localizar y reducir las fuentes de contaminación en el hogar.

Los resultados fueron difundidos durante la Semana Nacional de Prevención del Envenenamiento por Plomo.

Manos con guantes azules limpian el dedo de un niño con una gasa frente a una bandeja con un tubo de recolección y algodón.
Las autoridades sanitarias enfatizan la importancia de los análisis de sangre a los 1 y 2 años para detectar niveles elevados de plomo aun sin síntomas visibles (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York señaló que la pintura deteriorada con plomo continúa como una de las principales fuentes de exposición para los niños pequeños, en especial en inmuebles construidos antes de la prohibición federal de este componente en 1978.

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Las pruebas de plomo deben realizarse a los 1 y 2 años

La primera medida de protección es consultar al pediatra o al centro de salud sobre una prueba de plomo en sangre.

Según la guía de prevención de la ciudad, todos los niños deben someterse al análisis a los 12 y 24 meses; además, el personal médico debe evaluar cada año el riesgo de exposición entre los seis meses y los seis años.

El estudio permite detectar el problema incluso cuando el menor parece estar sano y definir el seguimiento clínico necesario.

“Todos los niños merecen la oportunidad de crecer saludables y libres de la exposición al plomo”, afirmó el comisionado de Salud, Alister F. Martin, en el comunicado que acompañó la publicación.

El funcionario pidió a padres y cuidadores que soliciten las pruebas, a propietarios que resuelvan los riesgos y a los residentes que conozcan dónde puede estar presente el contaminante.

La información del reporte se basa en los resultados de análisis que recibe la ciudad. El Departamento de Salud procesa anualmente cerca de 300.000 pruebas de menores de seis años, según su portal de vigilancia, que permite consultar datos por vecindario.

El informe anual de 2026 sobre prevención de niveles elevados de plomo advierte, además, que las tasas de exposición en zonas de alta pobreza son casi el doble que en los vecindarios de mayores ingresos.

Niño de espaldas sentado en una alfombra con bloques de madera, junto a un radiador blanco y una ventana con vista a edificios de ladrillo.
Pese a la histórica reducción de casos en Nueva York, miles de departamentos de construcción antigua todavía requieren supervisión y mantenimiento seguro (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pintura descascarada, polvo y reparaciones sin control elevan el riesgo

Las capas de pintura a base de plomo pueden permanecer en edificios viejos. El peligro aumenta cuando la superficie se descascara, se agrieta o se desgasta por el roce de puertas y ventanas.

Las obras, reparaciones o lijados hechos sin controles también pueden dispersar polvo contaminado en los ambientes donde juegan y comen los niños.

Para reducir la exposición, las familias pueden adoptar estas medidas recomendadas por la ciudad:

  • No lijar, raspar ni retirar pintura por cuenta propia si se sospecha que contiene plomo. Las reparaciones deben realizarse con prácticas seguras de contención y limpieza.
  • Mantener las superficies pintadas en buen estado y comunicar por escrito al propietario la presencia de pintura descascarada, humedad o polvo de obra.
  • Lavar con frecuencia las manos de los niños, sus juguetes, chupetes, pisos y alféizares de ventanas.
  • Evitar productos que pueden contener plomo, como algunas especias, alimentos, remedios tradicionales, cosméticos, juguetes, ollas o vajilla importados.
  • Pedir orientación médica de inmediato si el niño vive o pasa tiempo en una vivienda con pintura deteriorada o en reformas.

Los inquilinos de casas de una o dos familias con pintura deteriorada y un niño menor de seis años pueden llamar al 311 y pedir el programa Healthy Homes del Departamento de Salud. También pueden usar ese canal si el propietario no repara la pintura o si consideran que una obra se ejecuta de forma insegura.

La guía oficial precisa que no existe un nivel seguro de plomo en sangre y detalla las pautas de prevención y denuncia.

Mano con guante azul pasa un paño blanco sobre un alféizar de madera, junto a un foco y un maletín abierto con herramientas de medición.
Técnicos y autoridades intensifican el muestreo de polvo y las tareas de saneamiento controlado para erradicar las trazas de plomo antes de que afecten a los menores (Imagen Ilustrativa Infobae)

NYCHA informó pruebas en 138.700 apartamentos y trabajos en 21.700

La Autoridad de Vivienda de la Ciudad de Nueva York (NYCHA) informó que examinó más de 138.700 apartamentos y que aplicó medidas de eliminación de plomo en más de 21.700 unidades.

Daniel Greene, vicepresidente ejecutivo de Operaciones de Gestión Inmobiliaria de la entidad, afirmó que el trabajo continuará con organismos municipales y federales para identificar los riesgos y actuar sobre ellos.

La comisionada del Departamento de Conservación y Desarrollo de la Vivienda, Dina Levy, sostuvo que la prevención exige viviendas seguras y recordó los progresos acumulados durante las últimas dos décadas.

Las actividades de la semana también incluyen a propietarios, trabajadores y profesionales de la salud, con información sobre detección, pruebas infantiles y prácticas seguras ante peligros asociados al plomo.

El descenso de los casos registrados no sustituye estas precauciones: los hogares con niños pequeños, pintura deteriorada o reformas deben priorizar la consulta médica y la reparación segura.

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