
En el condado de Lancaster, epicentro del mayor brote de sarampión de Pensilvania en décadas, algo está cambiando entre las comunidades amish y menonitas que históricamente evitaron vacunarse. Jornadas de inmunización organizadas por clínicas locales empezaron a llenar sus listas, y agricultores que antes rechazaban las vacunas por costumbre decidieron aplicárselas ante el avance del virus.
El cambio se da en un territorio donde la convivencia entre comunidades Plain y la población general es cotidiana, informó The Associated Press (AP). En mercados, escuelas y comercios del condado, familias amish y menonitas comparten espacios con vecinos no vacunados de la comunidad general, lo que vuelve imposible contener el brote dentro de un solo grupo. Pensilvania acumula 1.398 casos y cinco muertes en 2026.
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Más de 450 casos en Lancaster y tres de las cinco muertes del estado
Lancaster, hogar de unos 45.000 amish y 6.000 menonitas del Viejo Orden según el Centro Young para Estudios Anabautistas y Pietistas del Colegio de Elizabethtown, acumula más de 450 casos solo en su territorio. Las autoridades advierten que la cifra real es mayor: muchos enfermos no consultan a un médico. De las cinco muertes registradas en el estado, tres ocurrieron en Lancaster y dos en otros condados.
Steve Nolt, director del Centro Young, subrayó que no existe ningún documento teológico amish que se oponga específicamente a la inmunización. “No hay nada en la teología amish ni en sus documentos históricos que aborde o rechace la vacunación”, afirmó según AP. La baja cobertura vacunal entre estas comunidades responde, en mayor medida, a la costumbre y a la falta de acceso que a una posición doctrinal.
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La tasa de vacunación cayó por debajo del umbral de protección colectiva

Pensilvania registró una cobertura de vacunación MMR —sarampión, paperas y rubéola— del 93,2% entre sus alumnos de jardín de infantes el año pasado, por debajo del 95% que los epidemiólogos consideran necesario para evitar la propagación del virus. En el condado de Lancaster, ese porcentaje cae al 88%, con valores aún menores en escuelas privadas religiosas.
La situación no es exclusiva de las comunidades Plain. Berwood Yost, director del Centro de Investigación de Opinión del Franklin & Marshall College en Lancaster, señaló en un artículo de opinión que “las tasas de vacunación infantil cayeron en todos los condados del centro de Pensilvania desde 2020”. A nivel nacional, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informó que el 92,4% de los niños en jardín de infantes recibieron las dosis requeridas en el ciclo 2025-2026, frente al 95,2% del período 2019-2020.
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“El sarampión es el rey león de las enfermedades infecciosas en cuanto a transmisión”, advirtió Michael Osterholm, director del Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota. “Ningún estadounidense susceptible al virus debería sentirse a salvo del sarampión. Ninguno”, señaló según AP.
Sin separación real: amish y familias generales comparten mercados y escuelas

El Green Dragon Farmers Market and Auction de Ephrata, en el corazón del condado, ilustra esa coexistencia: compradores amish y menonitas en traje tradicional se mezclan con familias de la comunidad general entre puestos de calabazas, pasteles fritos y accesorios. Esta interacción cotidiana hace imposible cualquier separación real entre comunidades.
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“No hay forma de imaginar que esto va a ser una comunidad aislada”, afirmó la doctora Anne-Marie Derrico, directora médica de la organización sin fines de lucro Union Community Care, que gestiona clínicas en la ciudad de Lancaster y localidades aledañas, además de una unidad móvil de atención a comunidades Plain. “Tenemos pacientes Plain que vienen a la ciudad y pacientes urbanos que no vacunan a sus hijos y van a la escuela con otros niños”, agregó en declaraciones a la agencia.
Union Community Care administró unas 450 dosis de la vacuna contra el sarampión en jornadas de vacunación orientadas a comunidades Plain, y también comenzó a aplicar el esquema MMR de forma anticipada en lactantes menores de un año, como recomiendan los especialistas ante brotes activos.
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Las actitudes hacia las vacunas son heterogéneas dentro de las comunidades Plain
Las posiciones dentro de las comunidades amish y menonitas no son uniformes. Un agricultor Plain entrevistado por AP —que pidió no ser identificado, en línea con la tradición de no llamar la atención sobre uno mismo— contó que se vacunó cuando sus hermanos adultos comenzaron a enfermar: con verduras para cosechar y hojas de tabaco para recoger, no podía darse el lujo de caer. Un vendedor menonita de uno de los mercados señaló que su comunidad, en su mayoría vacunada, no registró contagios.
En el otro extremo, el agricultor amish Ephraim Zook afirmó que, pese a haber cuidado junto a su esposa a sus gemelos pequeños durante la enfermedad, mantiene su rechazo a las vacunas. “Simplemente sentimos que el sarampión es algo natural”, declaró a AP.
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Allen Hoover, menonita del Viejo Orden y ex administrador del Centro Médico Parroquial de New Holland, explicó que la razón predominante para evitar las vacunas no tiene que ver con una ideología en contra de ellas. “La razón abrumadora no tenía nada que ver con estar en contra de las vacunas. Era simplemente: ‘Nunca lo hicimos antes y salimos adelante’”, dijo en declaraciones a la agencia. Hoover insistió en que la estrategia más eficaz es alentar la vacunación sin imponerla, y que construir confianza con estas comunidades lleva, en promedio, 20 años.
La desconfianza posandémica y la desinformación complican la respuesta sanitaria
La reticencia vacunal que se extendió entre la población general durante la pandemia dejó secuelas. Grupos antivacunas también apuntaron a las comunidades amish con mensajes propios: en 2021, Robert F. Kennedy Jr. habló en una feria del condado de Lancaster y afirmó que el gobierno intentaba obligar a los amish a vacunarse. Kennedy, hoy secretario de Salud de Estados Unidos, protagonizó recientemente un enfrentamiento público con el gobernador demócrata de Pensilvania, Josh Shapiro, sobre la magnitud real del brote.
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Nolt indicó que algunos grupos antivacunas aprovecharon el contexto para reforzar su mensaje dentro de las comunidades Plain. El CDC registra, en paralelo, un aumento sostenido de exenciones religiosas y filosóficas a las vacunas requeridas en escuelas de todo el estado.
Vacunación en avance, aunque médicos advierten repunte invernal
Las tasas de contagio en Pensilvania retrocedieron respecto al pico de septiembre, pero algunos médicos anticipan un repunte en los meses de invierno, cuando las reuniones bajo techo aumentan los contagios. Aunque en la mayoría de los casos el sarampión es leve, puede provocar complicaciones graves como neumonía y encefalitis, e incluso la muerte.
El doctor D. Holmes Morton, fundador de la Clínica Central de Pensilvania en el condado de Mifflin —que atiende a pacientes Plain con enfermedades genéticas—, confirmó que las jornadas de vacunación tienen mayor convocatoria que antes. La comisionada del condado de Lancaster Alice Yoder instó a los funcionarios públicos a unirse detrás del mensaje de que la vacuna es segura y eficaz.
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“Vacunarse es un acto de amor hacia tu comunidad”, sintetizó el doctor Diego Hijano, del Hospital de Investigación Infantil St. Jude. “Te protegerás a ti mismo. Pero en verdad, estás protegiendo a todos los que te rodean”, afirmó según AP.
El brote de 2026 en Pensilvania sigue el rastro de los ocurridos en 2025 en comunidades menonitas de Texas y otros puntos de América del Norte, en un contexto de erosión de la inmunidad colectiva a escala nacional.
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