
Uno de los tubos del túnel East River volvió a abrir en Nueva York 14 años después de los daños causados por la supertormenta Sandy. La reapertura devolvió capacidad a un enlace ferroviario del que dependen a diario cientos de trenes que conectan Penn Station con Long Island y otros puntos del corredor regional.
Por ese paso circulan más de 450 trenes de Amtrak, LIRR y NJ Transit cada día. La recuperación de la línea 2 redujo la presión operativa que soportaban los otros tres tubos mientras uno de los principales accesos ferroviarios entre Manhattan y Queens seguía fuera de servicio.
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De acuerdo con el comunicado oficial de Amtrak sobre el East River Tunnel Rehabilitation Project, el tubo reabierto permaneció cerrado desde mayo de 2025 para permitir una reconstrucción integral sin mantener circulación regular por su interior.
La obra se extendió durante más de un año y supuso desmontar casi toda la infraestructura hasta dejar visible el revestimiento de hormigón, en una intervención que buscó evitar arreglos parciales dentro de un corredor de demanda alta.
La reapertura se enmarcó en un plan de rehabilitación de mayor escala sobre una infraestructura con poco margen operativo. Con un tubo menos, el sistema sostuvo frecuencias y maniobras con menos capacidad para absorber incidentes o demoras, un estrés que se reflejó en la operación diaria mientras la conexión entre Manhattan y Queens funcionó con capacidad recortada.
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La línea 2 fue reconstruida desde el revestimiento de hormigón

La intervención abarcó los sistemas de vías, la infraestructura eléctrica, las señales, las comunicaciones y otros componentes esenciales del túnel. También incluyó sistemas pensados para mejorar su fiabilidad a largo plazo, en una obra que implicó desarmar y reemplazar gran parte de los elementos internos.
El objetivo de la reforma fue doble: reparar los daños que dejó Sandy en 2012 y adaptar una conexión ferroviaria centenaria a estándares modernos.
La tormenta había inundado el sistema del túnel del East River y había dejado con necesidad de reparaciones profundas a infraestructuras eléctricas y mecánicas clave.
La línea 2 es uno de los cuatro tubos del East River por los que circulan trenes entre Manhattan y Queens.
Su reapertura representó la recuperación de otra parte de la capacidad del sistema ferroviario que enlaza Penn Station con Long Island, un eslabón que también sostiene el movimiento de trenes hacia y desde zonas operativas vinculadas a la terminal.
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En su comunicación institucional, Amtrak explicó que el proyecto contempló demoler los sistemas existentes hasta el revestimiento de hormigón y luego reconstruir y modernizar los sistemas del túnel.
En esa descripción, la compañía precisó además que el corredor se compone de cuatro tubos que conectan New York Penn Station con Queens y más allá, y remarcó el volumen de circulación diaria.
En ese mismo comunicado, Amtrak subrayó que el túnel es utilizado por más de 450 trenes diarios de Amtrak, Long Island Rail Road y NJ Transit, un dato que dimensiona por qué el cierre de un tubo tiene efecto directo sobre la operación regional.
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La empresa también señaló que el túnel se integró al sistema en 1910, enmarcando la rehabilitación como una actualización de infraestructura con más de un siglo de servicio.
La hoja de ruta difundida por Amtrak describió un paquete de trabajos que incluyó la demolición de los sistemas internos y la reconstrucción con componentes modernizados. Esa enumeración abarcó, entre otros puntos, reparaciones sobre el revestimiento de hormigón, reconstrucción de paredes de banco, conversión del sistema de vías, instalación de sistemas de detección de fuego y humo, y reemplazo o modernización de señales, energía de tracción y drenajes.
También mencionó tareas complementarias fuera del túnel, como mejoras en accesos e instalaciones de ventilación en Manhattan y Queens.
La idea de una reconstrucción integral también apareció en una actualización publicada por Amtrak New Era, el sitio de información institucional de la compañía sobre el avance del plan.
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En ese reporte, Amtrak sostuvo: “Este cierre total del túnel fue crucial”, al argumentar que la interrupción completa permitió acceder a problemas ocultos y resolverlos sin las limitaciones de obras parciales en ventanas reducidas.
El túnel sostiene un corredor del que dependen miles de viajeros

El conjunto de los cuatro tubos constituye una conexión central para los desplazamientos ferroviarios de la ciudad de Nueva York. Cualquier pasajero que viaje en tren hacia o desde Penn Station tiene muchas probabilidades de haber pasado por ese corredor, por el peso que tiene en los servicios que entran y salen de Manhattan.
Además de unir Manhattan con Long Island, el túnel forma parte del Corredor Noreste, la red que conecta a Nueva York con destinos de toda la región. También da servicio a miles de viajeros que entran y salen de Manhattan cada día, por lo que su disponibilidad condiciona la fluidez del sistema, especialmente en horas pico.
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La consecuencia más directa para los usuarios fue concreta: volvió a operar un tramo clave de infraestructura que llevaba más de un año cerrado. Esa recuperación llegó después de más de una década en la que la red siguió conviviendo con las secuelas de Sandy, con intervenciones orientadas a devolver confiabilidad a componentes que quedaron expuestos a un deterioro acelerado por la inundación.
El regreso del servicio, además, se produjo tras 15 meses de trabajos, de acuerdo con una nota local de Patch publicada el 18 de agosto de 2026 sobre la restitución del corredor entre Penn Station y Queens. En esa cobertura, el medio informó que el servicio de pasajeros volvió a circular por el tubo rehabilitado y que la reapertura marcó el primer tramo finalizado de un plan que continuará con nuevos cierres para obras.
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Ese mismo artículo periodístico también señaló que Amtrak eligió sacar completamente de servicio cada tubo intervenido en lugar de ejecutar reparaciones mientras los trenes seguían circulando, un enfoque que coincide con la lógica de reconstrucción integral descripta en el comunicado oficial del proyecto.
Como parte de la reapertura está previsto que un tren ceremonial recorra el túnel recién reconstruido durante un acto en Penn Station.
Ese viaje permitirá a responsables y dirigentes del transporte público ver por primera vez el trabajo terminado, en una instancia simbólica que acompaña la restitución de capacidad en uno de los accesos ferroviarios más utilizados de la región.
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