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El plan de Nueva York para combatir el calor extremo en el metro: así buscan enfriar estaciones y aprovechar la energía en invierno

La iniciativa arranca en uno de los puntos más sofocantes del sistema y suma una solución inédita al verano bajo tierra

Nueva York lanzó un plan para combatir el calor extremo en el metro con una prueba piloto en la estación Chambers Street (REUTERS/Jeenah Moon)
Nueva York lanzó un plan para combatir el calor extremo en el metro con una prueba piloto en la estación Chambers Street (REUTERS/Jeenah Moon)
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El alcalde Zohran Mamdani y la gobernadora Kathy Hochul anunciaron este lunes un plan para bajar la temperatura en estaciones del metro de Nueva York, con una prueba piloto en Chambers Street y foco también en Brooklyn Bridge-City Hall, que en verano alcanzó una temperatura promedio de 36 °C (96 °F).

La iniciativa apuntó a reducir el calor en plataformas y andenes mediante el aprovechamiento de energía térmica. Según informó la gobernación, algunas estaciones llegaron a registrar temperaturas de hasta 20 °C por encima del exterior, una de las quejas más persistentes entre pasajeros de Manhattan, Queens, Brooklyn y El Bronx.

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La apuesta oficial combinó dos objetivos: aliviar el impacto del verano bajo tierra y, al mismo tiempo, evaluar si ese excedente de calor puede recuperarse para usos municipales durante los meses fríos.

Senobia Vega, usuaria dominicana del sistema, describió la experiencia con una comparación extrema: “El que quiere saber cómo se siente el infierno, tiene que meterse un día en verano a cualquiera de las estaciones subterráneas del metro de Nueva York, especialmente las de Manhattan. En las estaciones el calor es infernal”.

Cómo será la prueba en Chambers Street y qué estaciones incluye

La prueba en Chambers Street evaluará una Red de Energía Térmica para medir cuánto puede bajar la temperatura sin afectar la operación del servicio (Foto AP/Julia Demaree Nikhinson, Archivo)
La prueba en Chambers Street evaluará una Red de Energía Térmica para medir cuánto puede bajar la temperatura sin afectar la operación del servicio (Foto AP/Julia Demaree Nikhinson, Archivo)

Hochul sostuvo que el estudio en Chambers Street permitirá detectar formas de reducir la temperatura, mejorar la comodidad de los pasajeros y limitar problemas asociados al calor que pueden derivar en retrasos del servicio. La gobernadora dijo que la asistencia “está en camino” para los usuarios y presentó el plan como una aplicación concreta de tecnología climática al transporte público.

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La mandataria afirmó: “Durante años, los neoyorquinos han sufrido el sofocante calor del verano en las plataformas del metro, sin aparente esperanza de un viaje más fresco. Hoy, puedo asegurar a los usuarios durante esta calurosa semana de verano que la ayuda está en camino”.

La prueba comenzará en la estación Chambers Street, en el Bajo Manhattan, en el marco del proyecto de revitalización de esa terminal. Allí se estudiará una Red de Energía Térmica con el objetivo de evaluar qué nivel de enfriamiento puede alcanzarse en andenes y plataformas, y qué impactos tendría sobre la operación diaria del servicio.

En la presentación, el Gobierno estatal y la ciudad enmarcaron la iniciativa como una respuesta a un problema cotidiano del sistema: el calor acumulado en estaciones profundas, con ventilación abierta y con infraestructura antigua, que puede amplificarse durante episodios de altas temperaturas.

Financiamiento y objetivo: enfriar en verano y reaprovechar calor en invierno

El proyecto busca reaprovechar el calor residual del metro de Nueva York para abastecer edificios municipales durante el invierno (REUTERS/David Dee Delgado)
El proyecto busca reaprovechar el calor residual del metro de Nueva York para abastecer edificios municipales durante el invierno (REUTERS/David Dee Delgado)

La revitalización integral de la estación Chambers Street se financiará con ingresos del sistema de tarificación por congestión del Plan de Inversiones 2020-2024 de la MTA, la autoridad de transporte metropolitano de Nueva York,. En ese marco, el proyecto no se planteó solo como una obra de infraestructura, sino como una intervención con componente energético.

Según informó la gobernación, el objetivo no se limita al verano: el calor residual también podría reciclarse para abastecer edificios municipales cercanos durante los meses fríos. La idea de recuperar energía térmica se presentó como una forma de reducir costos y, a la vez, disminuir la dependencia de combustibles fósiles en el esquema de climatización.

Mamdani vinculó el proyecto con una mejora directa para los pasajeros y con una estrategia de menor costo energético para la ciudad. El alcalde dijo: “Hay pocas sensaciones peores que escapar del calor extremo del verano y encontrarse en una plataforma de metro aún más caliente. Desafortunadamente, para millones de usuarios, esta es la realidad de nuestro sistema de transporte público”.

También agregó: “Ahora tenemos la oportunidad de hacer algo más que reconstruir la estación de Chambers Street por completo. Podemos lograr que nuestras plataformas de metro sean más frescas y cómodas, aprovechando el calor residual durante el invierno”.

La tecnología en evaluación y el desafío de un sistema centenario

La ciudad evalúa una tecnología de refrigeración radiante que puede ser entre 25% y 35% más eficiente que el aire acondicionado convencional (REUTERS/Jordan Tovin)
La ciudad evalúa una tecnología de refrigeración radiante que puede ser entre 25% y 35% más eficiente que el aire acondicionado convencional (REUTERS/Jordan Tovin)

El proyecto se enmarcó en los esfuerzos de la ciudad y de la autoridad de transporte para enfrentar los efectos del cambio climático. La tecnología de refrigeración radiante que se evalúa puede ser entre 25% y 35% más eficiente energéticamente que el aire acondicionado convencional.

Ese sistema elimina calor al hacer circular agua fría a través de paneles en paredes y techos o mediante tuberías integradas en los suelos. De ese modo, las superficies frías absorben el calor de forma directa, sin depender exclusivamente del movimiento de grandes volúmenes de aire.

De acuerdo con la gobernación, las redes de energía térmica ya se usan en hospitales y universidades para transferir calor entre edificios y reducir la dependencia de combustibles fósiles. En este caso, el estudio de viabilidad inicial deberá establecer qué nivel de refrigeración puede alcanzarse y qué ahorro en costos energéticos podría obtener la ciudad.

El presidente y director ejecutivo de la Autoridad Metropolitana de Transporte, Janno Lieber, advirtió que enfriar estaciones en un sistema centenario no será simple. “Reducir la temperatura es un verdadero desafío en un sistema centenario con entradas y rejillas de ventilación abiertas por todas partes”, dijo.

Lieber señaló que la agencia evalúa soluciones que no se habían probado antes en el transporte público para hacer más confortables las estaciones y, a la vez, bajar costos de energía.

Gregorio Lombana, que esperaba el tren en la estación de la calle 59, otra de las más calurosas del sistema, dijo haber visto personas desmayadas y un aumento en el uso de ventiladores portátiles.

“Ojalá que este tipo de planes sirva para que mejoren las cosas, porque o si no vamos a ver a más gente cargando sus ventiladores portátiles para echarse aire, no solo en las estaciones sino también en los vagones, que muchas veces no tienen suficiente calefacción”.

En su evaluación sobre las condiciones actuales del servicio, el usuario resumió el malestar de muchos pasajeros con otra frase directa: “Las estaciones son hornos completos y con un costo tan alto no tendríamos por qué aguantarnos ese calor de los mil demonios”.

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