Los Ángeles refuerza la seguridad vial con 125 radares y multas de hasta USD 500 por exceso de velocidad

Mejorará la circulación en avenidas prioritarias y zonas escolares con medidas tecnológicas y penalizaciones económicas para quienes incumplan la normativa local

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Múltiples cámaras de control de velocidad grises montadas en postes sobre una concurrida avenida de Los Ángeles con vehículos, palmeras y edificios bajo un cielo nublado.
La instalación de 125 radares de velocidad en Los Ángeles busca reducir siniestros en corredores críticos y zonas escolares desde 2026 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los Ángeles avanzará en la implementación de un sistema automatizado de control de velocidad con la instalación de 125 radares en puntos estratégicos de la ciudad entre abril y julio de 2026.

La iniciativa, a cargo del Departamento de Transporte de Los Ángeles, dependencia municipal, busca disminuir la siniestralidad en áreas con alta incidencia de accidentes y proteger tanto a peatones como a conductores mediante sanciones económicas que pueden alcanzar los USD 500.

La Secretaría de Transporte local informó que los radares de velocidad estarán distribuidos en corredores considerados críticos, incluyendo avenidas de intenso flujo vehicular, intersecciones con registros de incidentes graves y zonas escolares.

El despliegue abarcará sectores desde el Valle de San Fernando hasta la región portuaria, priorizando zonas donde estudios municipales han identificado patrones recurrentes de exceso de velocidad y atropellos.

El programa contempla una fase inicial de 60 días en la que los conductores detectados recibirán notificaciones de advertencia sin carácter sancionador.

Finalizado ese periodo, se aplicarán multas con un piso de USD 50 para excesos menores y un máximo de USD 500 en los casos en que la velocidad supere por más de 17,7 km/h (equivalentes a 11 millas por hora) el límite permitido en cada vía; el rango de sanciones irá de USD 50 a USD 500 según la gravedad, reincidencia y margen en que se haya excedido el límite de velocidad.

De acuerdo con el Departamento de Transporte, la escala de sanciones responde a estudios técnicos que correlacionan el incremento en la velocidad con la probabilidad de lesiones fatales en atropellos.

El nuevo esquema de fiscalización automatizada responde a un contexto de aumento de los siniestros viales en la ciudad. Según datos oficiales, en 2025 se registraron más de 300 víctimas mortales por accidentes de tránsito en Los Ángeles, de las cuales al menos un tercio correspondió a peatones involucrados en atropellos en zonas urbanas.

Organizaciones de seguridad vial, como la filial californiana de la iniciativa internacional Vision Zero, han señalado que la implementación de radares constituye una de las herramientas más efectivas para reducir la velocidad promedio y, con ello, la gravedad de los accidentes.

La instalación de cámaras en avenidas principales y áreas escolares responde a la identificación de “corredores de siniestralidad” por parte del equipo técnico municipal.

El Departamento de Transporte de Los Ángeles detalló que las ubicaciones fueron seleccionadas a partir de un análisis de datos históricos de la policía y reportes de emergencias médicas, priorizando aquellas con mayores tasas de colisiones y lesiones graves en los últimos cinco años.

“La distribución geográfica de los radares refleja la evidencia empírica sobre dónde ocurren los hechos más graves y el tipo de tráfico que predomina en cada sector”, explicó la directora del programa María González.

Durante la fase de advertencia, los conductores recibirán una notificación con información sobre la infracción detectada, la ubicación y la velocidad registrada, sin obligación de pago ni impacto en el historial de manejo.

Pasados los 60 días, las multas se emitirán automáticamente y podrán ser impugnadas a través del portal digital del municipio. El rango de sanciones irá de USD 50 a USD 500 según la gravedad, reincidencia y margen por el cual se haya excedido el límite de velocidad.

Las autoridades locales recalcaron que los recursos obtenidos por concepto de multas serán destinados íntegramente a proyectos de seguridad vial. Entre las acciones previstas figuran el rediseño de cruces peatonales, la ampliación de veredas, la instalación de señalización inteligente y el desarrollo de campañas educativas para usuarios vulnerables.

La asignación de fondos será supervisada por un comité mixto integrado por representantes del municipio, asociaciones de vecinos y especialistas en movilidad urbana.

Especialistas en seguridad vial advierten sobre la importancia de la transparencia en el uso de los recursos y un enfoque integral en el rediseño de infraestructura.

La implementación de Vision Zero en otras ciudades de Estados Unidos y Europa ha generado descensos de hasta 30% en la mortalidad por accidentes, siempre que las cámaras se ubiquen en puntos críticos y se mantenga la vigilancia pública sobre la finalidad de los fondos recaudados, según el portal de estadísticas alemán Statista.

El despliegue de este sistema de radares marca un cambio en la política de control del tránsito en Los Ángeles, donde hasta ahora la fiscalización estaba concentrada en operativos policiales y controles manuales.

En 2024, el Concejo Municipal aprobó la normativa que autoriza la utilización de cámaras automáticas, tras analizar los resultados positivos de programas similares en ciudades como Nueva York y Chicago, donde la reducción de velocidad y el descenso en atropellos han sido estadísticamente significativos.

Cómo funcionarán los radares y el sistema de sanciones

Cámara de velocidad en autopista de Los Ángeles al atardecer, con tráfico, palmeras y la silueta de la ciudad bajo un cielo naranja.
El sistema automatizado de radares prioriza áreas con registros elevados de accidentes, identificadas mediante el análisis de datos históricos policiales y sanitarios (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los radares de velocidad operarán mediante sensores de alta precisión capaces de registrar la velocidad de los vehículos en tiempo real y tomar imágenes identificatorias de las matrículas en casos de infracción.

El procesamiento de datos será automático, con envío de notificaciones digitales o postales al titular del vehículo, según la información registrada en los sistemas estatales de tránsito.

El titular del Departamento de Transporte de Los Ángeles, Anthony Rivers, indicó: “Los dispositivos cumplen con estándares internacionales de protección de datos y garantizan el derecho de los conductores a impugnar cualquier sanción”.

El funcionario detalló que la implementación incluye auditorías externas para verificar la calibración y el funcionamiento correcto de cada radar.

Impacto esperado y antecedentes comparativos

Cámara de velocidad negra con lentes y un flash rectangular montada en un poste gris. En segundo plano, una autopista con coches, palmeras y edificios bajo cielo azul.
Los Ángeles apunta a reducir a la mitad las muertes viales antes de 2030, siguiendo modelos exitosos de ciudades como Nueva York y Chicago (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con estimaciones municipales, la reducción estimada en la velocidad promedio en los corredores intervenidos podría alcanzar el 15% durante el primer semestre de funcionamiento, con una baja proporcional en los siniestros graves.

Experiencias previas en otras ciudades muestran que la combinación de fiscalización automatizada y rediseño de cruces puede disminuir la mortalidad de peatones hasta en un 40%.

El programa de radares de velocidad de Los Ángeles se inscribe en el marco de la estrategia Vision Zero, una iniciativa internacional que busca eliminar las muertes y lesiones graves por siniestros viales a través de políticas integrales y rediseño urbano. En la ciudad, la meta oficial es reducir a la mitad la mortalidad vial antes de 2030.

La instalación de 125 radares es la primera etapa de un plan que podría ampliarse si las métricas de seguridad muestran resultados positivos.

Autoridades municipales y expertos en movilidad prevén que la medida generará debates sobre privacidad, proporcionalidad de las multas y el uso de la tecnología en la gestión del tránsito, pero coinciden en que la prioridad debe ser la protección de la vida en el espacio público.