El resurgimiento de Haemophilus influenza tipo b alerta a pediatras por baja cobertura de vacunas en la infancia

Una generación de médicos se enfrenta a la reaparición de cuadros clínicos severos tras años sin registrar estos casos, mientras autoridades sanitarias advierten sobre el impacto de la reducción del esquema de vacunación recomendado para menores

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El repunte de infecciones por Haemophilus influenzae tipo b en EE.UU. pone en alerta a la comunidad pediátrica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un repunte de infecciones por Haemophilus influenzae tipo b (Hib), una bacteria que figura entre los principales agentes responsables de infecciones bacterianas graves en la infancia, obliga a los pediatras de Estados Unidos a reingresar esta enfermedad a su lista de posibles diagnósticos graves en niños pequeños, cuando la mayoría de los médicos actuales nunca la había visto en sus carreras.

Según un análisis del diario estadounidense The New York Post, los infectólogos advierten que la reducción sostenida en los esquemas de inmunización infantil —impulsada en parte por el retroceso de los mandatos escolares y la desconfianza hacia las vacunas— ha permitido el retorno de patologías previamente controladas por las estrategias de salud pública.

La última actualización de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (la agencia de salud pública de Estados Unidos) cifra en ocho los casos documentados de Hib en 2026, distribuidos entre Ohio, Nueva York, Kansas, Carolina del Norte y Tennessee.

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Una niña pequeña recibe una vacuna en el brazo mientras es sostenida por su madre en una consulta médica. La imagen resalta la importancia de la inmunización infantil y la confianza en el personal sanitario durante el proceso de vacunación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este dato adquiere especial relevancia frente al contraste histórico: antes de la introducción masiva de la vacuna en 1987, el país registraba cada año cerca de 20.000 infecciones pediátricas, con secuelas de daño cerebral permanente y alrededor de 1.000 muertes anuales, según los mismos CDC.

Características del virus Haemophilus influenzae

Aunque su nombre sugiere otra cosa, Haemophilus influenzae tipo b no es un virus gripal, sino una bacteria que coloniza las vías respiratorias superiores y se transmite por gotas microscópicas que se expulsan al toser o estornudar.

Conforme a lo informado por The New York Post, Hib puede causar desde otitis o bronquitis hasta infecciones severas, incluidas neumonía, sepsis, meningitis, epiglotitis, celulitis y artritis infecciosa. El cuadro clínico varía según el órgano afectado, e incluye fiebre, escalofríos, cefalea, dolor muscular, fatiga, dificultad respiratoria y vómitos.

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Ohio, Nueva York, Kansas, Carolina del Norte y Tennessee reportan casos recientes de Hib tras años de control gracias a la vacunación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La caída en la vacunación reabre una amenaza conocida

El porcentaje de bebés estadounidenses que completaron el esquema total de vacunación infantil contra Hib pasó de 78,8 % en 2019 a 77,6 % en 2021, revelaron los CDC la semana pasada.

Aunque la diferencia es mínima, coincide temporalmente con una relajación de los programas obligatorios y con el avance de discursos antivacunas. Esta combinación explica la inquietud por la reaparición de focos de la enfermedad.

El pediatra Eehab Kenawy en Florida declaró a la cadena de noticias estadounidense NBC, citado por The New York Post: “No había visto un caso de Hib en años y años. Ahora estoy empezando a escuchar sobre ellos”. Aporta así la perspectiva de una generación de médicos que no convivió con los niveles previos a 1987.

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Antes de la vacuna masiva, EE.UU. registraba hasta 20.000 infecciones y 1.000 muertes infantiles anuales por Hib. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La reaparición de la enfermedad pone presión sobre la práctica clínica habitual: “Ahora debemos considerar estas infecciones como diagnósticos diferenciales cuando atendemos a un niño con signos de padecimiento bacteriano. Eso nos obliga a hacer observaciones más detalladas, a veces internar más pacientes u ordenar estudios adicionales, aunque algunos resulten innecesarios”, amplió Kenawy.

Las recomendaciones actuales de los CDC señalan que todos los niños menores de cinco años deben recibir entre tres y cuatro dosis de la vacuna Hib, dependiendo de la marca. Diversos estudios demuestran que completar el esquema reduce el riesgo de contraer la enfermedad en al menos 93 % de los casos.

En la década de 1980, la inclusión sistemática de la vacuna alteró de forma decisiva el perfil epidemiológico de Hib. Hasta ese momento, la infección provocaba anualmente cerca de 20.000 casos y alrededor de 1.000 muertes infantiles, además de secuelas neurológicas irreversibles en quienes sobrevivían, según los CDC.

Enfermera aplica una vacuna en el brazo de un niño que está sentado junto a una mujer, en un consultorio médico.
Recomiendan entre tres y cuatro dosis de vacuna Hib para todos los niños menores de cinco años, con eficacia superior al 93 %. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El descenso inmunológico se extiende a otras enfermedades prevenibles

El retroceso en los índices de inmunización no se limita a Hib. Según los CDC, también se registró una disminución en la cobertura de vacunas combinadas como sarampión, paperas, rubéola (MMR) y polio en la infancia.

El diario estadounidense The New York Post precisa que esta disminución responde principalmente a la caída en la adhesión a los calendarios obligatorios, lo que facilita el resurgimiento de enfermedades que antes se consideraban controladas.