El invierno impulsa tradiciones y turismo en espacios icónicos de Nueva York

La nieve genera oportunidades para convivir en familia y fomenta la visita a museos, pistas de patinaje y recorridos históricos, destacando escenarios populares como Central Park y destinos cercanos en el valle del Hudson

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People sled in Central Park
People sled in Central Park as snow falls during a winter storm in New York City, U.S., February 23, 2026. REUTERS/Jeenah Moon

La reciente tormenta de nieve en Nueva York cubrió la ciudad bajo un manto blanco, transformando su paisaje urbano y renovando el interés por actividades invernales clásicas y modernas. Para residentes y visitantes, la llegada de la nieve representa una oportunidad para redescubrir los espacios públicos y disfrutar de tradiciones centenarias que forman parte del imaginario de la ciudad.

Según The New York Times, la combinación de bajas temperaturas y precipitaciones intensas permitió que parques, plazas y rincones emblemáticos se convirtieran en escenarios ideales para el esparcimiento familiar y social.

Qué hacer en Nueva York tras la tormenta de nieve

Nueva York es reconocida mundialmente por la variedad de actividades que ofrece durante el invierno. El temporal brinda a locales y turistas la posibilidad de experimentar la ciudad en una dimensión distinta.

Desde los inicios del siglo XIX, las nevadas han sido documentadas en la ciudad, con registros que datan de 1821, cuando una tormenta paralizó la vida cotidiana por varios días, según archivos históricos de la New York Historical Society.

A lo largo de las décadas, la celebración de la nieve se fue integrando a la cultura local, con la aparición de deportes de invierno y la instalación de pistas de patinaje en espacios públicos.

Vehículos estacionados en una calle
Vehículos estacionados en una calle de Nueva York quedan cubiertos por una intensa nevada invernal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Central Park

Central Park ocupa un lugar central en la vida neoyorquina durante los días de nieve. Este parque, inaugurado en 1858, recibe cada año millones de visitantes y se transforma en una postal invernal. Familias y grupos de amigos se reúnen para construir muñecos de nieve, deslizarse en trineo desde las colinas o fotografiar los paisajes cubiertos de blanco.

The Wall Street Journal indica que la pista de patinaje Wollman Rink, ubicada en el extremo sur del parque, se convierte en uno de los destinos más concurridos, atrayendo a personas de todas las edades que buscan revivir una tradición iniciada en 1949.

Vista invernal de Central Park,
Vista invernal de Central Park, donde la nieve cubre puentes y senderos mientras el perfil urbano de Manhattan se alza al fondo, reafirmando el rol del parque como refugio natural durante el invierno.

Lobby Bar del Hotel

El invierno también invita a explorar la oferta gastronómica y de ocio en ambientes cálidos. En el centro de la ciudad, los bares con chimenea figuran entre las opciones preferidas para refugiarse del frío. Sitios como el Lobby Bar del Hotel Ludlow, en el Lower East Side, se destacan por su ambiente acogedor y su carta de bebidas calientes.

Time Out New York señala que estos establecimientos han ganado popularidad en los últimos años, especialmente entre quienes buscan una pausa tras recorrer la ciudad bajo la nieve. Otros bares emblemáticos incluyen el Bowery Hotel y el Greenwich Hotel, donde la tradición de la chimenea se fusiona con la arquitectura histórica de Nueva York.

Lake Placid

Más allá del núcleo urbano, el invierno en Nueva York se asocia también con destinos clásicos como Lake Placid, ubicado en el corazón de los Adirondacks. Lake Placid fue sede de los Juegos Olímpicos de Invierno en 1932 y 1980, y conserva instalaciones deportivas históricas, como el trampolín de saltos y el pabellón de patinaje.

El lago parcialmente congelado y
El lago parcialmente congelado y los árboles cubiertos de nieve transforman Central Park en un paisaje invernal excepcional, con los rascacielos de Manhattan emergiendo al fondo como contraste urbano.

De acuerdo con la organización turística I Love NY, el Museo Olímpico ofrece una mirada a los momentos más destacados del deporte invernal en Estados Unidos. Visitantes pueden practicar esquí, patinaje sobre hielo y paseos en trineo de perros sobre las aguas congeladas del Mirror Lake, una experiencia que refleja la tradición local y el espíritu olímpico.

En los alrededores de los Adirondacks, las actividades alternativas ganan protagonismo. El senderismo con raquetas de nieve permite recorrer bosques y cascadas congeladas, mientras que las excursiones en motos de nieve atraen a quienes prefieren la velocidad y la aventura.

La región de Tug Hill es reconocida a nivel nacional por sus corredores de nieve, con más de 800 kilómetros (500 millas) de rutas señalizadas. Según datos de la National Weather Service, esta zona suele recibir algunos de los mayores acumulados de nieve en el estado de Nueva York, superando los 300 centímetros (118 pulgadas) por temporada.

Residentes y visitantes recorren un
Residentes y visitantes recorren un sendero despejado en un parque de Nueva York, aprovechando el paisaje invernal para actividades al aire libre.

Para quienes buscan una escapada accesible a poca distancia de Manhattan, Thunder Ridge en Patterson, en el Hudson Valley, representa una alternativa popular. A solo una hora de tren desde la ciudad, este centro de esquí ofrece pistas para todos los niveles y clases para principiantes.

El Metro-North Ski Train facilita el acceso al complejo, conectando a los visitantes directamente con las instalaciones. Según USA Today, Thunder Ridge recibe cada año miles de esquiadores y snowboarders, consolidándose como uno de los destinos invernales preferidos por los neoyorquinos.

La historia de la nieve en Nueva York está marcada por eventos simbólicos, como la gran nevada de 1888, conocida como La Gran Tormenta Blanca, que dejó más de 120 centímetros (47 pulgadas) de acumulación y obligó a la ciudad a modernizar su infraestructura urbana. Esta tormenta motivó la construcción de líneas subterráneas de metro y el desarrollo de sistemas de respuesta ante emergencias climáticas, según The New York Times en un reportaje sobre el impacto histórico de los temporales.

Actualmente, la ciudad integra esos aprendizajes a su vida cotidiana, manteniendo abiertos los servicios esenciales y promoviendo actividades que celebran la llegada del invierno. Museos como el American Museum of Natural History y espacios culturales intensifican su programación durante la temporada fría, ofreciendo alternativas bajo techo cuando las temperaturas descienden por debajo de los 0℃ (32℉).

La experiencia de la nieve en Nueva York se enriquece con la posibilidad de combinar actividades al aire libre y propuestas culturales. Los visitantes pueden consultar la disponibilidad de pistas y servicios a través de portales oficiales como el de NYC Parks y la página de I Love NY, que actualizan la información sobre accesos, horarios y condiciones meteorológicas.