La computación cuántica de IonQ abre nuevas posibilidades en la lucha contra el cáncer

El laboratorio en Maryland impulsa procesadores cuánticos capaces de modelar reacciones entre fármacos y células cancerosas, acelerando el desarrollo de tratamientos innovadores y transformando el futuro de la investigación médica y tecnológica

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Científicos trabajan con procesadores cuánticos
Científicos trabajan con procesadores cuánticos y equipos avanzados en un laboratorio de alta seguridad en Maryland. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un laboratorio en los suburbios de Maryland, operado por la empresa IonQ, lidera el desarrollo de computadoras cuánticas a través de una inversión estatal superior a USD 1.000 millones.

El proyecto, respaldado por las autoridades estatales, se presenta como una apuesta estratégica para la innovación y podría transformar la investigación médica al acelerar la búsqueda de una posible cura del cáncer. No obstante, estos avances también plantean riesgos importantes en la seguridad digital, según ha informado The Washington Post.

IonQ ha convertido un antiguo almacén en College Park en un centro tecnológico donde físicos e ingenieros compiten para construir procesadores cuánticos capaces de superar a las supercomputadoras más avanzadas. El objetivo es crear sistemas basados en la mecánica cuántica que permitan modelar reacciones entre fármacos y células cancerosas, facilitando la identificación de tratamientos con mayor probabilidad de éxito antes de iniciar las pruebas en humanos.

Especialistas consultados por The Washington Post afirman que esta capacidad podría optimizar el desarrollo de medicamentos y reducir considerablemente los plazos para encontrar terapias efectivas. De este modo, la computación cuántica se posiciona como una herramienta de vanguardia en la investigación médica.

El gobernador Wes Moore, quien describe la computación cuántica como una “industria faro” para el estado, ha liderado la iniciativa pública destinada a posicionar a Maryland como referente global en este sector. Moore impulsa una inversión de más de USD 1.000 millones para consolidar un ecosistema industrial local, con el objetivo de diversificar la economía y fortalecer la competitividad regional.

 Científicos apuestan por la
Científicos apuestan por la computación cuántica para descifrar las complejas relaciones entre bacterias y células cancerosas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La estrategia de IonQ y Maryland enfrenta la competencia de equipos científicos en Japón, Corea, Gran Bretaña y otras regiones de Estados Unidos. Este contexto internacional subraya la carrera global por dominar una tecnología que promete transformar la economía y la ciencia.

A diferencia de las computadoras clásicas, que utilizan bits—unidades que solo pueden tener el valor de 0 o 1—, las computadoras cuánticas emplean cúbits. Un cúbit puede existir en un estado de superposición, adoptando simultáneamente múltiples valores entre 0 y 1. Esta propiedad permite que, al añadir más cúbits, la potencia de procesamiento crezca exponencialmente.

Un análisis de 2025 detalla cómo la computación cuántica potencia el modelado molecular, la simulación de interacciones proteína-fármaco y la medicina personalizada. Resalta avances en diagnóstico por imágenes, planificación de tratamientos oncológicos y análisis genómicos. También aborda los desafíos para su adopción clínica, como la integración de hardware y la necesidad de modelos híbridos cuántico-clásicos.

En el laboratorio de IonQ, los científicos emplean átomos de iterbio para crear cúbits. Extraen electrones y utilizan trampas de iones mediante campos magnéticos, integrando estos iones en procesadores cuánticos cada vez más potentes.

Las aplicaciones iniciales de esta tecnología apuntan al modelado molecular avanzado, un elemento crucial en la lucha contra enfermedades como el cáncer. Peter Chapman, expresidente ejecutivo y presidente del consejo de administración de IonQ, detalló a The Washington Post que un procesador cuántico eficiente podría simular reacciones químicas actualmente inalcanzables y reducir el consumo energético de los centros de datos modernos.

Además, la computación cuántica permitiría optimizar procesos como la logística de envíos y la fabricación industrial, incrementando la eficiencia en distintos sectores y reasignando recursos de manera más inteligente.

Un grupo de investigadores trabaja
Un grupo de investigadores trabaja en un laboratorio moderno, analizando muestras celulares a través de microscopios y examinando imágenes de tejido hepático en la pantalla de una computadora. El equipo utiliza tecnología avanzada para estudiar posibles enfermedades y desarrollar tratamientos innovadores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, la llegada de máquinas cuánticas más poderosas supone desafíos en materia de ciberseguridad. Una computadora cuántica capaz de romper los sistemas de cifrado actuales podría comprometer cuentas bancarias, historiales médicos y bases de datos gubernamentales.

El cifrado tradicional exige que cada contraseña se pruebe individualmente, pero la capacidad cuántica de analizar muchas claves a la vez podría dejar vulnerables datos personales e institucionales.

Chapman advirtió en The Washington Post que la ruptura del cifrado digital no representa únicamente un peligro financiero, sino también un riesgo militar. La posibilidad de intervenir a distancia en sistemas críticos como aviones se convierte en una amenaza real con estas nuevas tecnologías.

Ante este panorama, IonQ y sus aliados en Maryland se concentran en crear soluciones de seguridad cuántica y en desarrollar estrategias para proteger la confidencialidad de la información. Entre las iniciativas mencionadas por Chapman figuran la construcción de una internet cuántica y la creación de códigos indescifrables como barrera frente al mal uso potencial de la tecnología.

El reto central para IonQ y el estado de Maryland consiste en garantizar que los avances científicos sirvan tanto a la salud como a la protección digital. Tal como recoge The Washington Post, los líderes del proyecto insisten en la importancia de equilibrar la innovación tecnológica con la responsabilidad ética, manteniendo siempre la prioridad en los beneficios sociales y médicos, sin perder de vista la necesidad de sistemas de protección robustos frente a nuevas amenazas.