
En Estados Unidos, un fenómeno demográfico está transformando la manera en que las personas piensan su futuro y el destino de sus bienes: cada vez más adultos optan por no tener hijos.
Esta tendencia, lejos de ser una simple estadística, introduce desafíos inesperados en la planificación patrimonial, ya que la figura del heredero directo pierde protagonismo y obliga a repensar todo el proceso de sucesión.
Aumento de estadounidenses sin hijos y sus consecuencias
El número de adultos estadounidenses que viven sin descendencia crece de manera constante. Según un informe de la Oficina del Censo, en 2018 había aproximadamente 15,2 millones de personas mayores de 55 años sin hijos, lo que representa el 16,5% de esa población.
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La tendencia no se limita a los mayores: entre 2018 y 2023, el porcentaje de adultos menores de 50 años que consideraban poco probable tener hijos se elevó del 37% al 47%, de acuerdo con una encuesta del Pew Research Center.
Esta realidad reformula los esquemas tradicionales de sucesión y obliga a los expertos en planificación patrimonial a buscar nuevas soluciones, ya que el modelo clásico asumía la existencia de una siguiente generación.

Desafíos para la toma de decisiones legales y ausencia de herederos directos
La falta de descendientes directos plantea interrogantes cruciales sobre quién tomará decisiones vitales cuando una persona no pueda hacerlo. Menos del 20% de los adultos sin hijos cuenta con un testamento, frente al 32% de la población general, según cifras de Childfree Trust.
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Además, más del 70% de los estadounidenses sin hijos no han preparado ningún documento legal clave como poderes notariales (POA) o fideicomisos. El obstáculo principal: no tienen a quién nombrar como responsable.
Esto puede derivar en que, si quedan incapacitados, decisiones personales o financieras recaigan en desconocidos o en la corte, con el peligro de que se ignoren sus deseos o incluso se expongan a situaciones de abuso.
En caso de fallecimiento sin directivas claras, los bienes pueden quedar atrapados en procesos judiciales largos y costosos, que pueden consumir hasta el 10% del valor de la herencia y extenderse durante años.
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Dificultades y alternativas para designar responsables
Nombrar a un apoderado médico o financiero, o a un ejecutor testamentario, resulta especialmente complicado para quienes no tienen hijos ni familiares cercanos dispuestos. Algunos recurren a hermanos, aunque la edad similar puede complicar la disponibilidad en el futuro.
Con un mismo sentido, la opción de elegir amigos puede resultar difícil, sobre todo cuando se trata de decisiones médicas delicadas. Además, el compromiso puede ser demasiado exigente para muchos conocidos o parientes más jóvenes.
La creciente cantidad de estadounidenses sin hijos coincide con un aumento en los casos de distanciamiento familiar: un 38% de adultos declara estar alejado de algún familiar, lo que reduce aún más las opciones de confianza.
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Ante estas barreras, muchos optan por profesionales: abogados, asesores financieros o bancos con servicios fiduciarios, quienes pueden asumir roles de poder notarial, ejecutores o fideicomisarios.

Consideraciones financieras y de seguros para personas sin descendencia
Los ciudadanos estadounidense sin hijos presentan perfiles financieros particulares. Según datos de la Reserva Federal, los matrimonios sin hijos figuran entre los principales acumuladores de riqueza, con una mediana patrimonial de USD 398.960 y un promedio de USD 1.867.480.
A diferencia de quienes buscan dejar un legado a sus hijos, estas personas suelen destinar menos recursos a seguros de vida, priorizando en cambio el ahorro para la jubilación y la contratación de seguros de discapacidad y cuidados a largo plazo. Pese a la importancia de este último rubro, menos del 13% de los encuestados por Childfree Trust contaban con este tipo de pólizas, a pesar de que estadísticamente tienen más probabilidades de requerir cuidados remunerados en la vejez.
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Un aspecto destacado es el cuidado de las mascotas: el 76,9% de los estadounidenses sin hijos tiene animales de compañía, cifra superior al promedio general. Por eso, muchos incluyen en sus testamentos la designación de un tutor y fondos para el bienestar de sus mascotas.

Destino de los bienes y redefinición del legado personal
Sin herederos directos, el concepto de legado experimenta una profunda transformación. Algunas personas deciden dejar sus bienes a familiares lejanos, sobrinos o amigos, mientras que otros optan por organizaciones benéficas.
Las empresas y bancos que ofrecen servicios fiduciarios, como Plante Moran o Northern Trust, permiten a sus clientes designarlos como ejecutores o fideicomisarios, asegurando que las voluntades se cumplan y las cuentas se salden conforme a lo dispuesto.
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En cuanto al aspecto emocional, muchos estadounidenses sin hijos encuentran sentido en destinar sus recursos al impacto social o causas filantrópicas, en lugar de la transmisión generacional tradicional.
Sin la presión de dejar una herencia a descendientes, algunos disfrutan de su patrimonio durante su vida, mientras otros mantienen hábitos de ahorro y donaciones, ajustando su visión del legado hacia el aporte personal y comunitario.
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