
La madrugada del sábado 12 de octubre, el parque de casas rodantes en Lombardy Lane, en el noroeste de Dallas, Estados Unidos, se convirtió en escenario del horror. Un incendio desatado por la furia de Mirsa López, de 38 años, arrasó con cuatro viviendas y provocó la muerte de un hombre y tres perros. Todo comenzó con una negativa: Gary Fisher, el propietario de una de las casas, se negó a dejarla entrar para usar el baño. “Le dije: ‘Intentá más tarde’, y cerré la puerta con llave”, explicó Fisher al medio local NBC, recordando cómo los ladridos de sus perros lo despertaron antes de que comenzara el caos.
Cinco minutos después de la negativa, el sonido de una explosión sacudió el lugar. Fisher, sorprendido, vio cómo las llamas consumían rápidamente su casa. El fuego no se limitó a su vivienda: se propagó a otras tres casas rodantes, destruyó vehículos y dejó a varias familias sin hogar. El humo llenó la habitación tan rápido que apenas podía respirar. “No podía ver ni respirar”, dijo aún conmocionado por la velocidad con la que las llamas devoraron su hogar.
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La mujer, visiblemente alterada, no mostró remordimiento alguno. Testigos afirmaron haberla visto sentada en una silla afuera de la casa móvil en llamas, observando impasible cómo el fuego se extendía. Cuando la policía llegó al lugar, López admitió haber iniciado el incendio. Según el informe, confesó haber utilizado un encendedor para prender fuego a una bolsa de plástico, colocándola entre el auto y la casa de Fisher. “Estaba molesta porque Fisher no la dejó entrar y sabía que él estaba adentro cuando lo hizo”, declararon autoridades, según KDFW.

Mirsa López afirmó haber tenido una relación amorosa con Gary Fisher, lo que la llevó a frecuentar su casa. Sin embargo, tras varios conflictos, él dejó de recibirla. La negativa a dejarla ingresar para usar el baño aquella madrugada fue el detonante del incendio. Actualmente, la mujer está detenida, acusada de incendio provocado con la intención de causar daño a una vivienda. Sin embargo, los cargos podrían agravarse debido a las muertes.
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El devastador incendio no solo dejó a una persona muerta, sino que destruyó hogares enteros. Una de las familias más afectadas fue la de Apolinar Moreno, quien vivía junto a la casa de Gary Fisher. Moreno, su esposa y sus seis hijos —de entre 2 y 17 años— lo perdieron todo. “Nos quedamos solo con la ropa que llevábamos puesta”, contó Moreno a los medios. Su hogar quedó reducido a escombros carbonizados, pero él agradeció a Dios por haber podido salir con vida junto a su familia. Mientras observaba las ruinas de lo que fue su hogar, expresó su gratitud por las donaciones que comenzaron a recibir, ya que muchas personas les ofrecieron ropa y zapatos para poder empezar de nuevo.
Los servicios de emergencia trabajaron incansablemente para rescatar a los afectados. Dentro de una de las casas, los bomberos encontraron a un hombre inconsciente, que posteriormente fue trasladado al hospital, donde fue declarado muerto. Este hombre no era residente del parque de casas móviles, sino un visitante que estaba durmiendo en el sofá de una de las viviendas afectadas. Hasta el momento, su identidad no ha sido revelada públicamente.
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Además del trágico fallecimiento, tres perros perdieron la vida en el incendio, dos de ellos pertenecientes a Gary Fisher y otro de un vecino. Fisher, abatido, recordó cómo sus mascotas, Gracie y Honey, no pudieron escapar de las llamas. “No estaban en la puerta. Esperaba que ambos estuvieran allí”, relató visiblemente afectado por la pérdida de sus compañeros caninos.
La destrucción fue absoluta. Fisher vio cómo todas sus pertenencias, tanto dentro como fuera de su casa rodante, fueron consumidas por el fuego. Sin embargo, hubo un objeto que se negó a dejar atrás. Entre las ruinas, Fisher regresó a la escena para recuperar algo de vital importancia para él: las cenizas de su hijo fallecido. “Pude obtener sus cenizas. Es una urna de acero, no se iba a derretir”, declaró con emoción Fisher, mientras sostenía el único recuerdo físico que le quedaba de su hijo.
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La Cruz Roja se movilizó rápidamente para ofrecer asistencia a las 14 personas afectadas por el incendio. Aquellos que lo perdieron todo recibieron ayuda para cubrir sus necesidades básicas, como ropa y vivienda temporal. Mientras tanto, las familias intentan asimilar la magnitud de la tragedia, abrumadas por la idea de empezar de nuevo desde cero.
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