Un incendio durante las guerras carlistas cambió para siempre el destino de este monasterio perdido en la Montaña Alavesa

El edificio fue levantado entre los siglos XIV y XV y actualmente está en ruinas

Monasterio
Imagen del Monasterio de Santa María de Toloño. (Ayuntamiento de Peñacerrada)
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En plena Montaña Alavesa, entre las cumbres de la sierra de Toloño y los paisajes que se abren hacia La Rioja, las ruinas de algunos edificios históricos recuerdan un pasado en el que la religión tenía un papel central en la vida de las comunidades.

Durante siglos, los monasterios y santuarios fueron mucho más que lugares de oración: acogían a religiosos, recibían a peregrinos y fieles y, en determinados casos, también servían como espacios de reunión y gestión de los asuntos de las localidades cercanas.

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En este entorno se levantó, entre los siglos XIV y XV, el monasterio de Santa María de Toloño, vinculado en sus orígenes a la Orden de San Jerónimo. La comunidad religiosa no permaneció allí durante mucho tiempo, pero el recinto siguió teniendo importancia después de pasar a manos de la Hermandad de la Divisa, que se ocupó de su administración y mantuvo el santuario como lugar de culto y encuentro.

La iglesia y la hospedería formaban parte de un conjunto que continuó ligado a la vida de los pueblos de la zona hasta que el fuego cambió su historia para siempre.

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Un incendio en las guerras carlistas

El año 1835 marcó un antes y un después en la historia de Santa María de Toloño. En plena primera guerra carlista, el santuario fue incendiado por las tropas liberales, un episodio que destruyó buena parte de un conjunto que había permanecido ligado durante siglos a la vida religiosa de la zona. El fuego acabó con gran parte de sus construcciones y dejó el recinto prácticamente en ruinas.

La destrucción hizo que el monasterio perdiera la función que había desempeñado hasta entonces. De aquel complejo, que contaba con iglesia, hospedería y otras dependencias, hoy apenas quedan algunos muros y restos arquitectónicos. Su ubicación en plena sierra, alejada de los principales núcleos de población, contribuye a que el lugar conserve una imagen de aislamiento.

Santa María de Toloño. (Wikimedia)
Santa María de Toloño. (Wikimedia)

Las intervenciones para conservar las ruinas

Pese a los daños que sufrió durante las guerras carlistas, el monasterio de Santa María de Toloño conserva parte de sus estructuras, que han sido objeto de distintas actuaciones para evitar que desaparezcan. El paso del tiempo, la exposición a las condiciones meteorológicas y el deterioro de los muros han puesto en peligro los restos de este antiguo enclave religioso, situado en un entorno montañoso.

En 2016 se llevaron a cabo reparaciones puntuales en las zonas más deterioradas y se delimitó un perímetro de seguridad. Un año después, los ayuntamientos de Labastida y Peñacerrada, con el apoyo de la Diputación Foral de Álava, promovieron nuevos trabajos de consolidación.

Las intervenciones se centraron en asegurar elementos arquitectónicos como el ochavo, reforzar los muros y actuar sobre otras estructuras del conjunto, entre ellas el aljibe y las antiguas neveras. También se retiraron escombros y vegetación para facilitar la conservación de los restos.

Estas actuaciones permitieron estabilizar algunas de las partes que todavía permanecen en pie, aunque no supusieron la reconstrucción del monasterio. El recinto mantiene así su aspecto de ruina, testimonio de una historia marcada por el abandono y el incendio. Su conservación resulta fundamental para proteger el legado histórico de la sierra de Toloño y evitar que los vestigios de este antiguo santuario sigan desapareciendo.

Una ruta de montaña hasta las ruinas del monasterio

Hoy, las ruinas de Santa María de Toloño pueden visitarse a pie a través de varias rutas de senderismo que recorren la sierra. Una de las opciones parte del parque de San Ginés, en Labastida, y asciende por la montaña hasta alcanzar los restos del antiguo monasterio. El camino pasa por la ermita del Humilladero y permite continuar hasta la cima del Toloño, situada a 1.277 metros de altitud.

Parque turístico
Pradera de la Ermita de San Gines. (Wikiloc)

El recorrido atraviesa zonas de bosque y laderas más despejadas a medida que se gana altura, con vistas al valle del Ebro y a las localidades de Álava y La Rioja. Según Senditur, una de las rutas circulares que parten de San Ginés tiene unos nueve kilómetros y requiere aproximadamente tres horas y diez minutos. La visita permite conocer las ruinas del antiguo santuario en el mismo entorno montañoso que condicionó la vida de los religiosos que lo habitaron siglos atrás.

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