El pueblo de Gran Canaria perfecto para escapar del sol y la playa: montañas, volcanes y almendros

El entorno conserva asentamientos trogloditas, graneros fortificados y necrópolis antiguas

Tejeda, Gran Canaria (Adobe Stock).
Tejeda, Gran Canaria. (Adobe Stock)
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A 1.050 metros de altitud, en el centro geográfico de Gran Canaria, el pueblo de Tejeda ofrece una alternativa al turismo de sol y playa que domina buena parte de la isla. Sus casas blancas con tejas rojas y balcones de madera trepan por la ladera de una antigua caldera volcánica formada hace unos 14 millones de años. El municipio, situado a 44 kilómetros de Las Palmas de Gran Canaria, forma parte del Paisaje Cultural del Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el 7 de julio de 2019. Se trata del primer bien vinculado a la cultura amazige norteafricana incluido en esa lista, un reconocimiento que abarca unas 9.425 hectáreas repartidas entre los municipios de Tejeda, Artenara, Agaete y Gáldar.

El paisaje cultural reconocido por la Unesco incluye alrededor de 1.500 cuevas. La cueva de Risco Caído, ubicada en el municipio vecino de Artenara, funciona como un marcador astronómico lunisolar que durante 180 días al año proyecta un juego de luces sobre sus 37 triángulos tallados en la roca. El entorno conserva asentamientos trogloditas, graneros fortificados y necrópolis que documentan la adaptación de los antiguos pobladores bereberes a un terreno abrupto, de acuerdo con el informe del Centro de Patrimonio Mundial de la Unesco. Esa población vivió aislada en el archipiélago hasta la conquista de la Corona de Castilla en el siglo XV.

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El pueblo se adapta a una orografía compleja, con calles estrechas que serpentean entre terrazas y barrancos hasta la iglesia de Nuestra Señora del Socorro, un templo de tres naves construido en 1921 que conserva un Cristo de madera del siglo XVII. A pocos metros de la iglesia, la plaza principal funciona como mirador natural sobre el paisaje montañoso, una perspectiva que se repite a lo largo de la calle Domingo Hernández Guerra. Tejeda cuenta además con el Museo de Escultura Abraham Cárdenes y el Centro de Plantas Medicinales, dos espacios dedicados a la identidad artística y botánica del municipio.

Roque Nublo. (Borja Suarez/Reuters)
Roque Nublo. (Borja Suarez/Reuters)

El Roque Nublo, símbolo de la isla a 1.813 metros

A 12 minutos del pueblo, por un camino de montaña, se encuentra la Cruz de Tejeda, histórico cruce de caminos desde donde parte una carretera de 15 minutos hacia el Monumento Natural del Roque Nublo. Esta formación de origen volcánico mide unos 80 metros de altura y se eleva a 1.813 metros sobre el nivel del mar, lo que la convierte en el tercer punto más elevado de la isla, por detrás del Morro de la Agujereada y el Pico de las Nieves.

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El monolito fue declarado Espacio Natural en 1987 y Parque Rural en 1994, y la geología lo clasificó como un tipo particular de roca volcánica bautizada como “brecha Roque Nublo”, resultado de nubes ardientes consolidadas tras su depósito. Junto a él se levantan otras dos formaciones menores, el Roque del Fraile y el Roque La Rana, que completan el paisaje del altiplano. Las comunidades aborígenes consideraban sagrado este enclave y se reunían en torno a espacios conocidos como almogarenes para rendir culto al dios Acorán, de acuerdo con la misma fuente municipal.

El Instituto Volcánico de Canarias presenta la sonificación de los últimos registros sísmicos en la isla de Tenerife, dos días antes del terremoto de 4,1 entre Tenerife y Gran Canaria.

Unos 20 minutos de carretera separan la Cruz de Tejeda del Roque Bentayga, otro monolito volcánico de 1.414 metros de altitud situado dentro de la misma Caldera de Tejeda. En su base oriental se conserva el almogarén del Bentayga, una construcción excavada en la roca con canalillos y cazoletas asociada a prácticas religiosas y de agregación social. El yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de zona arqueológica en 2018. En sus proximidades se han documentado los asentamientos de Cuevas del Rey y Roque Camello, con un centenar de cuevas destinadas a vivienda, enterramiento y almacenamiento. Investigaciones arqueológicas sostienen que el almogarén está alineado con el Roque Nublo, lo que sugiere un uso como marcador de los equinoccios.

Y si el otoño favorece el senderismo por sus temperaturas suaves, entre enero y febrero los valles de Tejeda se cubren de blanco y rosado con la floración de los almendros, un fenómeno que da origen a las Fiestas del Almendro en Flor. El evento se celebra desde 1970 y está distinguido como de Interés Turístico Nacional.

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